Puestos de trabajo sostenibles – Horizonte 2030

Se imponen cambios en el paradigma básico de referencia del propio contrato de trabajo.

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Imaginemos una encuesta estadística preguntando sobre cómo deberían ser los puestos de trabajo en 2030. Imaginemos una pregunta de la encuesta:

“¿piensa Vd. que los puestos de trabajo deberían ser sostenibles?”

La encuesta no existe pero no tenemos demasiadas dudas sobre cuáles iban a ser sus resultados, es decir, cuál debería ser el enfoque, la dirección adecuada de nuestro futuro laboral: cualquier puesto de trabajo debería ser lo más sostenible posible y libre de conflictos con quien lo ocupa, con su entorno social y con el medio ambiente. Vamos en esa dirección, o al menos deberíamos ir.

Entorno social y ambiental

Hurgando en el pasado, descubrimos que un par de siglos atrás, anteriormente a la revolución industrial, los puestos de trabajo eran mucho más sostenibles que ahora. La modernización arrolladora del trabajo trajo muchos y espectaculares avances en salud, confort y bienestar, pero se llevó consigo algo muy preciado, la sostenibilidad de las actividades, especialmente en el entorno de trabajo industrial. Se trata, pues, de reequilibrar.

La sostenibilidad del puesto de trabajo debería cumplir no pocos condicionantes. Empezando por la mejora global de la salud y la seguridad en el puesto de trabajo; eliminación de la pobreza, el hambre y las enormes desigualdades; una educación formativa de calidad; alcanzar los estándares de igualdad de género; respeto por el ambiente, las aguas de boca, el tratamiento de las aguas residuales; el uso de energías limpias y renovables a costos asequibles; dotación de infraestructuras resilientes; concertación de acciones globales para modular el cambio climático; respeto y racionalización de las actividades extractivas de la vida acuática; armonización de los entornos urbanos… todo ello nos indica el camino a recorrer para corregir, para reequilibrar. No son sostenibles puestos de trabajo que resulten agresivos con el medio ambiente, que agoten determinados recursos que ya están al límite o que impliquen costes energéticos desproporcionados.

Entorno inmediato

¿Y cómo debería ser el entorno dentro de la empresa, dentro del ámbito estricto del trabajo para considerarlo sostenible? Pues bien, podemos encontrar fácilmente un consenso en que debemos dirigirnos hacia un modelo de empresa que promocione y facilite los hábitos saludables entre los empleados; que se potencie la mejora del entorno psicosocial del puesto de trabajo, liberando algunas cargas poco sostenibles en el largo plazo; fomentar entornos colaborativos y creativos, que potencien el talento y la realización del empleado; buscar la cohesión y el soporte con la consolidación de grupos que interaccionen positivamente al empleado individual mediante reuniones, coloquios…; incentivar la complicidad de todos los empleados en el cumplimiento de los objetivos de sostenibilidad permitiendo que aporten iniciativas y se involucren en este importante reto de futuro.

 

No es poco, pues, el camino que hay que recorrer. Sin embargo, antes de emprender la marcha, bien valen algunas reflexiones, pensando en el horizonte 2030. Se estima que la población mundial crecerá hasta los 8,5 miles de millones de personas, la irrupción de los robots en la industria y fuera de ella, el aumento en el auge del comercio en línea arrasarán con millones de puestos de trabajo. Los 73 millones de jóvenes (15-24 años) que en 2014 estaban de alguna manera buscando trabajo en alguna parte del mundo serán muchos más. Ciertamente, aparecerán nuevas oportunidades, pero nadie sabe a ciencia cierta cuáles van a ser, ni cómo hay que prepararse o formarse adecuadamente para poder alcanzarlas con suficiencia. El envejecimiento de la población hará temblar sino crujir el edificio del bienestar social, tomando la consideración de no perdurables los actuales sistemas de pensiones y desencadenando un aumento importante de los costes sanitarios.


Vídeo: muchos miles de jóvenes tuvieron que emigrar al extranjero para conseguir un trabajo digno y sostenible. La encrucijada de poder volver no les resulta plausible. El país ha perdido talentos por no saber adecuar estrategias de sostenibilidad en los puestos de trabajo.

