Riesgos laborales por disruptores endocrinos: no hay vuelta atrás

Nuevos retos para nuevos tiempos.

El tiempo estimado de lectura es de 4 minutos

Tomamos como referencia uno de los cánceres más frecuentes en la población femenina: el cáncer de mama. Y analizamos su contextualización laboral con respecto a los riesgos conocidos por los denominados disruptores endocrinos. ¿Qué nos encontramos?
Pues bien, los resultados son claros y no dejan lugar a ninguna duda. No hay vuelta atrás: hay que ponerse a trabajar en la prevención de riesgos por disruptores endocrinos. Si alguien pensó que era tema de ciencias paranormales o de ungüento de medicinas alternativas sin trascendencia, la realidad llama a la puerta y ya están aquí. Representan un reto escurridizo por lo difícil de mesurar y lo poco tangible y visible de su presencia, pero tenemos instrumentos para actuar y medidas claves a implementar en cada uno de los distintos ambientes laborales.

O al menos esto es lo que se evidencia en un estudio –uno de los primeros estudios- que relaciona el cáncer de mama con ambiente laboral. La agricultura, por el uso de diversos pesticidas, la industria de los plásticos, en especial la relacionada con el automóvil y la fabricación de productos enlatados representan sectores de riesgo que implican una relación del cáncer de mama con los disruptores endocrinos.

Vivir y trabajar en el campo, en el medio rural, en un entorno natural puede parecer más seguro. Pero el contacto prolongado con los fitoquímicos lo convierte en uno de los principales sectores de riesgo por EDCs

Vivir y trabajar en el campo, en el medio rural, en un entorno natural, puede parecer más seguro. Pero el contacto prolongado con los fitoquímicos lo convierte en uno de los principales sectores de riesgo por EDCs

Los ftalatos presentes en los plásticos, los retardantes de la llama hoy en día omnipresentes en los tejidos tanto de la ropa que llevamos como en el mobiliario doméstico, cortinas, butacas…, también en materiales plásticos, el bisfenol A (BPA) que recubre las latas y presente en muchos envases plásticos para la alimentación son amenazas ya a tener en cuenta. Algunos de ellos tienen poderoso efecto estrogénico. El tema no es nuevo, ya lleva más de quince años en el candelero, pero el detalle en el conocimiento concreto de cada caso permite ya actuaciones concretas preventivas.

Riesgos químicos en la oficina

Pues sí, en algunos países, por ejemplo en EUA, ya se están adoptando disciplinas limitando o directamente prohibiendo el uso de fragancias, perfumes o ambientadores en oficinas y a los trabajadores. Se señala ftalatos como elemento de riesgo, aunque no sólo por su efecto como disruptor endocrino. Los ftalatos forman parte de numerosos productos del cuidado personal y de belleza. Medida sin duda polémica donde las haya. Se relaciona los DE de los ftalatos con cáncer de mama, atrofia testicular en varones, y algunas malformaciones en bebés.

Pero no termina ahí. La mayor parte del mobiliario de oficina, contiene concentraciones variables de retardantes de la llama. Son los denominados PBDE, polibromodifenil éteres, se utilizan de forma extensiva en gomas y espumas del mobiliario, y también en las carcasas de muchos aparatos electrónicos. Este tipo de disruptores hormonales desencadenan problemas de infertilidad en la mujer, bajo nivel de testosterona en hombres y retraso en el desarrollo de niños.

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Mucha ropa de trabajo se fabrica también con tejidos que contienen retardantes de la llama, con el obvio buen propósito de mejorar la seguridad en el trabajo. Pero resulta un arma de doble filo y ya se ha regulado limitando compuestos polibrominados.

Mirar hacia adelante

El horizonte de salud laboral en el S XXI se dibuja con peculiaridad: aumento de las alergias alimentarias, asma, enfermedades autoinmunes, neurodegenerativas. Aparición de la fibromialgia, fatiga crónica y sensibilidad química múltiple como enfermedades reconocidas y fenómeno de extenso espectro social. Todas estas patologías son de difícil y costoso tratamiento, desencadenan muchas veces invalidez o larga enfermedad. La sociedad del futuro, un futuro muy inmediato, no se puede permitir seguir de forma pasiva el reto que representa los riesgos asociados a los disruptores endocrinos.plasticsCar

Los mobiliarios de oficina, alfombras, moquetas, cortinas, y la ropa de trabajo deberán cumplir nuevas normativas que nos protejan de los PBDE, habrá que limitar aerosoles, sprays con ftalatos en entornos laborales y habrá que ver medidas específicas en los sectores de riesgo como agricultura, plásticos, etc.

La lista es mucho más extensa, lo expuesto es sólo un botón de muestra. Para llegar a fondo habrá que formar a verdaderos expertos en esta tipología de riesgos para la salud en el entorno laboral.

Prevencontrol

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5 comentarios

  1. Carme Barba Garrido

    Más que interesante y no me importaría convertirme en una de estas especialistas. Gracias por vuestra aportación

    -1
    • Xavi Iribarren

      Xavi Iribarren

      Muchas gracias.

  2. JOSE ANTONIO ROJAS CHAVEZ

    Importante información para tener en cuenta y estar prevenidos

  3. Ivanhoe Grau

    Impresiona la lista de productos implicados. Espero que técnica y médicamente se empiecen a tomar medidas. Yo, particularmente, en mi trabajo, empezaré atenerlo en cuenta. Gracias por la información.

    • Xavi Iribarren

      Xavi Iribarren

      Gracias, la lista es más larga. Habrá que profundizar e informar. Es un imperativo. No hay vuelta atrás.

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