Uno de los enemigos ocultos de la Seguridad y Salud, la posverdad: Ideas para combatirla (II)

El tiempo estimado de lectura es de 3 minutos

Cómo podemos combatirla?

Como vimos en el primer post de la serie, la posverdad se nutre principalmente de la crítica negativa, de la mensajería drástica y excluyente y el cuestionamiento sistemático de las razones que puedan validar la acción de cambio propuesta.

La primera idea, por tanto, suele ser la estrategia del “y tú más“. Esta estrategia es ampliamente conocida, pues es utilizada sistemáticamente en el mundo de la política. Permite además satisfacer el deseo de venganza ante la ofensa que supone que ataquen nuestro trabajo con posverdad.

Aunque basta con un somero análisis del efecto del “y tú más” para desconfiar sobre la bondad de su aplicación. Las variaciones en la intención de voto que provocan tienen un efecto limitado. Sin embardo el deterioro de la afectividad es notable.

La explicación es clara, independientemente de que votemos o no, o a quién votemos, un suceso “y tú más” permite reafirmar nuestra posición gracias a una nueva descalificación del contrario, de la misma forma que la posición de nuestros contrarios también se verá reforzada en mayor o menor nivel.

Por tanto, aplicando el “y tú más” obtendremos:

  • Deterioro de la imagen propia
  • Deterioro de la imagen ajena
  • Radicalización de las posiciones
  • Satisfacción del deseo de venganza

Es decir, salvo que nuestro objetivo sea vengarnos de los que nos descalifican, no es una estrategia adecuada para conseguir la aceptación de las mejoras en Seguridad y Salud que propongamos.

Acciones previas

Vemos que la posverdad es un fenómeno complejo, por tanto, la solución no es ni simple ni única. De hecho el primer paso es, precisamente, asumir que nuestras acciones son criticables.

No es infrecuente comprobar como nosotros mismos nos aferramos a nuestra particular posverdad. Cuando proponemos una acción de mejora, tendemos a ignorar los motivos por los que los trabajadores no quieren participar en nuestras propuestas. Pero por qué los ignoramos:

  • Evitar accidentes lo consideramos una necesidad primaria, no es posible que se rechace
  • Lo hacemos por su bien
  • Tenemos que cumplir con la ley para evitar consecuencias incluso penales por causa de un accidente
  • Póngase la razón que cada uno considere

Es decir, necesitamos asumir que nuestras actuaciones no son de interpretación única y que, por tanto, pueden ser consideradas desde diferentes puntos de vista para poder estar en condiciones de afrontar las inevitables críticas.

Una vez asumido que seremos criticados, podemos ir al siguiente nivel que es conocer las críticas que podrán recibir nuestras acciones. Con una herramienta como Gemba podremos obtener información de primera mano sobre los problemas que perciben los trabajadores. Podemos recurrir a la gamificación; con juegos interactivos que permiten recoger información de, por ejemplo, hábitos de los trabajadores.

Atacando la posverdad

Si conocemos las potenciales críticas, será más fácil contrarrestarlas con argumentación adecuada sin recurrir al “y tú más”. Queda por tanto, contrarrestar el siguiente escollo, que es la base de la posverdad; las emociones. Una argumentación sólida puede tener escaso impacto emocional, con lo que la posverdad ganaría.

En éste punto nos puede aparecer una duda: si no puedo contrarrestar las críticas razonables por ganar las emociones afectivas, para qué las necesito?

La respuesta es tan sencilla como a la vez compleja: la Seguridad y Salud no es una ciencia pura sino empírica. Salvo contadas excepciones (por ejemplo, sustituir una máquina peligrosa por una máquina protegida) las acciones que emprendamos no van a tener un resultado preciso y cuantificable (estoy partiendo, claro, de la premisa que vosotros, lectores, os preocupa la Seguridad más allá del cumplimiento formal de la ley). Baste como ejemplo la existencia de estudios que indican que el uso de cinturón de seguridad puede incrementar la siniestralidad por el exceso de confianza que genera el llevarlo puesto.

Es decir, sin conocer las críticas, la menor desviación que se produzca en el resultado de nuestra iniciativa permitirá que nuestros detractores la puedan destruir sin problemas.

Por tanto, envolver nuestras iniciativas con un mensaje emocional que impacte positivamente sin considerar en el mismo las críticas, presenta una perspectiva de futuro limitada.

Terminaremos en el próximo post concretando las acciones que podemos ejecutar para combatir la posverdad.

 

Prevencontrol

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