La esencia sostenible del puesto de trabajo

Especie social la especie humana, valora el estatus social como el pilar básico no ya de supervivencia sino de bienestar. Y el estatus social lo determina el puesto de trabajo, la seguridad del mañana y la confianza en el sistema sanitario. Todo ello avanza hacia la precariedad o a un cambio radical en el sistema: habrá que implementar cambios muy sustanciales en nuestros modelos básicos.

El empleado valora como sostenible aquel puesto de trabajo que le da seguridad ¿de qué le vale la existencia de una zona de gimnasio, una guardería y un entorno de trabajo agradable, con energías limpias si no tiene la certeza de que su hijo de 18 años pueda encontrar trabajo, o él mismo se vea en el paro en un plazo medio, o discurriendo en la incertidumbre de percibir la pensión de jubilación el día de mañana?

El sistema tradicional de contratación se basa en la existencia de un mercado de trabajo que camina hacia la obsolescencia. La presión de la demanda tiende al alza y la oferta, claramente a la baja ¿lo hemos descontado en nuestro particular proyecto de puesto de trabajo sostenible?

Se imponen, pues, cambios básicos en el paradigma del propio concepto de contrato de trabajo: en el futuro mercado de trabajo no se van a comprar horas trabajadas, sino otros conceptos de valor más concomitante con los nuevos tiempos.

Veamos algunos ejemplos que han roto con el paradigma clásico contractual del puesto de trabajo:

Stephan Aarstol – Pagar a los empleados por las ideas, no por horas trabajadas, esa es la idea de Aarstol; en Tower Paddle Boards, un fabricante de tablas para el surf, Aarstol consigue aumentar beneficios en la empresa reduciendo la jornada laboral de 8 a 5 horas y aumentando los estímulos por los objetivos. Los costes salariales para el empresario se mantuvieron sin aumento. El gran descubrimiento fue que trabajando menos horas se rinde más, manteniendo costes. Aarstol implementó el cambio tan sólo en junio de 2015, consiguiendo con ello cerrar el ejercicio 2015 eufóricamente con un aumento del 40% en las cifras de facturación.

Fabio Rosati –  Fundador y CEO hasta 2015 del grupo Elance-odesk, ahora también Upwork que canaliza una plataforma de trabajo en la red. Más de 2 millones de empresas apuestan por la plataforma de Rosati para posicionar en la red demandas de hasta 2,5 millones de distintas aptitudes laborales que Elance confiará a un equipo de 9,7 millones de teletrabajadores freelance los cuales, pertrechados mayormente en sus propias casas repartidas por todo el planeta, desarrollarán las tareas encomendadas. El flujo económico supera los 940 millones de USD. Abundan contratos para tareas tecnológicas, desarrollo de aplicaciones móviles, pero también se usa para trabajos clásicos de contabilidad. La plataforma de Rosati, si emblemática, es una de muchas y tenemos plataformas similares en nuestro país. La sostenibilidad de este nuevo formato de contrato es que tiende a reequilibrar desigualdades. Un mercado laboral global tiende a equilibrar salarios. Freelances de países en vías de desarrollo pueden realizar tareas para empresas de todo el mundo a precios y formatos de contrato uniformes.

Brad Callen – Experto en márquetin y comercio electrónico, Brad Callen ha desarrollado una completa plataforma en la red para el intercambio de contenidos con el objetivo de potenciar la venta online. AKElite fue su buque insignia ahora sustituido por Bryxen, plataformas para generar tráfico de visitas a sitios web. Pero sin lugar a dudas es en Iwriter donde Callen ha abierto un gran espacio –también- para el teletrabajo freelance. En Iwriter se contratan trabajos para creación de contenidos en la red que desarrollan más de 700 mil escritores, cada uno de ellos especializado en determinado tema y escribiendo desde su lengua nativa. Miles de empresas acuden a la plataforma para realizar sus encargos que se materializan en más de 5 millones de artículos escritos hasta la fecha. Se paga por palabra y por cotización que vaya ganándose cada escritor. Pagar por palabra no representa una novedad, ya se usa desde muchos años, pero sí lo es la extensión global del mercado laboral.

 

Estos ejemplos aportan sólo algunas pocas ideas pero las posibilidades que se abrirán antes de llegar a 2030 serán seguramente muchas más. Una idea clave: flexibilización.

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