¿Te duele la cabeza? Descúbre algunas posibles soluciones

El tiempo estimado de lectura es de 6 minutos

Cruikshank_-_The_Head_AcheEl dolor de cabeza se distingue por ser el campeón de los motivos por los cuáles el paciente acude a los servicios de atención primaria, compartiendo codo a codo con el dolor de espalda tan ‘preciado’ honor. Jaquecas, migraña, diferentes tipos de cefalea se vuelven insoportables y nos empujan a la visita del galeno para ver la forma de darles solución.

Las cifras son del todo desorbitadas: un 46% de la población mundial padece algún tipo de dolor de cabeza y las cefaleas ocupan un puesto ‘de honor’ entre las 10 principales causas de incapacitación a nivel mundial. Las estimaciones varían según las fuentes pero el coste social de la cefalea en España es del orden de 20 millones de jornadas laborales perdidas anualmente, cifra que podríamos casi llegar a doblar si le añadimos las jornadas escolares perdidas (los niños también padecen cefaleas), un impacto económico que podría significar unos 1.500 millones de Euros, ahí está.

La punta del iceberg

Según estudios de la OMS, lo que debería ser un problema capital que debería centrar la atención sanitaria a profesionales, pacientes y administraciones tiende a pasar desapercibido, a escurrir el bulto: el dolor de cabeza no es contagioso, no es mortal, es algo episódico. Así la OMS establece tres barreras que impiden una adecuada solución a la situación:

  1. Barrera clínica: Existe a nivel mundial una falta de preparación del personal sanitario para diagnosticar y tratar adecuadamente el problema. La cantidad de horas y de preparación que reciben los médicos durante sus estudios es inadecuada por no decir irrisoria. Tenemos, pues, sólo una minoría de los casos adecuadamente diagnosticados y correctamente tratados.
  2. Barrera social: No existe una consciencia adecuada por parte de la población en general de la envergadura del problema. Se estima que, a nivel global, el 50% de los casos de dolor de cabeza se resuelve con automedicación. Segundo motivo que impide una correcta solución del problema.
  3. Barrera administrativa: En aras de limitar los costes de la Sanidad Pública, las administraciones optan por subestimar el alcance real de la patología y sus repercusiones en costes sociales directos e indirectos, estableciendo protocolos de tratamiento ambulatorio trivial. Raramente se deriva un dolor de cabeza al neurólogo especialista.

Así, pues, son frecuentes los casos de personas que, por ejemplo, sufren migrañas durante años, pero que van pasando como pueden, aceptándolo como algo sustancial e irremediable de su forma de ser, sin haber visto jamás el médico especialista. La migraña afecta un 10-12% de la población y arrastra a la pérdida de numerosas jornadas laborales en el mundo entero. Entre un 1,7 y un 4% de la población adulta sufre de algún tipo de dolor de cabeza durante 15 días al mes, según datos de la OMS. Lo abultado de esta carga en salud pública ha llevado la OMS a denominarlo así, “la carga del dolor de cabeza” (The burden of headache) por su significado global a nivel de población mundial.7-types-of-headaches

Por tanto, a la vista de los comportamientos y la conducta de la población detectados, es muy posible que la envergadura real del problema sea mayor de lo que se registra en los centros sanitarios. En muchos países ni siquiera se toma en cuenta el dolor de cabeza como patología a la hora de corroborar datos y ver estadísticas sanitarias: como si no existiera.

El dolor de cabeza como precursor del accidente de trabajo

Ni que decirlo que es evidente que el dolor de cabeza influye muy negativamente en el ambiente laboral, el trabajador se siente indispuesto y desmotivado pero atiende como puede sus responsabilidades laborales, aunque no está en condiciones óptimas sino todo lo contrario: estamos cruzando la línea roja, el límite de riesgo de accidente de trabajo. El trabajador con dolor de cabeza es candidato idóneo a sufrir un accidente de trabajo. No tenemos datos, simplemente porque cuando hay accidentes de trabajo normalmente no se pregunta si la víctima tenía o no dolor de cabeza, porque nos parece –es un error- que hay otras cosas mucho más importantes.

