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Hace unos días, en el autobús de camino al trabajo, escuché accidentalmente el comentario que una muchacha le realizaba a su interlocutor y que me llamó especialmente la atención: “…siento más apego por una persona que se ríe que por lo que dice…” No recuerdo nada más de la conversación, ni el contexto en el que se produjo, seguramente debido a que mi atención en estos últimos días está muy dirigida a cuestiones de este tipo, por lo que mi cerebro filtró el resto y grabó únicamente esa frase; o simplemente porque estaba medio dormido, que también puede ser.

La importancia desde mi punto de vista de este comentario reside en dos cuestiones:

–          Por un lado como ejemplo de cómo nuestros cerebros filtran la mayor parte de la información que reciben a lo largo del día, descartando aquella que no consideran útil o adecuada (por diferentes motivos que veremos en próximos artículos) y grabando únicamente aquellos aspectos que le resultan de interés,

–          El comentario en sí mismo, un claro ejemplo de cómo determinados gestos (una sonrisa) pueden generar un entorno empático y por tanto facilitar enormemente la comunicación.

Sin embargo y en referencia a este segundo punto, no debemos confundir, o mejor dicho, asimilar, sonrisa con empatía. Sonreír no es empatizar, al menos no en todos los casos. Tener empatía o ser empático no significa ir sonriendo a todo el mundo y en todo momento; este comportamiento es maravilloso para engañar a nuestro cerebro mandándole un mensaje de tranquilidad que genere más endorfinas, pero no es empatizar.

La empatía, tal y como yo la entiendo, está más relacionada con la capacidad de conectar con la realidad del otro y reconocer que su visión del mundo es tan aceptable como la mía, y demostrárselo con una sonrisa o con una lágrima; con alegría o con rabia. Dependerá de las realidades, del entorno y de las emociones que lo rodeen.


En que nos ayuda profesionalmente la empatía

Si damos un paso más en nuestra capacidad de empatía, y además de entender la manera de ver el mundo de los demás, somos capaces de salir de nuestra propia realidad y conectar con la de esa persona para regresar de nuevo a nuestro mundo habiendo integrado en nosotros una parte de la realidad del otro, estaremos comenzando a establecer “RAPPORT”.

Se trata de estar totalmente presentes con el otro. Aquí y ahora. Olvidarnos por un instante de nuestros pensamientos para saborear los suyos. Demostrarle que no hay nada más importante en el mundo en ese instante que escuchar lo que nos tiene que decir, de ver lo que nos quiere mostrar.

El rapport genera un estado de sintonía y armonía muy potente, lo cual nos puede ayudar a comenzar un proceso de liderazgo en pro de un objetivo “ecológico”, un objetivo común que beneficie a ambas partes.

Antes de continuar con este punto quiero recordar cual es nuestro objetivo como profesionales de la prevención de riesgos laborales, nuestro objetivo ecológico, ese que sabemos que redunda en beneficio nuestro y de los demás.

Nuestro objetivo ecológico es proteger a las personas y crear entornos de trabajo cada vez más seguros, verdad? No queremos manipular, queremos liderar ese proceso de transformación.

Por lo tanto aprender diferentes técnicas que nos ayuden a generar y obtener rapport en los demás nos facilitará esa tarea y aumentará nuestra capacidad de liderazgo.

Rapport

¿Cómo podemos establecer rapport?

Son muchos los aspectos a tener en cuenta a la hora de pretender establecer rapport, la mayor parte de ellos relacionados con la comunicación, con la forma en como nos dirigimos a los demás. Como ejemplo lo mencionado al comienzo del artículo, los filtros que interponemos, consciente o inconscientemente a la hora de captar información de nuestro entorno; las omisiones, generalizaciones y distorsiones que realizamos a la hora de emitir los mensajes; el contenido verbal y no verbal; etc., etc.,

En el próximo artículo veremos en líneas generales que técnica se propone desde el modelo de la PNL con el objeto de conseguir establecer rapport, para posteriormente comenzar el proceso de liderazgo. Veremos algún ejemplo real de un experimento realizado a tal efecto e incluso os propondré uno o dos ejercicios que podéis poner en práctica con algún conocido a ver que os sale.

El rapport es esencial para poder establecer una adecuada relación de comunicación con los demás, y es el primer paso para comenzar cualquier proceso de liderazgo tanto personal como dirigido hacia otros.

De momento, sonreíd a los demás, si no generamos rapport al menos estaremos más felices.

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