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Quedan pocas dudas de la importancia de la Salud en la empresa como elemento estratégico fundamental, tanto a nivel de Seguridad, productividad, imagen y liderazgo de nuestra compañía. Promocionar la salud es una tarea aparentemente sencilla, pero requiere salvar un poderoso obstáculo: la resistencia al cambio. Ésta resistencia puede derribar todo nuestro esfuerzo si no disponemos de un adecuado liderazgo.

Existen en el mercado innumerables cursos de Coaching en el que se enseña a ser un buen líder. Formaciones que no siempre obtienen valoraciones positivas: Hay un ejemplo en linkedin en que se propone cómo ser un buen líder y no un cursi típico de cursos de liderazgo, cuestionando el “buenismo” de los cursos de coaching e incidiendo en la importancia de la actitud de los trabajadores. Éste ejemplo me llevó a analizar porqué el liderazgo como lo entendemos los que trabajamos en Seguridad y Salud puede generar opiniones tan duras:

Como se puede comprobar leyendo el citado ejemplo, hasta los comentarios más opuestos expresan la necesidad de excelencia en la actitud. Actitud es disposición de ánimo manifestada de algún modo, también definida como una disposición nerviosa y mental y, por tanto, una motivación social antes que una motivación biológica. La actitud es además un componente de nuestro comportamiento determinante.

Queda poco margen para la duda, una actitud positiva es más segura y productiva. La cuestión se resume en cómo conseguir un equipo de trabajo con actitud positiva. La primera opción puede ser contratar sólo personal con actitud positiva, lo cual puede funcionar en el momento de la contratación; pero si tenemos en cuenta que la actitud es una motivación social, ésta solución difícilmente puede funcionar por si sola con el paso del tiempo.

Otra opción, expuesta en algunos círculos, propone comenzar las reuniones con frases tipo: “A ver, como yo vea o me entere que no tratáis bien a los clientes, no duráis aquí ni cinco minutos”. Puede que algún psicólogo me rebata, pero esta frase provoca bien miedo, bien es ofensiva, bien ambas cosas; las dos claramente negativas y, por tanto imposible generar una actitud positiva.

Ambas opciones tienen un rasgo común, son autoritarias y carecen de liderazgo: un líder ha de tener ciertas características: ha de ser capaz de generar entusiasmo, ha de confiar en su equipo, reconocer sus méritos, ha de implicarles en el proyecto; para ello necesita ser empático, capaz de escuchar y ser humilde. Todo ello incompatible con opciones autoritarias.

Llegar a ser capaz de generar entusiasmo con empatía y humildad no es posible conseguirlo en un único curso de Coaching; es necesario como primer factor querer. Si el jefe quiere seguir siendo jefe, seguirá teniendo equipos con actitud negativa a los que tendrá que “motivar” con frases como la expuesta; sólo convenciéndose de la importancia y el beneficio de transformarse en líder conseguirá llegar a serlo. Una buena manera de comenzar es con una formación en Coaching, pero teniendo claro que es el primer paso de un largo camino.

Para ello es necesario abandonar la zona de confort, es más fácil ser jefe autoritario que líder y requiere menos tiempo. Además una actitud autoritaria evita enfrentarse a retos como convencer a trabajadores cuya zona de confort es aguantar a un jefe autoritario y se manifiestan impermeables al cambio que supone tener un líder de las ventajas del liderazgo.

El buen liderazgo obtiene resultados mucho mejores que el autoritarismo. Si algo he aprendido como formador es que, cuando te muestras en un pedestal y descargas tu “poder”, cosechas aburrimiento, hostilidad y tu mensaje se descarta automáticamente; no obstante si te acercas con humildad, preguntas y te interesas por la opinión de los demás, tu mensaje penetra en la gente, es más fácilmente aceptado y aplicado y, además, también obtienes aprendizaje en tu persona. Es un proceso continuo comenzado ya hace años y en el que seguiré evolucionando hasta mi jubilación. El liderazgo es exactamente igual, sólo el que esté dispuesto a aprender y a comenzar un camino convencido que siempre aprenderá algo y que cada vez será mejor líder dejará de ser un jefe. Termino con un vídeo que invita a reflexionar sobre si la eficacia de dar ordenes a gritos no es realmente un chiste:

Prevencontrol

PrevenControl es la firma especializada en seguridad y salud laboral que propone soluciones eficaces e innovadoras para la mejora del negocio y la reputación de sus clientes a través de la consultoría, el uso de la tecnología y la formación.
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