A parte del riesgo de accidente, el dolor de cabeza rebaja la calidad de vida, nos sume en un temor continuado por cuando el dolor aparecerá de nuevo, daña las relaciones familiares y nuestra relación con el entorno social, y deteriora el estado de ánimo hasta niveles insospechados: los pacientes con dolor de cabeza crónico son mucho más propensos a la depresión, con una incidencia del orden de tres veces superior a la media de la población.

Soluciones

El caso es que en muchas ocasiones existen soluciones médicas efectivas que atajan la dolencia en gran parte. Lo que ocurre es que la etiología es muy diversa y la solución muy específica: hay muchos tipos diferentes de dolor de cabeza, cada uno de ellos con un tratamiento específico. Necesitamos, pues, un diagnóstico adecuado y un tratamiento médico.

Cómo actuar

Lo tamaño de la envergadura del problema dificulta la actuación de forma eficaz. Una intervención que pueda corregir sustancialmente la situación requería quizá –improviso- doblar o multiplicar por tres el número de neurólogos en plantilla. En principio es necesario tomar consciencia, aceptar y reconocer la situación. Para ello resulta esencial un primer paso: informar adecuadamente a la población y educar ya desde los estudios primarios. Para ello la OMS ha elaborado un vistoso Atlas mundial del dolor de cabeza y los recursos (2011, sólo disponible en lengua inglesa) y desarrolla una campaña mundial denominada Lifting the burden (Aliviando la carga), encaminada a informar y concienciar adecuadamente. El planteamiento es muy elemental: ante el dolor de cabeza no hay que auto medicarse, sino que hay que consultar al profesional. Si el problema es recurrente e importante, mucho mejor que procuremos visitar el especialista.

Evidentemente, los estándares de vida saludable (dieta, ejercicio físico, dormir adecuadamente) alivian la predisposición al dolor de cabeza y los hábitos tóxicos (alcohol, tabaco, café, drogas, fármacos) la empeoran. En el ámbito laboral hay que trabajar para detectar, evaluar e informar del problema, buscando vías adecuadas de diagnóstico y solución; e interponiendo protocolos de prevención adecuados, sobretodo en el manejo de maquinaria peligrosa. No podemos, de ninguna manera, seguir dejando pasar el dolor de cabeza como algo desapercibido, poco relevante e inocuo. Trasladando cifras de forma aproximada, en una empresa de 1.000 empleados, una cantidad cercana a la mitad han sufrido dolor de cabeza en alguna forma en el último año, unos 110 empleados sufren migrañas de forma usual, y unos 30 tienen algún tipo de dolor de cabeza 15 días cada mes. Por lo tanto, en este mismo momento varias decenas de empleados probablemente sufren dolor de cabeza.

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Otra cuestión muy básica es concienciar también a los profesionales sanitarios y dotarles de mejor forma, dando mejor preparación y recursos. Y por último, habría que revertir la óptica de las autoridades sanitarias para hacerles ver que una inversión en el enfoque del problema, aportando más recursos, implicaría un ahorro y no un aumento del gasto social.

Entonces, si tengo dolor de cabeza, ¿no debo tomarme un calmante?

El NHS (el equivalente británico de nuestros servicios sanitarios de cada comunidad autónoma) es rotundo: Los calmantes son una buena manera de aliviar el dolor de cabeza, pero si se toman más de dos o tres veces por semana pueden convertirse en la causa de tu dolor de cabeza. Incluye aspirina, codeína, ibuprofeno, paracetamol y algunos calmantes específicos para la migraña como los triptanos.

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2 comentarios

  1. Joaquim Ruiz Ventura

    Un bon article.

  2. Xavi Iribarren



He leído y acepto la Cláusula de Consentimiento.

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