Serie PNL y PRL: Acompásame y te sigo (3/3)

El tiempo estimado de lectura es de 4 minutos

Para concluir esta pequeña introducción sobre acompasamiento verbal de los artículos anteriores, me gustaría añadir un último elemento.

Además de utilizar palabras que correspondan al Sistema Representacional (SR) de la persona con la que estamos hablando, también es importante que las frases se resuelvan dentro del entorno de conocimiento de esa persona. 

“La magia no está en las palabras, está en las memorias del que escucha”

Milton H. Erickson

Imaginaros que estáis impartiendo una formación para personas que llevan toda una vida dedicándose a la albañilería, y lo hacemos utilizando metáforas sobre código genético de la mosca de la fruta o sobre carreras de caballos, temas que nosotros controlamos muy bien puesto que conforman algunas de nuestras pasiones, y sabemos perfectamente de lo que hablamos. Salvo que estas personas a las que nos dirigimos compartan esas aficiones con nosotros, les será muy difícil comprender lo que les estamos diciendo, y les será más difícil aún conectar con nosotros, puesto que no serán capaces de encontrar entre sus recuerdos imágenes, sonidos o sensaciones asociados a esos ejemplos, y necesitarán de un procesamiento de esa información que les llevará en la mayoría de los casos a perderse gran parte del resto de la formación, sino desconectan totalmente claro.

Se me ocurren algunos pensamientos de los participantes a esa formación: “…me importa a mí un pepino lo que haga la mosca esa de la fruta…”  “…a mi esa mosca no me va a resolver nada ya…” “¿…que hace éste hablando de moscas…?”

Esta cuestión se hace especialmente compleja puesto que los grupos a los que habitualmente nos dirigimos están conformados por personas de muy distinta edad, condición social, procedencia, etc., etc., cada uno con experiencias de vida y aprendizajes muy diversos. Esto supone un hándicap puesto que, como plantea Milton Erickson, las palabras cobran sentido y se hacen poderosas si podemos ubicarlas en un entorno conocido de nuestra memoria, por lo que poner ejemplos o dirigir el mensaje utilizando una jerga que sea aceptada y comprendida por todos es uno de nuestros principales retos.

Acompásame y te sigo 3

El lenguaje permisivo

Antes he introducido la figura de Milton Erickson. Lo he hecho porque es el mayor exponente de un estilo de lenguaje muy particular, (de hecho lleva su nombre,  Lenguaje Ericksoniano) a través del cual se pueden conseguir niveles de rapport espectaculares. De hecho, gran parte de los fundamentos lingüísticos del modelo creado por la PNL proceden de la codificación de los patrones utilizados por Milton Erickson.

He titulado este apartado como “Lenguaje Permisivo” porque creo que uno de los fundamentos de este estilo se basa precisamente en eso: permitir a la otra persona, a través de las palabras, a que encuentre los recursos que necesita. En vez de imponer o aportar opciones concretas, ofreceremos alternativas  y caminos de exploración dirigidos hacia la memoria de esa persona, para que sea ella la que rebuscando entre sus recursos y sus aprendizajes encuentre un camino que le dirija hacia el objetivo deseado.

De ahí la importancia de la frase que indicado al principio del artículo. Si yo impongo una alternativa desde mi realidad y mi memoria, y esa alternativa no se corresponde con la realidad del otro, se producirá un rechazo instantáneo. Os pongo un ejemplo muy sencillo.

Imaginaros que estáis hablando con alguien respecto a la necesidad que tenéis de desconectar de la presión laboral que estáis sufriendo, por ejemplo, y vuestro interlocutor os indica que le encantaría hacer un viaje para conseguir descansar. Si la respuesta es “imagínate tumbado en la playa al Sol…”, y la otra persona esté pensando en ir a la montaña, se produce un conflicto.

Si hubiésemos respondido por ejemplo “imagínate que estás disfrutando de ese sitio que tanto te gusta…” estamos permitiendo a la otra persona que utilice sus recursos para conseguir su objetivo, esos que tiene almacenados en su memoria, no los tuyos.

Un estilo muy sencillo y que aporta un gran beneficio.

Resumiendo

Comuniquemos desde la realidad del otro, en el leguaje del otro y permitiéndole que decida desde su memoria.

Olvidémonos de imitar y de dar la razón, al igual que comentamos en el artículo sobre empatía, ser empático no es sonreír a todos en todo momento, y dar la razón y decir que sí a todo, no es acompasar verbalmente.

 

El acompasamiento verbal es sólo una parte del proceso para conseguir rapport. Calibrar a la otra persona, o a un grupo, es decir, observar sus gestos, como representa sus emociones, hacia donde dirige la mirada, las reacciones ante determinados estímulos, etc., formar parte de esta técnica, que más bien podríamos catalogar como un arte.

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