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Reflexionando sobre a qué circunstancias tendrá que hacer frente mi hija cuando crezca, he llegado a la conclusión de que su condición como mujer es posible que le depare un futuro menos prometedor que a sus compañeros varones. Sobre todo si no hacemos nada desde ahora mismo por evitarlo.

Por ejemplo, aplicando este análisis al ámbito laboral, de acuerdo con la información disponible, podemos anticipar que, debido a su condición como mujer:

– Tendrá más dificultades para encontrar un trabajo a tiempo completo.

– Si lo encuentra, su salario será inferior (en torno al 17%) al de sus colegas varones.

– Este empleo es muy probable que sea infravalorado y que esté mal remunerado.

– En su puesto de trabajo tendrá un poder limitado de negociación y de toma de decisiones.

– Cuando tenga edad para ser madre, si decide tener hijos, no podrá acceder a ciertos puestos donde prefieren varones para evitar el “problema” de la gestión de la maternidad de una trabajadora.

– Si persiste y se embaraza y tiene un hijo, ganará un 5% menos que si no lo hubiera tenido. Cuantos más hijos tenga, menos ganará.

– Aunque adquiera experiencia, tenga talento y capacidad de liderazgo, le será más difícil acceder a un puesto en la alta dirección o en un consejo de administración.

– En el hogar, dedicará más tiempo a las tareas domésticas que la media de varones (en la Unión Europea las mujeres dedican 26 horas semanales a las actividades domésticas y de cuidado de otros; los hombres dedican 9 horas semanales).

Se verá expuesta a sufrir violencia física o sexual en el trabajo.

– Además deberá hacer frente en su día a día a micromachismos.

En cuanto a lo que es estrictamente seguridad y salud laboral, será difícil que en la evaluación de su puesto de trabajo se considere la diferencia de género como un elemento a tener en cuenta. Es decir, casi en ninguno de los elementos más conocidos de la prevención de riesgos laborales (información, formación, entrega de EPI, etc) se tendrá en cuenta su singularidad como mujer, y hará uso de equipos con un diseño, disfrazado de neutralidad, pero orientado a los trabajadores varones.

Debido al tipo de trabajos que suelen desarrollar mayoritariamente las mujeres, es posible que:

– Deba permanecer muchas horas de pie: comercios, peluquerías, azafatas de congresos, enseñanza.

– Realice numerosos movimientos repetidos: catering y restauración.

– Mantenga posturas forzadas: profesionales sanitarias, escuelas infantiles, limpieza.

Levante pesos: profesionales sanitarias, escuelas infantiles.

– No tenga control sobre su trabajo: trabajo en oficina.

Sufra agresiones: profesionales sanitarias, trabajos de cara al público.

Por ejemplo, los trastornos músculo-esqueléticos (TME) se presentan con mayor frecuencia en las mujeres y les afecta de distinta forma que a los varones. Afecta más a los miembros superiores: la nuca/cuello, la zona alta de la espalda, y los hombros.

Esto que comentamos no es una ocurrencia: hay numerosos estudios científicos que prueban la relación entre riesgos físicos, químicos, biológicos, ergonómicos y psicosociales, el género de los trabajadores y la maternidad.

No en vano viene recogido en la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales (artículo 5.4, añadido por la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres):

“Las Administraciones públicas promoverán la efectividad del principio de igualdad entre mujeres y hombres, considerando las variables relacionadas con el sexo tanto en los sistemas de recogida y tratamiento de datos como en el estudio e investigación generales en materia de prevención de riesgos laborales, con el objetivo de detectar y prevenir posibles situaciones en las que los daños derivados del trabajo puedan aparecer vinculados con el sexo de los trabajadores”.

Sin embargo todavía hoy la maternidad es considerada en muchos casos una interrupción en la carrera profesional con un elevado coste para las madres que eligen cuidar de sus hijos. Sin duda no es fácil como empresario encajar la baja maternal de una trabajadora, pero hay soluciones imaginativas que se aplican en España y en muchos otros países. Desde el teletrabajo a la jornada flexible, pasando por los permisos durante los primeros años de vida del bebé. Si bien es cierto que estas cosas ocurren en países más avanzados que el nuestro en esta materia (Francia, Finlandia) y con un índice de natalidad superior al nuestro.

El día 8 de marzo, se conmemora el día de la mujer trabajadora. Que esto sirva como homenaje a todas las mujeres que con su esfuerzo nos han permitido ser mejores, y sobre todo a quienes desde nuestra responsabilidad como hombres, compañeros, hijos y prevencionistas, tenemos delante el reto de transformar la realidad de hoy en otra más justa y amable. La descripción que he hecho es sólo una parte del panorama que le espera a mi hija si no hago nada para evitarlo. Es lamentable. Peor aún: hay países donde la desigualdad hacia las mujeres es aún peor. Quizá sea el momento de comprometerse para conseguir un verdadero progreso. Pero para eso hace falta asumir riesgos. Y trabajar duro.

She works hard for the money (Donna Summer)

Prevencontrol

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