Hambre cero: reto para empresas y consumidores

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Cada año el 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, dispuesto por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), su objetivo es concienciar del problema de acceso a una alimentación digna en las zonas más pobres del mundo, así como promover la cultura de la solidaridad contra el hambre y la pobreza.

Este año se considera una fecha clave de sensibilización puesto que la celebración de la jornada tiene lugar entre fechas destacadas, la primera la ya celebrada en septiembre Cumbre del Clima, y la segunda que tendrá lugar es la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en diciembre de este mismo año. Para Naciones Unidas, por tanto, el día se define como una gran oportunidad de llegar a los jóvenes y hablarles de la gran necesidad de erradicar el hambre y la pobreza de una vez por todas.

Asimismo la jornada se ve rodeada de una halo de celebraciones por el 70 aniversario de la FAO, siendo dos los lemas que acuñan los eventos en torno al día, uno hace mención a la protección social y la agricultura como herramientas para solventar la pobreza rural y el otro referido al reto de erradicar el hambre «El reto del Hambre Cero: Unidos por un mundo sostenible».

Como consecuencia los factores más relevantes para entender este día son de una parte la sostenibilidad y el acceso justo e igualitario a los recursos, y por otro lado y añadido al primer factor, la protección social como factor clave para acabar con el hambre en el mundo, según datos de la propia FAO el 70% de la población mundial, la mayoría en zonas rurales, no tiene acceso a este tipo de medidas.

El reto para las empresas

Las empresas debemos entender la responsabilidad de promover, difundir y actuar en pro del desarrollo de estas medidas, pensando que son medidas que van a ayudar a mejorar la economía de muchas familias, que garantizarán su acceso a una alimentación digna, el empoderamiento de las personas y la reducción de la pobreza. También protegen a los niños frente el absentismo y abandono escolar, les permite vivir una infancia y estar alejados de la explotación infantil. En el plano de la salud, la protección social contribuye al control de enfermedades e incluso a la desaparición de algunas, y sobre todo, deberíamos entender que colaborar para que este tipo de acciones salgan adelante es viable y rentable socialmente, a un coste no elevado y que deben ser entendidas como medidas prioritarias de la responsabilidad social corporativa.

Además de la participación en la mejora de las condiciones de vida de las comunidades en países en vías de desarrollo, las empresas pueden responsabilizarse y ejercer sus buenas prácticas empresariales mediante acciones locales, regionales o nacionales, que ayuden a solventar las necesidades de las comunidades que están a su alrededor.

Es el ejemplo de la campaña llevada a cabo por Obra Social La Caixa y FESBAL ( Federación Española de Bancos de Alimentos) que lanzaron este año «Ningún niño sin bigote» para dar respuesta a la necesidad de muchas familias, que carecen de acceso a un alimento como es la leche, especialmente importante en el desarrollo de los niños. La recogida dirigida a estas familias en riesgo de exclusión social ha resultado gracias a la colaboración conjunta entre ciudadanos y empresas, en total se han recogido 1.000.200 litros de leche a repartir por los bancos de alimentos provinciales hasta finales de año. 600.000 niños alcanzarán así el mínimo de leche recomendado.

Por una sostenibilidad de los negocios y el consumo

Pero el éxito de la protección que las empresas pueden aportar a la sociedad no sólo va de la mano de la responsabilidad social, la sostenibilidad como hemos dicho es uno de los factores clave para que esa responsabilidad empresarial tenga sentido. De tal forma que las empresas, sobre todo las dedicadas a sectores como la hostelería, la alimentación, el envasado, etiquetado o transporte, y por supuesto los consumidores podemos hacer mucho más, estamos hablando de evitar el desperdicio innecesario de alimentos.

Sólo con repasar datos como este «los agricultores tienen que tirar de media entre un 20% y un 30% de sus cosechas por motivos estéticos» debería ser suficiente para que nos removamos y pasemos a la acción, una acción sostenible y responsable de nuestro consumo.

Porque cuando decidimos tirar un alimento a la basura no sólo estamos obviando el coste que nos ha supuesto, sino que obviamos otro tipo de costes como los medioambientales y sociales que la propia producción o transporte del producto en cuestión han provocado hasta llegar hasta nuestra despensa.

Qué debemos hacer para afrontar el reto

Apostar claramente por la formación y sensibilización de los consumidores y de los trabajadores de las empresas implicadas en los sectores relacionados. Es necesario igualmente un esfuerzo entre organismos y empresas, para que estas se empleen a través de la innovación contra el desperdicio innecesario de alimentos. Como conclusión, debemos encaminarnos hacia la sostenibilidad y la ética en los modelos de negocio y de consumo actuales, teniendo presente la solidaridad y contando con las asociaciones que trabajan por erradicar este terrible problema, debemos trabajar por un consumo más justo y responsable, como es el consumo de productos de comercio justo o de productores locales. Y apostar por un etiquetado transparente y completo que dote al consumidor del conocimiento necesario para evitar el desperdicio. Las empresas deben finalmente utilizar todas las herramientas disponibles a su alcance, también las que le brinda el marketing sostenible y contribuir a hacer de este mundo un lugar mejor.

