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Todos tenemos en mente la importancia de los Equipos de Protección Individual (EPIs) y la obligación de utilizarlos. Quiero analizar en este post las conclusiones a las que he llegado en los más de 10 años que llevo trabajando en Prevención sobre la polémica que siempre ha rodeado éste tema.

La práctica más extendida ha sido el suministro de todos los EPIs que se indican en la Evaluación de Riesgos y la negativa de los trabajadores a utilizarlos porque son incómodos, dificultan el trabajo incluso provocan accidentes, generando frustración en ambas partes: la empresa gasta enormes cantidades de recursos en proteger a sus trabajadores, no obteniendo ningún resultado positivo en reducción de siniestralidad y el trabajador se siente frustrado al sentirse obligado a utilizar algo que rechaza. Pues bien, como en casi todas las polémicas, todos tienen su parcela de razón.

Es indiscutible que entregar y utilizar los EPIs es imprescindible; se entregan porque técnicamente es imposible proteger el puesto o trabajo y, por tanto, la única opción es proteger el cuerpo del trabajador. Pero también es indiscutible que el uso de EPIs puede llegar a provocar lesiones y accidentes; sobre todo si no se utilizan los EPIs adecuados y necesarios.

Por poner dos ejemplos de los cientos que podríamos:

para utilizar una radial, con los equipos que hay actualmente en el mercado se puede garantizar la ausencia de proyecciones a los ojos?

es necesario utilizar guantes para evitar cortes?

Creo que la respuestas a ambas preguntas es un NO rotundo, es decir, necesitaremos gafas para evitar cualquier partícula que pueda provocar una lesión irreversible en los ojos, y tendremos que incluso prohibir el uso de guantes en algunos casos por el riesgo mayor que conlleva la inevitable pérdida de tacto que provocan.

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Parece entonces que nos vemos en un callejón sin salida, hay que suministrar EPIs, de coste no baladí, pero ello va a provocar accidentes y lesiones, por tanto, no puedo evitar accidentes y daños.

Yo veo una solución, que es la Consultoría especializada.

La solución es estudiar adecuadamente el puesto de trabajo con todas las subtareas que conlleva, determinar que EPIs son necesarios realmente para cada tarea, incluyendo el verdadero nivel de protección necesario, y concienciar a los trabajadores de la importancia de su uso en cada tarea mediante talleres específicos.

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Es evidente que como Consultores, no nos podemos quedar en hacer Evaluaciones de Riesgos “generales” en las que se aportan listados interminables de EPIs a utilizar, sin especificar de qué tipo ni en qué momentos, (ni siquiera si son realmente necesarios). Es necesario no perder la perspectiva a que nos obliga la Ley de Prevención de Riesgos Laborales: anteponer la protección colectiva a la individual; por lo que ante cualquier riesgo que nos encontremos, en vez de resolver con uso de EPIs, tendremos que:

  1. Estudiar su eliminación o control, empezando con medidas como la adecuación de las máquinas o de las condiciones de trabajo y, en caso necesario, procedimientos de trabajo.
  2. Si quedan riesgos residuales, entonces será el momento de recurrir a los EPIs; para lo cual es imprescindible eliminar medidas generales como “usar guantes”; basta con ver un poco de un capítulo de Napo para reflexionar sobre ello.
  3. Una vez decidido que la última opción es usar EPIs, se ha determinar claramente qué tipo/s de EPI hace falta y en qué trabajos es necesario utilizarlos.

Aunque a primera vista lo pueda parecer, no es algo sencillo, pero tiene una gran ventaja, que es mucho más rentable. Requiere abandonar viejas inercias como el obligar a los trabajadores a portar todos los EPIs que se le da en todo momento y, sobre todo, olvidarse de que con dar los EPIs está todo hecho.

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Pero es innegable que estudiar con detalle el puesto y, por tanto, entre la amplísima gama de EPIs poder escoger los más adecuados y determinar cuándo es necesario utilizarlo reduce sustancialmente los costes de EPIs, que no son pocos y facilita su aceptación y utilización.

Es además una alternativa que en PrevenControl hemos podido ejecutar y con más que notable éxito en todos los aspectos: La selección profesional de EPIs ha permitido a las empresas ahorrar grandes costes al evitar comprar EPIs innecesarios o sobredimensionados, justificar con éxito ante la Inspección de Trabajo la no necesidad de muchos EPIs que, o bien el riesgo es mínimo o generan riesgos adicionales que los hacen desaconsejable, reducir la siniestralidad tanto en número de accidentes como en gravedad de los mismos, e incrementar la aceptación y uso por parte de los trabajadores, al ver que es la última solución posible y que no se les da por darlos.

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Como vemos, todo encaja perfectamente con el fin último de los EPIs, evitar los daños a los trabajadores sin introducir riesgos nuevos. Para ello es imprescindible seleccionar adecuadamente tanto el EPI, de forma que proteja lo necesario sin la incomodidad de uno innecesariamente sobredimensionado y, sobre todo, concienciar al trabajador de la importancia de utilizarlos como último remedio y que, como último remedio que es, se ha de utilizar en todo trabajo y momento que resulte necesario sin excepción.

Prevencontrol

PrevenControl es la firma especializada en seguridad y salud laboral que propone soluciones eficaces e innovadoras para la mejora del negocio y la reputación de sus clientes a través de la consultoría, el uso de la tecnología y la formación.
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