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La sonrisa es una de las mejores armas con las que cuenta el ser humano. Una cara sonriente siempre es mejor recibida por quien nos ve, con lo que se convierte en una fantástica carta de presentación en un primer encuentro, y una seña de afabilidad de nuestro carácter. En el trabajo es importante general un buen clima entre compañeros y en muchas oficinas los empleados se quejan de lo ariscos que son sus colegas. ¿Saber cuáles son los beneficios laborales que te puede aportar una buena sonrisa?

Sonrisa

Sonreír es una de las habilidades sociales que menos nos cuesta y que más beneficios nos puede aportar. Este gesto provoca emociones positivas en quien lo recibe puesto que la señal que se envía sobre nuestra persona es la de alguien confiable, cercano y social. Existen estudios que han demostrado que la mitad de las personas que sonríen a un extraño por la calle reciben ese mismo rictus de vuelta. Por tanto, este gesto de reciprocidad demuestra que dibujando una sonrisa en el rostro conseguimos un cambio emocional positivo en quien la recibe. Si esto lo aplicamos a nuestra oficina nos daremos cuenta de que mantener una expresión de alegría conseguirá hacer sentir bien al prójimo y que, en consecuencia, también nos hagan sentir bien a nosotros.

La propia Universidad de Harvard así lo confirmó en una de sus investigaciones: cuando alguien está contento, el 25% de la gente de su alrededor tiene más probabilidades de contagiarse de ese estado de ánimo.

Y es que aunque no prestemos mucha atención a ello, mantener una actitud positiva ante la vida es la clave para lograr muchos de nuestros éxitos. No se trata de una fórmula mágica que certifique que quien más sonriente es mejores resultados tendrá, sino que hace referencia más bien a una manera de afrontar los retos de futuro. Otro trabajo realizado en este caso por la Universidad de California confirmó que las mujeres que fueron retratadas en su anuario universitario mostrando una sonrisa verdadera habían tenido mayor índice de satisfacción en general treinta años después. El éxito depende de muchos factores externos que se nos escapan de las manos pero si hay alguno que sí que podemos controlar ese es nuestra forma de encarar lo venidero. Si lo hacemos sonriendo, las probabilidades de triunfar crecen.

No obstante, la sonrisa también se usa como herramienta de persuasión a nivel laboral. ¿Sabían que con este gesto podemos lograr confianza, que nos perdonen y hasta mentir?

Existen investigaciones que indican que tendemos a confiar más en las personas que muestra su afabilidad a través de una mueca sonriente. Esto nos hace estar más predispuestos a la cooperación con lo que las dinámicas de grupo y las tareas en equipo se llevan a cabo con mayor eficacia. La sonrisa también transmite confianza y ganas de estar cerca de la persona que así se muestra, con lo que el ambiente laboral y las relaciones con los compañeros pueden mejorar sustancialmente con el poder de las sonrisas.

Otro de los estudios al respecto revela que las sonrisas tienen un poder conciliador y sirven para pedir perdón. El Boletín de Personalidad y Psicología Social se hizo eco de un trabajo elaborado en 1995 en el que se demostró que se suele tratar de forma más condescendiente a aquellos que ante un error se muestran sonrientes. No es necesario que la mueca sea verdadera puesto que una sonrisa falsa también transmite valores de honestidad y sinceridad cuando pedimos disculpas. Esta es una buena estrategia a la hora de comunicar una mala noticia, un resultado negativo o de afrontar una reprimenda por parte de nuestros superiores. De esta forma se consigue empatizar con el interlocutor apelando a su emotividad, con lo que los reproches por nuestra equivocación pueden disminuir.

No obstante, esta premisa también nos indica que una mueca sonriente puede estar enmascarando una mentira así que en según qué cuestiones y ante qué individuos nos encontremos deberemos poner en duda esas vibraciones positivas.

No podemos olvidar que existen trabajos en los que los empleados se ven obligados a sonreír constantemente. Se trata de los puestos de cara al público y engloban desde a dependientes hasta a azafatos de vuelo, pasando por todo el personal de hostelería o animadores turísticos.  Estos empleados deben llevar a cabo un trabajo emocional constante que a veces les puede acabar por pasar factura de una forma negativa. Muchas veces las emociones reales de la persona no se corresponden con el semblante feliz que demuestran y esto puede acabar quemando al trabajador en cuestión.

No obstante, y por lo general, las sonrisas son una buena herramienta que aplicar en el trabajo ya que son muchos los beneficios que nos pueden reportar. Y cuanto mejor ambiente haya en la oficina, mejor rendimiento a todos los niveles. ¡Practica la sonrisa!

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