Contar historias, una nueva vía para cambiar la cultura de seguridad de las organizaciones

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“¿Otra vez me vais a soltar el mismo rollo?” “¿Otras 3 horas de formación sobre trabajos en altura?” “¿Y me vais a contar otra vez lo de la ley esa de prevención?” “¿Por qué no firmo y ya está?” 

Estas frases u otras parecidas, las hemos oído muchas veces los que trabajamos en prevención, y hasta cierto punto, es entendible. Salvo honrosas excepciones, hemos convertido nuestras formaciones en algo realmente pesado. Y ojo, tanto para el que la da como para el que la recibe. Nos hemos acomodado a dar temarios infumables en clases de 2, 3 o 4 horas, que hay que rellenar con normativas y teoría, muchas veces muy lejos de la realidad de los trabajadores, que salen desmotivados y pensando que aquello es solo una justificación para tener una firma que salve el “culo” de la empresa cuando aparezca la inspección de trabajo.

Realmente, los técnicos de prevención no lo vivimos así, creemos que la Seguridad y Salud en el Trabajo debería ser algo, sino divertido, si interesante, sobre todo para los que están todo el día en el tajo jugándose el pellejo. ¿Dónde nos perdimos? ¿Cuándo empezamos a soltar información, como sea, y dejamos de formar, en el sentido más amplio de la palabra?

Porque Formación dice el diccionario que es el “Desarrollo intelectual, afectivo, social o moral de las personas como resultado de la adquisición de enseñanzas o conocimientos”.  Por lo tanto, formar debe conllevar un cambio en las personas que lo reciben, no solamente en cuanto a poseer más información sobre una materia, sino que debería cambiar su perspectiva y conocimiento de forma que obre de un modo diferente a partir de ese momento. Y sí, eso es complicado.

Estamos abandonando el terreno de la técnica y metiéndonos en el complejo terreno de la psique humana. Pero en ese territorio, es donde nace la posibilidad de cambiar la perspectiva del riesgo que muchas personas tienen de su día a día, que sean capaces de medir cuál es el riesgo real que conlleva sus tareas y que, libremente y por propia iniciativa, opten por la opción más segura.

Por otro lado, a los que nos gusta la ficción y la narrativa, bien sea el cine, la televisión, los libros o los cómics, sabemos de la capacidad que estos tienen para hacerte confrontar con situaciones y pensamientos de una forma que, por mucho que veamos en noticias o libros de texto, no vamos a ser capaces de interiorizar con la misma facilidad. Quien ha visto Buried de Rodrigo Cortés, ha vivido la claustrofobia de estar enterrado vivo, quien ha leído Instrumental de James Rhodes ha experimentado el infierno que pasa un niño víctima de abusos sexuales, y quien ha pasado por el cómic Maus de Art Spiegelman sabe lo que vivió toda una generación que sufrió los campos de concentración nazi. La empatía que sentimos hacia esos personajes nos permite ponernos en su lugar y ver el mundo desde ese punto de vista, vivir esa experiencia como propia.

Son muchos los productos de ficción y narrativa que impactaron sobre sus sociedades propiciando cambios reales. Ejemplos destacados de esto, tenemos:

La cabaña del Tío Tom de Harriet Beecher Stowe (1872) fue la novela más vendida del siglo XIX. Escrita cuando aún no se había abolido la esclavitud en gran parte de Estados Unidos, supuso un fuerte impulso a la causa abolicionista.

De Hammatt Billings - http://muarchives.missouri.edu/images/exh_libraries/LE-SpecUncleTomsCabinLarge300res.JPG (Original work is in the public domain), Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1974957

La Cabaña del Tio Tom (1872)

La jungla de Upton Sinclair (1906) describía las duras condiciones de trabajo de los inmigrantes que trabajaban en la industria del envasado de carne en Chicago. Después de leer la novela, el Presidente Theodore Roosevelt impulsó la Ley de inspección de la carne, junto con la Ley de pureza de alimentos y medicamento.De unknown (cover art); Upton Sinclair (book overall) - http://pictures.abebooks.com/APPLEDOREBOOKS/1605522826.jpgUploaded to English Wikipedia by en:User:GrahamHardy, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=31387777

Cathy Come Home de Kent Loach (1968) Telefilme de la BBC que cuenta la historia de una pareja que, después de un accidente laboral, son desahuciados de su casa y se enfrentan a una vida de pobreza y desempleo. Su estreno causó una gran indignación en el Reino Unido, sacando a la luz un tema que no había estado nunca en el punto de vista de la sociedad británica. Llevó a la fundación de la primera organización benéfica para la ayuda de las personas sin hogar, y llegó al Parlamento Británico, lo que ayudó a la aprobación del Housing (Homeless Persons) Act 1977.

Super size me de Morgan Spurlock (2004), aunque no es puramente ficción (llegó a estar nominado al Oscar al mejor Documental) cuenta el experimento al que se enfrentó su director y protagonista, al pasar 30 días alimentándose solamente en McDonald’s. Los 11 kilos de peso que llegó a ganar impresionaron tanto al público que obligó a la multinacional a incluir mejor información nutricional sobre sus alimentos e incluir ensaladas en su carta.

Y saliéndonos de lo que es la producción de ficción tradicional, creo que es necesario destacar 2 proyectos:

1º. United Nation Virtual Reality (2015-), que une la Realidad virtual y la crisis de la inmigración. Otro caso de narrativa de no ficción, más bien realidad en 360º, este proyecto de la ONU ha tratado de introducir a altos dignatarios y personas de a pie dentro de un campo de refugiados, viviendo sus condiciones de vida y oyéndoles contar sus historias. De esta forma, esta inmersión les ha llevado a sentir de una forma más personal esta realidad y tomar decisiones con mayor empatía. Muy recomendable el corto Clouds over sidra:

El apagón (2017) de la Fundación Abertis. Otro proyecto de narrativa de no ficción, el lanzado este año por la Fundación Abertis para concienciar sobre los riesgos de unir alcohol y drogas con conducción. Video impactante emitido en varias salas de fiestas, interrumpiendo la música y provocando un pequeño shock en el local.

Como veis, hay muchas formas de utilizar la narrativa, ya sea de ficción o no, para crear un impacto real en los espectadores y cambiar su forma de ver y valorar lo que hacen y sienten. Una forma diferente de formar, uniendo aportación de conocimientos con storytelling.

¿Qué esto aún no se ha aprovechado convenientemente aplicado a la HSE?

Es verdad, salvo algunas excepciones y los libros El gran silencio y Gatos Negros de Joan Junyent, o el más reciente Cero Accidentes ¿Una utopía? de Joan Vicenç Duran, pocos proyectos han intentado utilizar estas técnicas. A lo mejor, si además de la teoría y la normativa legal tratamos de contar una historia con la que se identifique el trabajador y le podamos trasladar, no solo conocimiento, sino experiencias y sensaciones , podremos conseguir un cambio real en su forma de enfrentarse a los riesgos. Si quieres intentarlo, cuenta con nosotros.

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