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“Producir los elementos que se necesitan, en las cantidades que se necesitan, en el momento en que se necesitan”

La frase que abre este artículo es una definición cualquiera -de las muchas existentes- del modelo de organización Justo a Tiempo (“Just in Time”) [1], uno de los sistemas más exitosos y de mayor auge en el mundo empresarial en las últimas décadas.

La verdad es que el concepto es simple y coherente como pocos: hacer lo que se necesita, como se necesita, cuando se necesita. Es tan básico, que resulta paradójico que se trate de un sistema asociado a algo tan exclusivo como la excelencia, cuando lo lógico es que debería ser un estándar de actuación de cualquier organización en cualquiera de sus ámbitos.

Por eso, sería lógico pensar en un modelo “Just In Time” aplicado a la gestión de la PRL; concretamente a la formación, por poner un ejemplo. ¿Lo imaginas?:

Una formación en PRL con los contenidos que se necesitan, en la extensión que se necesita, a disposición de los miembros de la organización en el momento en el que se necesitan

Ahora, sin salir de la formación, piensa en los contenidos, extensión y disponibilidad de los programas formativos necesarios en España para una “correcta” la gestión de la PRL dentro de una organización; de tu organización.

¿Necesitan todos los trabajadores de todas las empresas (construcción, metal,…) la misma formación, estandarizada en tiempo, métodos y contenidos, ofrecida por personal externo que no conoce los valores, políticas, cultura, formas de trabajo de cada empresa?

¿El período de validez de una formación es el mismo para todos los trabajadores, independientemente de su experiencia, formación de base, trabajo en la propia empresa?

¿Es consistente que la efectividad de una formación o adiestramiento sobre una persona esté establecido en un carnet?

Y este mismo esquema, aplícalo al resto de aspectos de la SST: a los procedimientos y planes que hay que establecer por escrito, a las evaluaciones de riesgos, a los protocolos de vigilancia de la salud, a los recursos organizativos, a las auditorías de sistemas y servicios de prevención…

En este contexto, cabe hacerse algunas preguntas:

¿está el planteamiento de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales reñido con la excelencia?

¿son simples y coherentes los requisitos legales e, incluso, los de algunas normas de calidad de reconocido prestigio que se aplican a la SST?

El escenario en el que conviven las organizaciones es cada vez más complejo: nuevas partes interesadas aparecen con mayor frecuencia, proceden de entornos cada vez más globales y su influencia e interés sobre la empresa puede cambiar de un día para otro.

El rendimiento económico ya no es el único aspecto clave en el desarrollo de una empresa, y el desempeño social y medioambiental de las organizaciones es cada vez más valorado por clientes, trabajadores, por la sociedad, agentes de financiación, etcétera. Esto es bueno para el desarrollo de la PRL en las empresas.

Stakeholder_(en)

Fuente: Global Reporting Initiative

Este planteamiento es un gran reto, ya que el cumplimiento de los requisitos legales e incluso los estándares de satisfacción del cliente -por muy internacionalmente reconocidos que estos sean- dan una respuesta parcial al desempeño demandado a las empresas por la totalidad de sus partes interesadas.

Lo paradójico de esta situación, es que la respuesta a este escenario tan complejo quizá se encuentre en aplicar una coherencia y simplicidad que, en el desempeño de la prevención de riesgos, podría pasar por:

  • diseñar y desarrollar sistemas de gestión adaptados a los aspectos realmente importantes de la empresa, sin limitarse a los requisitos legales o a un número de apartados establecidos en normas;
  • en el caso concreto de la formación, establecer unos programas formativos adaptados a las personas, procesos, productos, equipos de trabajo…;
  • establecer una comunicación inteligente con la totalidad de las partes interesadas de la empresa, no sólo para “conectar” con ellos como clientes, si no para conocer además las percepciones que tienen del producto y servicio que se les está ofreciendo, identificar sus intereses y tener un valioso feedback a partir del cual diseñar productos/servicios.

Es decir, algo tan simple y coherente -pero que requiere un conocimiento excelente de la empresa y el entorno- como…

“Producir los elementos que se necesitan, en las cantidades que se necesitan, en el momento en que se necesitan”

 

Referencias:
[1] WIKIPEDIA. 25 mayo 2015. Modelo justo a tiempo. https://es.wikipedia.org/wiki/Método_justo_a_tiempo. Consultado 28 ago 2015.
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