Que no te parta un rayo!

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riesgo causado por la acción del rayoJustamente ayer, me contó un amigo una anécdota ocurrida en casa de su familia hace pocos veranos. Era una tarde de fuerte tormenta. Él estaba con los suyos en una de las habitaciones de la casa cuando les sorprendió el ruido seco que acompaña al disparo de los interruptores generales. Casi al mismo tiempo, varias tapas de enchufes salieron proyectadas de su caja e incluso un haz de luz atravesó la habitación por el suelo. En algún punto de la aislada casa o del jardín que la rodea, había caído un rayo que al parecer pasó por delante de sus narices.

Aunque oyendo el relato de mi amigo llego a visualizar el laboratorio del doctor Frankenstein, lo más sorprendente estaba por llegar:

– Ha pasado ya tres veces en pocos años, me dice.

– ¿No ponéis pararrayos?, pregunto.

– Creo que no es obligatorio, contesta.

Cuando se cuenta en clave simpática una de estas extraordinarias situaciones a un profesional de la prevención de riesgos como yo, la reacción suele ir más allá de la sorpresa o las risas del momento, convirtiéndose en un buen motivo para repasar algún apunte sobre el tema, buscar algo de información en Internet o, en este caso, escribir mi primer post en PrevenBlog. 🙂

Protección frente al riesgo causado por la acción del rayo.

Efectivamente, la casa familiar de mi colega está excluida de la obligatoriedad de tener pararrayos que establece el Código Técnico de la Edificación (cosa, por cierto, que me sorprende dados los antecedentes). Esto, unido a la escasa cultura de la seguridad de que se adolece en general en España -y de la que hace uso la familia de mi colega- da como resultado que la vivienda no tenga protección.

En esta situación están muchos elementos urbanos: Miles de viviendas en zonas peligrosas y con objetos metálicos como antenas o chimeneas en lo alto, jardines con grandes árboles, estructuras para juegos en parques o incluso personas portando dispositivos eléctricos no entran dentro de los criterios del CTE ni otras normas, pero sí en el ámbito de aplicación de básicas leyes naturales:

  • Por aplicación de la Ley de Ohm (I=V/R), objetos elevados ofrecerán menos resistencia al paso de corriente a través suyo;
  • Por aplicación de los principios del electromagnetismo, objetos puntiagudos atraerán un flujo eléctrico por concentración de cargas (negativas) en la punta.

diagrama_pararrayos.svgDe hecho, en eso consiste básicamente un pararrayos: Objeto elevado, de poca resistencia eléctrica y puntiagudo, complementado con un circuito que deriva las descargas recibidas a lugar seguro: bajo tierra. Se encuentran específicamente regulados en el documento básico SUA 8 del CTE (seguridad frente al riesgo causado por la acción del rayo).

Los procedimientos de verificación de la protección frente al rayo establecidos en el CTE han sido bastante cuestionados por la imprecisión de las bases de datos a la hora de establecer las instalaciones exigidas en los edificios. Opiniones de expertos aparte, el caso de la vivienda familiar de mi amigo y los cada día más habituales accidentes causados por los rayos evidencian que algo falla en la normativa.

Este científico del CSIC, Daniel Closa, lo explica de una forma muy divulgativa en la primera parte de este vídeo:

Ver vídeoPara Todos La 2 - Ciencia: El ciclo del agua y los rayos

Como en tantas ocasiones, la naturaleza cubriendo los vacíos humanos.

Y tu, te conformas con las normas escritas?.

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2 comentarios

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