Toma de perspectiva en seguridad y salud laboral

El tiempo estimado de lectura es de 6 minutos

¿Tienen ustedes algún profesor preferido del que todavía se acuerden? A mi me hicieron el otro día la misma pregunta y la verdad es que el primero que me vino a la memoria fue uno de una asignatura de las llamadas de libre elección que cursé de la Licenciatura de Historia, es decir, de una carrera distinta a la mía.

En aquél momento, la escogí porque decían que era una asignatura “María”, es decir, de las fáciles de aprobar. Ya teníamos suficiente con las asignaturas obligatorias, con lo que si te dejaban elegir te ibas a buscar pocas complicaciones. Con 18 años, uno no daba para más.

La asignatura era “Introducción a la historia”, y el primer día de clase, el profesor ya nos dijo cuál sería la pregunta del examen final, al que por suerte, podíamos llevar los apuntes y los libros. Vaya chollo!! La pregunta del examen era: “La historia, para qué?”. Redactando este post, por cierto, he descubierto que la pregunta del examen es el título de una obra del filósofo y analista político mexicano Carlos Pereyra que ofrece una amplia visión al respecto.

Ya en aquél momento vimos que aquella asignatura era distinta y que buscaba algo más que vomitarnos información que luego deberíamos memorizar y plasmar en un examen. Pero con la perspectiva de los años, veo que es la asignatura que posiblemente más útil me ha sido en la vida, pues me hizo ver que las cosas no son siempre como las vemos, que hay que analizarlas, ver si se pueden hacer de otro modo, y que no hay verdades absolutas.

En las lecciones del profesor del que no recuerdo el nombre, nos contaba que la historia tal y como la conocemos, de cualquier país, zona o lugar, la han escrito los “ganadores” de las guerras y por tanto, han podido distorsionar la realidad desde el punto de vista que mejor les interesaba. Y los “perdedores”, para contrarrestar, han intentado dejar constancia de una realidad que tampoco era. Nos puso ejemplos concretos de la época del descubrimiento de América, de las realidades que teníamos todos asumidas, y de lo que en cambio constaba en el archivo de índias de Sevilla, que daba cuenta de todo lo contrario. En definitiva, ese modesto profesor, nos mostró una nueva forma de ver las cosas, despertando nuestra capacidad de análisis, de trabajar la perspectiva y de contrastar las informaciones para formar nuestra propia opinión.

Reforzando el aspecto de que no existen verdades absolutas, y que debemos tener en cuenta distintas perspectivas, siempre utilizo este ilustrativo vídeo:

Como ven, lo que parece de sentido común para uno puede que no lo sea para el otro. Y ahondaríamos más en esta idea, volviendo a recordar la teoría del Cisne Negro.

Antes del descubrimiento de Australia, las personas del Viejo Mundo estaban convencidas de que todos los cisnes eran blancos, una creencia irrefutable pues parecía que las pruebas empíricas la confirmaban en su totalidad. La visión del primer cisne negro rompió totalmente los esquemas preestablecidos, en este caso, quedó también demostrado que las verdades absolutas no existen.

Toda esta larga introducción me sirve para denunciar una de las lacras más grandes que tenemos hoy en día en las organizaciones. Día a día los consultores en general, y en particular en seguridad y salud laboral, nos encontramos con reticencias a cualquier propuesta que se pueda llevar a cabo. Reticencias tanto de empresarios, como de los propios técnicos, mandos intermedios, o de los propios operarios.

“Uy, esto la Ley no lo permite”, “esto no se puede hacer”, “nos van a decir que no”, “esto no va a gustar”, “esto no funcionará”… Todo lo que sea salir de lo preestablecido recibe una respuesta negativa por parte de quién lo desconoce. Sería aquello que llamamos salir de la zona de confort, o la resistencia al cambio.

Resulta muy interesante hacer un poco de benchmarking por internet, o viajar fuera de nuestras fronteras para ver cómo se trabaja, para descubrir que existen formas distintas de hacer las cosas, que estas cosas funcionan igual o mejor que las que hacemos aquí (aunque “nos las marque la Ley”), que las leyes son interpretables y que si le damos la vuelta podemos aplicar también la opción que hemos aprendido fuera, y que al final lo que importan son los resultados.

¿Conocen la historia de Dick Fosbury? Dick es un exatleta estadounidense especialista en salto de altura, que fue campeón en los Juegos Olímpicos de México 1968 y se hizo famoso por utilizar una nueva técnica para pasar encima del listón, que posteriormente han aplicado todos los saltadores y que se conoce como Fosbury Flop.

Como ven, en su momento las normas decían que no se podía hacer de otro modo, pero al final demostró que si, quedando campeón olímpico y dejando su técnica de salto para la posteridad.

Como no sabía que era imposible, lo hice.
Albert Einstein.

Hablaba hace poco con un ilustre médico de empresa, de los mejores y más inquietos que conozco, que me contaba cómo había pasado a hacer su memoria del servicio de prevención. Tomaba los datos médicos de cada persona, los comparaba con los datos existentes en la organización según su puesto de trabajo, los ponderaba con los del sector, y luego teniendo en cuenta la edad y sexo de la persona, los comparaba con las posibles alteraciones que sufrimos las personas ya con una edad determinada en función del sexo, para poder analizar si los resultados examinados eran debidos a su actividad o al propio paso del tiempo. Asimismo incluía en el cocktail de datos, todos aquellos datos recabados a partir de las visitas y/o consultas espontáneas que había realizado aquella persona al servicio médico, y las posibles contingencias comunes que había sufrido aquél individuo. Todo ello lo trataba con una herramienta estadística y le añadía un comparativo histórico.  El resultado era una de las mejoras memorias que yo he podido ver. No obstante, el médico me dijo: “Pues ya veremos cómo lo defiendo, que dentro de poco me vienen los auditores y el año pasado ya me dijeron que estaba mal porque no estoy cumpliendo los procedimientos”.  A veces los árboles no nos dejan ver el bosque…

Si conocen alguna forma distinta de hacer las cosas y les ha funcionado, pruébenla, utilicenla, y defiéndanla. Déjen que otros sigan haciendo siempre lo mismo para llegar al mismo resultado, y prueben a hacer las cosas de modo distinto. No existen verdades absolutas (o si, esa afirmación no es absoluta, recuerden ;-)) y nos podemos equivocar, pero les dejaré con una frase que me gusta mucho:

Las buenas decisiones son aquellas que se toman en base a la experiencia adquirida a partir de malas decisiones.

Ánimo y que tengan un buen y distinto día!

Prevencontrol

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2 comentarios

  1. Julian

    Muy buen artículo. Yendo un poco más allá e incluso exagerando un poco, a través de la experiencia he llegado a la conclusión de que si todo el mundo hace algo de una forma determinada, es sano al menos cuestionarse si esta es la mejor forma. De este modo y con el tiempo he llegado a cambiar mi relación con el trabajo, con el ocio, y hasta con el modo de respirar!

  2. Oscar Roijals

    Oscar Roijals

    Gracias Joaquin por esta perla que nos has dejado y con la que tanto me identifico.



He llegit i accepto la Clàusula de Consentiment.

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