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Si queréis tener una idea aproximada del tamaño de un nanómetro, coged una hoja de papel, observad su grosor y divididlo mentalmente en 100.000 partes.

Pues con unidades de materia tan pequeñas producen hoy en día multitud de empresas, en multitud de países, en multitud de campos productivos: electrónica, material de construcción, textil, cosmética, alimentación, automoción, utensilios de cocina…y un largo etcétera.

Nanotecnología: cuando el tamaño importa

La nanotecnología es el campo de la ciencia aplicada que se dedica a la manipulación de la materia a nanoescala para producir nuevas estructuras, materiales y dispositivos. Si bien conlleva un proceso productivo harto complejo, su fin es simple: potenciar las propiedades del material con el que se trabaja. ¿Cómo? Mediante una división nanométrica de la materia que nos permita aumentar exponencialmente su área superficial. A modo de ejemplo:

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El volumen de materia sigue siendo el mismo. Lo que tenemos ahora es una división material con una elevadísima área superficial. Cuanta más superficie de contacto ofrece una sustancia, mayores posibilidades tendrá de interactuar con el entorno. De este modo, las propiedades relacionadas con la superficie de los materiales- magnéticas, ópticas, mecánicas o químicas- serán ahora muy distintas respecto al momento previo a la división nanométrica.

En resumen, tenemos el mismo material con propiedades fuertemente potenciadas. He aquí la ventaja competitiva.

Nanomateriales, pequeñas partes de nuestra vida.

Los escaparates comerciales rebosan de productos que incorporan nanosustancias y, aunque no los podemos ver, interactuamos con ellos, los absorbemos, los inhalamos… A fecha de hoy, existen hasta 1.300.000 productos finales con nanomateriales incorporados.

En el gráfico izquierdo, se muestra el total de productos comercializados en el mundo que cuentan con nanopartículas en su composición. ¡Ojo! Estamos hablando de gamas de producto, cada cual comercializado por distintas compañías, cada uno con su marca. En el gráfico derecho, se aprecia la distribución mundial de dichos productos, por continentes.

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¿Os habéis fijado en la proporción del número de productos del 2006 respecto al 2013?

Todo parece indicar que esta tendencia va a seguir más al alza aún. Las ingentes cantidades de dinero invertido en I+D+I en nanotecnología, ya sea por parte de superpotencias mundiales como Estados Unidos o multinacionales (IBM, Hewlett-Packard, NEC, Intel) empiezan a dar sus frutos después de tanto tiempo y capital invertidos. Desde hace ya algunos años, existe una carrera contrarreloj a la caza de patentes. Se estima que el volumen de mercado con este tipo de sustancias será tal, que alcanzará los 3.1 billones de dólares en 2015 y la ocupación de 10 millones de puestos de trabajo (Lux Research).

No obstante, y ante esta generalización acelerada de nanosustancias y nanomateriales en nuestra sociedad de consumo, choca la falta de información acerca de su repercusión sobre la salud de las personas. El desenfrenado tren de la investigación en nanotecnología, así como la comercialización de sus productos generados, corre mucho más rápido que el de la nanoseguridad. Así lo describe Asun Galera, doctora e investigadora de la Universitat Politécnica de Catalunya, experta en la materia:

 “Sin duda en el desarrollo nanotecnológico la I+D, la seguridad y la puesta de productos en el mercado,  han llevado trayectorias independientes, de modo que, lejos de lo que sería sensato y deseable, la seguridad no es una variable integrada en la I+D nanotecnológica, sino que es algo que, a día de hoy, se realiza en una etapa post-mercado” (Fuente: blog Decent Nanowork, de Asun Galera).

En esta línea, el “Centro de Investigación y Desarrollo del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EUA” se aventuró a augurar la posible consecuencia del desfase existente entre nanotecnología aplicada y seguridad asociada:

 “Es de esperar que el desarrollo y uso a gran escala de los nanomateriales generará reglamentaciones costosas y responsabilidad civil a los fabricantes debido a las persistentes incertidumbres, a los efectos imprevistos y a la posible toxicidad

La pregunta que muchos expertos se hacen es: ¿Son los nanomateriales el nuevo amianto; estamos despertando viejos fantasmas?

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1 comment

  1. Avatar

    Carlos Magro

    Interesante y poco tenido en cuenta, un buen artículo y muy bien redactado, claro y conciso.