Probando, probando… La importancia del testeo para el éxito de un e-learning (parte 1)

Alfa. beta, YA!
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El testeador, uno más de la banda

Llevabas esperando varios años. Compraste las entradas el mismo día en que se pusieron a la venta, te pusiste tu “camiseta de los conciertos”, te pasaste las semanas previas escuchando sus canciones en bucle. Había llegado el momento: ahí estabais tú en primera fila y tu grupo favorito en el escenario. Un sonido perfecto, una iluminación espectacular, una voz personal que reconocerías en cualquier lugar. Pocos habían prestado atención a los técnicos que habían comprobado que todo funcionara correctamente y que habían hecho lo posible por conseguir la mezcla perfecta antes y durante el concierto… sin embargo, ellos también formaron parte del mismo, y una parte muy importante. ¿Tendrías el mismo recuerdo maravilloso si la voz del cantante no hubiera sonado clara y potente, si el juego de luces no hubiera encajado con la música o si las guitarras se hubieran acoplado?

Errar es humano, pero perseverar en el error es diabólico.

Errare humanum est

Somos humanos y debemos asumir que, como tales, cometemos errores. Partiendo de esta premisa, es importante contar siempre con un margen de error previsible y tolerable (que nos servirá también como experiencia para no reincidir en el futuro.) Así pues, al plantear cualquier proyecto debemos incluir siempre los procesos destinados a la gestión de calidad. Estos procesos, tan importantes como cualquier otro en la gestión de proyectos, deben correr a nuestro cargo y pretenden conseguir que el nivel de calidad sea el requerido. Aunque el cliente actuará siempre como verificador de la calidad esperada, ya que es quien realmente establece los requerimientos y expectativas, no debemos permitir que la responsabilidad del testeo recaiga sobre él. Nuestro objetivo es generar un feedback positivo desde el primer momento, entregando un producto que cumpla con las necesidades reales del cliente.

Hemos querido dedicar el primero de una serie de dos posts a la figura del tester. Este profesional lleva a cabo las pruebas necesarias para comprobar si un curso funciona correctamente y si cumple con las necesidades del cliente de las que hablábamos antes.

¿Quién debe realizar el testeo?

Personalmente opino que todo el equipo involucrado en el desarrollo de un curso e-learning debería contribuir a conseguir la garantía de calidad deseada. Se debe promocionar la cultura del testeo.

Un testeador se encarga de detectar e identificar cualquier tipo de error, evaluarlo y comunicarlo a las personas adecuadas, sugiriendo, si es posible, la mejor forma de corregirlo.

Testeador 1, testeador 2, testeador 3

Nuestro objetivo es la excelencia.

Si bien es cierto que el propio desarrollador de un curso puede pasar por alto algunos detalles, un testeo básico por su parte resulta un buen comienzo para esta etapa final del proyecto. Sabemos que no es la parte más atractiva y que solo un paso más allá está la ansiada entrega, pero debemos ser conscientes de que una revisión a tiempo puede ayudar a detectar y evitar fallos (a cualquier nivel) que ensombrecerían el resultado final deseado.

Tal y como aconseja el diseñador instruccional Tim Slade, si el desarrollador se encarga del primer testeo, es recomendable que deje pasar algunos días entre la finalización del proyecto y la revisión para descansar la mente, así como que cambie su entorno de trabajo habitual para realizar esa tarea desde un punto neutral.

Tras esta primera revisión por parte del desarrollador, resulta conveniente, si no imprescindible, que otra persona ajena al curso (pero no ajena al proyecto) lo revise nuevamente con la intención de localizar incidencias que pueden haber pasado desapercibidas para el desarrollador.

Y ya como deseable, deberíamos contar con un tercer testeador totalmente ajeno al proyecto, que aporte una perspectiva externa y certifique que la experiencia de usuario es positiva, que los contenidos son entendibles y atractivos y que se cumple el objetivo del aprendizaje. En este caso, se deben tener en cuenta y respetar los criterios de confidencialidad, ya que estaremos compartiendo material privado. 

Una vez realizados estos testeos previos a la entrega, se deberán calendarizar también los posteriores a la revisión del cliente y a la aplicación de las modificaciones pertinentes. En este punto habrá que poner especial atención a que este último paso no provoque nuevas afectaciones en el curso. 

¡Testea y vencerás!

El testeo, aunque puede resultar tedioso, es un paso fundamental para garantizar la mejor experiencia de usuario y convertir un curso ordinario en uno extraordinario. Si el cliente queda satisfecho con la calidad del producto, continuará confiando en nosotros para nuevos proyectos.

Además, una buena revisión al principio del ciclo de creación del curso también evitará posibles pérdidas económicas resultado de la aplicación de soluciones en etapas posteriores del desarrollo.

Hasta aquí este primer post dedicado al testeo. Permanece atento a Prevenblog porque en el segundo de la serie trataremos los diferentes criterios que se pueden seguir para categorizar un proceso de revisión.  

Prevencontrol

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