¿Te duermes en el trabajo? Descubre las posibles causas

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RecuperaciónSueñoResulta demasiado frecuente que algunas personas se duerman en su puesto de trabajo o tengan somnolencias en sus diversas formas. El caso es que, en algunos de los ocasiones, puede ser incluso que ello suceda sin que las personas afectadas tomen consciencia de ello. Algunas formas de somnolencia pueden llegar a ser imperceptibles casi, los denominados microsleeps (microsueños) en la literatura anglosajona y que pueden llegar a durar tan sólo una fracción de segundo en casos extremadamente cortos: ni nos enteramos.

En un contexto laboral, cuando vemos a alguien que se duerme, intuitivamente hacemos una asociación involuntaria con una supuesta desidia de la persona. A ello contribuye probablemente el desconocimiento de la etiología de las enfermedades del sueño, un abanico extenso de patologías de índole muy diversa y que afectan a más de la mitad de la población, ya desde las edades infantiles. Sin embargo, cuando alguien se está durmiendo, detrás de esta apariencia cercana al bochorno, puede haber una lucha que no es nada fácil cuando se trata de restablecer el ciclo de sueño y vigilia que por algún motivo se encuentra trastocado. Debemos pues, actuar con precaución e intentar ayudar a la persona que se duerme. Muchas veces se necesita la ayuda de un profesional médico.

En primer lugar, si vemos o sospechamos que pueda haber un problema de somnolencia, debemos hablarlo. Intentar pasarlo desapercibido no va a ayudar a la persona afectada para que tome consciencia de su situación. Muchas veces los trastornos del sueño se instalan poco a poco, a lo largo de muchos años, por lo cual nos vamos acostumbrando a ellos sin tomar la adecuada consciencia. Es muy importante también dar el consejo adecuado: tomar café o estimulantes puede empeorar la situación; el tabaco, el alcohol, y, en general, cualquier psicotrópico son nefastos para reconducir situaciones de trastornos en el sueño.

La obesidad, sospechosa principal

Algunos afirman que existen hasta 85 trastornos del sueño diferentes, pero el más extendido de todos es el Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS), el cual se asocia fuertemente con la obesidad y la roncopatía (roncar mientras dormimos). Consiste en una interrupción breve de la respiración por la obstrucción de las vías respiratorias de forma espontánea, al notar el aumento de CO2 en sangre por falta de oxigenación (apnea), la persona se “despierta”, interrumpe su sueño aunque muy brevemente. En los casos clínicos se puede llegar a más de 30 apneas en una hora. La persona que sufre apneas no descansa porque no logra ciclos de sueño profundo y reparador. Consecuentemente, al día siguiente, “no sirve para nada” y fácilmente se duerme al volante o delante del monitor de su ordenador. Para detectarlo se practica una prueba, la polisomnografía o estudio del sueño, que consiste en una monitorización de la respiración durante el sueño. Normalmente se hace de en un recinto hospitalario y el paciente tiene que dormir conectado a una máquina que registra el flujo respiratorio, las ondas cerebrales y detecta las interrupciones del sueño, su calidad o profundidad, la duración de las fases y ayuda a establecer las pautas del tratamiento a seguir para remediar posibles apneas obstructivas, entre muchos otros trastornos.

En más del 80% de los casos, las apneas remiten sólo con adelgazar 9 kilos, aliviándose la mayor parte de su sintomatología. Igualmente disminuyen con el calor, así en verano la incidencia es mucho menor que en invierno, por la natural relajación de todos los tejidos por efecto del calor. No es necesario, pues, eliminar la obesidad sino moderarla, aunque las apneas pueden aparecer ya con ligero sobrepeso.

Los pacientes que persisten en las apneas deben de dormir siempre con un sistema de presurización asistida (CPAP, Continous Positive Airway Pressure), un dispositivo que garantiza el flujo de ventilación necesario para los pulmones sin interrupciones ni obstrucciones.

Obligatorio en algunos países

En el ámbito laboral, en el transporte profesional por carretera es uno de los sectores –aunque no el único- en los cuales hay que hacer una mejor prevención por la alta siniestralidad que se asocia con este tipo de patologías. Dormirse al volante resulta fatal: es difícil hacer estimaciones, pero un porcentaje muy elevado de los accidentes de tráfico se asocian con posibles causalidades de este tipo. De ahí que en algunos países se haya optado por prescribir obligatoriamente la realización de la prueba del sueño a aquellos profesionales cuya obesidad sobrepase ciertos límites: una prevención que puede parecer demasiado simple pero que la práctica ha demostrado muy efectiva. El límite crítico se suele establecer entorno a los 30 kg/m2 de índice de masa corporal (IMC), pero existe una medida todavía más reveladora: el perímetro de la circunferencia en el cuello. Se establece 43 cm para los hombres y 38 cm para las mujeres como el umbral a partir del cual habría que hacer un estudio del sueño para descartar posibles apneas. En concreto, en octubre pasado el congreso de los EUA ya aprobó un proyecto de ley para regular el control de la apnea en la obtención de la renovación de la licencia para conducir vehículos comerciales por carretera. En Canadá existe también un programa piloto (desde 2012) que ha desarrollado la CTA (Canadian Trucking Alliance) para dar completo apoyo a las empresas de transporte que poseen flotas de vehículos comerciales, dotándolas de recursos para efectuar pruebas de estudio del sueño y proveer equipos de CPAP. En enero de 2014, el Senado de los EUA introdujo un proyecto de ley similar para aquellos pilotos de aviación comercial “gorditos”, suavizando el IMC a un mínimo 40 a partir del cual sería obligatoria la realización de pruebas de estudio del sueño.

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En realidad esta prevención debería extenderse a todo colectivo laboral, puesto que la Apnea implica importantes riesgos de salud al margen de una abierta siniestralidad laboral. Enfermedades cardiovasculares por delante, existen también estudios que relacionan apneas y cáncer. La apnea representa un riesgo muy serio para la salud y un hándicap importantísimo en el ámbito laboral por rendimiento, atención, absentismo y envejecimiento precoz.

Existen muchos otros trastornos del sueño que pueden llevar a una persona manifieste somnolencias en el puesto de trabajo, sin embargo en primer lugar hay que descartar la existencia de apneas antes de profundizar otros estudios.

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3 comentarios

  1. Antonio Serrano

    Antonio Serrano

    Excelente artículo Xavi.

    A lo largo de mi vida profesional me he encontrado con varios conductores que reconocían tener problemas de sueño, con apneas y posible SAOS, pero con miedo a averiguar más por si la empresa se enteraba y perdían el empleo. No es fácil vivir con ello, ni compartir la vida con un CPAC (p.e. cuando viajas, especialmente en avión), pero es mucho mejor hacerlo y sentir alivio que negarlo y poner en riesgo tu salud, tu vida y la de quienes te rodean. Poco a poco va ganando en importancia este asunto y los prevencionistas no podemos permanecer al margen. Gracias!

  2. lopez1964@hotmail.com.ar3G6V

    muy buen informe. los felicito me sirve de mucha ayuda. gracias


He llegit i accepto la Clàusula de Consentiment.

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