El tiempo estimado de lectura es de 4 minutos

La ploriferación de nanosustancias en nuestros procesos productivos y en nuestra sociedad de consumo es ya un hecho.

Si bien en el anterior post sobre nanomateriales explicábamos qué son y su creciente presencia en nuestra vida, el presente coloca a la figura del trabajador en el centro de la diana.Kohlenstoffnanoroehre_Animation

Es difícil saber a ciencia cierta el tamaño de la población trabajadora expuesta a partículas nano en su puesto de trabajo. Lo que si se conoce es que los nanomateriales tienen una afectación negativa en la salud de las personas y que el ámbito de la prevención, de momento, dista mucho de ir en paralelo con el desarrollo tecnológico.

Efectos sobre la salud: un coste hundido

Si bien para muchos entes, públicos y privados, la nanotecnología supone y supondrá una inversión y unos beneficios enormes, su efecto en la salud de los trabajadores y consumidores genera ya un coste hundido.

En términos económicos y de toma de decisiones, un coste hundido es aquel en el que ya se ha incurrido e imposible de recuperar. En el caso de los nanopartículas, sabemos que hay un coste que repercute en la salud de las personas, en el que ya hemos incurrido y que, a diferencia del contable, no podemos cuantificar aún.

Lo cierto es que existe un desfase enorme entre el desarrollo y comercialización de la nanotecnología, y el conocimiento sobre sus repercusiones en el organismo humano. La Agencia Europea de Seguridad y Salud (EU-OSHA), en sus “Prioridades para la investigación sobre seguridad y salud laboral en Europa: 2013-2020”, estima este “gap” en unos 20 años.

Por el momento, se sabe que la manipulación y fabricación de materiales a tan pequeña escala otorga propiedades físicas, químicas y biológicas insólitas que pueden presentar un riesgo toxicológico importante para la salud. Los indicios apuntan a daños en membranas celulares, oxidación de proteínas, genotoxicidad, formación de especies reactivas de oxígeno e inflamación, entre otros efectos.

images

La principal vía de entrada de estas partículas es la inhalatoria. Al tratarse de partículas tan pequeñas, éstas pueden atravesar las barreras biológicas de manera que lleguen a otras partes del cuerpo manteniendo sus propiedades (al cerebro a través del nervio olfativo, por ejemplo) También pueden penetrar por ingestión y vía dérmica.

Por otro lado, la toxicidad de las nanopartículas no solo depende de su tamaño, también de su forma: nanotubos, esferas, fibras…Las más perjudiciales para la salud suelen ser las de forma de tubo, seguidas de las irregulares y, por último, las esféricas.

La prevención, a remolque

La tecnología, como vemos, ha tomado la delantera. La nanotecnología ha estado carente de la implementación de la seguridad en los procesos de I+D, relegándola a la fase post-mercado. Ante esta perspectiva, la prevención tiene el durísimo reto de recortar esa distancia.

El principal obstáculo que encontramos es la falta de información: niveles de exposición, riesgo asociado, escasa información epidemiológica, ausencia de información comparable y contrastada sobre efectos biológicos y toxicológicos, ausencia de hojas de seguridad o poca fiabilidad de las existentes, efecto sinérgico de nanopartículas con otras substancias… Esta falta de resultados hace que,  en lo que concierne a riesgos nano, haya que individualizar su tratamiento e ir caso por caso.

Aún así, la presencia de nanomateriales es un riesgo presente y emergente y, como técnicos de prevención, debemos identificarla y evaluar su riesgo. Las herramientas de las que disponemos hasta el momento son escasas:

 Dibujo

  • Evaluación cuantitativa: se realizará partiendo de unos datos de toxicidad adecuados de la nanosustancia. Este tipo de evaluación de riesgos prácticamente no puede llevarse a cabo debido a la no disponibilidad de información epidemiológica y toxicológica sobre nanosustancias, así como de equipos de medida adecuados. A fecha de hoy, tan solo existen dos valores límite:
Sustancia VL Efecto sobre la salud
TiO2 ultrafino 0,01mg/m3 Cáncer de pulmón
Partículas de tóner biopersistentes 0,6m/m3 Cáncer de pulmon, afectación pleural

Visto lo visto, el colectivo de técnicos de prevención cuenta con un escaso elenco de directrices con las que poder operar para garantizar la salud de los trabajadores respecto a nanosustancias. Aún así, cada vez son más los estudios, investigaciones y hallazgos acerca de nanomateriales y es de esperar que, en un tiempo, dispongamos de más información a partir de la cual poder tener herramientas más efectivas con las que trabajar.

Prevencontrol

PrevenControl es la firma especializada en seguridad y salud laboral que propone soluciones eficaces e innovadoras para la mejora del negocio y la reputación de sus clientes a través de la consultoría, el uso de la tecnología y la formación.
¡Contáctanos!

¿Quieres recibir puntualmente las novedades de PrevenBlog? Suscríbete a nuestro blog!

Dejar un comentario

*