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España entera se encuentra en proceso de desescalada, algunas áreas en Fase 2, otras en Fase 3, y todas en espera de llegar a la Nueva normalidad.

La Nueva normalidad genera, por un lado, altas expectativas, pues implica por un lado la salida, el “final del túnel”, y, por otro, miedo, pues no sabemos en qué nuevo paradigma nos tendremos que mover.

Para prepararnos, efectuamos conjeturas sobre el futuro: cómo será, qué cambiará, qué se conservará, qué adaptaciones necesitaremos, sobreviviremos al cambio?

Las conjeturas las podemos basar en datos objetivos, opiniones personales, incluso nuestras propias creencias.

Y son precisamente nuestras creencias las que más puede deformar nuestras conclusiones sobre cómo será la Nueva normalidad. Por ejemplo, si tu puesto te ha obligado a teletrabajar, tu perspectiva de futuro sobre qué nivel alcanzará el teletrabajo variará en función de que tu propia experiencia haya sido positiva o no.

De hecho, las creencias de la población son las que determinarán en mayor medida cómo será la Nueva normalidad. La economía se recuperará en “V” (o no); las creencias de la población, cómo evolucionarán?

Basta echar un vistazo en internet para concluir que no hay certeza de cómo serán los valores generales de la población, en el mejor de los casos apuntes sobre su comportamiento.

No es difícil intuir que la experiencia vivida ha producido cambios en la percepción de prácticamente toda la población; y que los cambios pueden ser muy dispares en función del entorno y circunstancias de cada uno.

Por tanto, para poder enfrentarnos a la Nueva normalidad, sólo disponemos de una certeza: nuestra situación actual.

Cuál es nuestra situación actual?

La irrupción de la pandemia puso en evidencia nuestra escasa preparación para un acontecimiento traumático de gran magnitud, las acciones tomadas han sido, sin casi excepción, de tipo reactivo.

El nivel reactivo, en la Escala Parker, es el segundo nivel de avance en la evolución de la cultura de seguridad de una sociedad:

  1. Patológico
  2. Reactivo
  3. Formalista
  4. Proactivo
  5. Generativo

Tener un Nivel reactivo ha traído como consecuencia la necesidad de adoptar medidas drásticas, de elevado coste económico y social.

Si el nivel de cultura de seguridad hubiera sido más alto, las medidas habrían sido menos lesivas? No se puede volver al pasado para comprobarlo, pero sí que existen ejemplos análogos que invitan a pensar que sí.

Estamos en un momento de cambio muy profundo, la probabilidad de que, una vez superada la pandemia, la situación vuelva a ser exactamente igual es extremadamente reducida. El cambio podrá ser positivo o negativo, dependerá de nuestros valores, misión y visión de la empresa.

Si la Cultura de seguridad de nuestra compañía es Generativa, estaremos en posición óptima para enfrentarnos a los cambios que se avecinan. En caso contrario, para llegar al nivel generativo, el primero paso es conocer el nivel en que nos encontramos. ¿Lo conoces? Contacta con nosotros.

Prevencontrol

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