Tomamos como referencia uno de los cánceres más frecuentes en la población femenina: el cáncer de mama. Y analizamos su contextualización laboral con respecto a los riesgos conocidos por los denominados disruptores endocrinos. ¿Qué nos encontramos? Pues bien, los resultados son claros y no dejan lugar a ninguna duda. No hay vuelta atrás: hay que
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