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6 comentarios

  1. Xavi Iribarren

    Xavi Iribarren

    La campaña «ningún niño sin bigote» ha tenido muy mala acogida en redes sociales y ha sido muy criticada. No sé qué público objetivo era el que buscaba, pero en los sectores que se preocupan un poco por la alimentación la impresión ha sido de desacierto en el mensaje.
    Si pensamos en sostenibilidad, las iniciativas deberían ser sostenibles, creo que debería formar parte del mismo paradigma. Promover la resolución de la nutrición en base al parámetro leche contraviene diversos planteamientos básicos en sostenibilidad en la alimentación, ambiental y de equilibrio global.

    • Avatar

      Diego

      No entiendo como usted dice que ha tenido mala acogida, no puede lanzar la piedra y esconder la mano. Muestre me alguna mala crítica que hayamos tenido.

      Es una campaña sostenible, pues el coste que conlleva para los que participan es poco y sostenible porque la Caixa se ofrece a continuarla en el tiempo. El resto no lo entiendo, qué deberíamos hacer entonces?

      La solución al problema no puede ser puntual que es lo que ofrecen las empresas privadas, pero si que son de mucha ayuda.

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  2. Cristina

    Cristina

    Hola Xavi, gracias por tu aportación.
    En primer lugar decirte que estoy de acuerdo contigo en cuanto a que las iniciativas deben ser sostenibles. No obstante me gustaría lanzar una pregunta ¿es preferible que esta campaña no se hubiera hecho? cuando hablamos de sostenibilidad no podemos hablar en términos absolutos, al menos no por ahora. Por eso, valoro como positivo este ejemplo, que si bien es una acción puntual será significativa para las familias que reciban la ayuda.
    Debemos valorar que se vayan dando pasos hacia la sostenibilidad porque esto nos inspira a hacer mejores, mayores y más adecuadas acciones.
    Sobre el mensaje de la campaña, ha sido uno de los más premiados desde el punto de vista de la publicidad social.

    • Xavi Iribarren

      Xavi Iribarren

      Existen pocas campañas sostenibles, pero las hay, por ejemplo la de las «yogurt mamas» en África, la cual lleva años no llevando alimentos sino equipamientos y un entreno sobre el terreno para que, con sus propios medios, las mujeres africanas puedan aprender a preparar yogur. La falta de probióticos en las poblaciones de Tanzania es responsable de muertes infantiles por diarreas, empeoramiento de los síntomas de personas con HIV/SIDA, mejorar el sistema inmunitario de la población, infecciones genito-urinarias… Todo ello, siempre con estudios de viabilidad económica, la cual también se monitoriza y se tutela a las comunidades. El principal partner ha sido el gobierno del Canadá, y desechó por completo la idea de enviar yogur fabricado en países desarrollados, sino que desde un principio se abogó por enseñar a las comunidades a prepararse sus probióticos y se mandaron cocinas y otros equipos para que pudieran hacerlo.
      http://apyn.webs.com/
      http://ir.lib.uwo.ca/cgi/viewcontent.cgi?article=4241&context=etd
      http://news.westernu.ca/2014/11/idea-to-revolutionize-yogurt-distribution-seeking-funding/
      En África hay desnutrición, falta de vitaminas, probióticos… No es el caso de España, donde las ayudas sociales están organizadas (lo conozco de cerca) y la administración de leche a los niños, desde el punto de vista nutricional, puede más bien ser un problema que una solución. El tema es de denso debate, pero en los últimos 10 años la tendencia ha sido de decrecer el consumo de leche por parte de la población, del orden del 20%. Lo cual es una buena tendencia a la sostenibilidad por cuanto las explotaciones de ganadería industrial para producir leche resultan fuertemente insostenibles desde el punto de vista energético y medioambiental.

  3. Cristina

    Cristina

    Afortunadamente hay campañas sostenibles y responsables, esperamos que cada vez más crezca el interés empresarial y ciudadano por la sostenibilidad, en todos los ámbitos y sectores, y como parte inherente de nuestros modelos de vida, consumo y trabajo. Ya no es posible entender el futuro de otra manera. Muchas gracias por tu valiosa aportación, seguiré este proyecto que has compartido con nosotros.

  4. Avatar

    Genial Cristina este año hemos empezado la campaña de nuevo. Hasta el 20 en oficinas, hasta el 15 de julio para aportar en cajeros, sms o la web