Los propósitos saludables para 2017

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Este año me he adelantado a los típicos propósitos para el Año Nuevo y me he regalado una suscripción anual al gimnasio. Por supuesto, a mi pareja también porque, no hay nada que motive más para realizar una actividad que ir acompañado. Con el trabajo sedentario que tengo, los kilos han empezado a acumularse y, lo que es peor, la falta de forma física y los triglicéridos me acosan incesantemente. Si echo la vista atrás, veo que mis riesgos laborales están directamente relacionados con mi actual estado de salud más que con mi seguridad. Hasta hace poco no le daba mucha importancia al tema pero, ya es hora de un planteamiento global y serio.

Muchas empresas nos consultan sobre cómo mejorar la salud de sus trabajadores, qué pueden hacer, cómo motivarles, etc. Un papel muy importante en el cambio de hábitos lo juegan dos factores: tiempo y ganas.

En el tema del “tiempo”, las empresas y la legislación tienen todavía mucho que decir y que mejorar. En la parte de las “ganas”, están las voluntades de las personas.

Hace unos días salían dos noticias que también tienen relación con los riesgos para la salud de los trabajadores, una en España y la otra en Francia.

La de España es la “retomada” idea por la ministra Fátima Báñez de tratar de imponer unos horarios racionales. ¿Qué entiende por razonables la ministra? Poder salir del trabajo a las 18 h. Así, sin más. Eso sí, matiza que en aquellos trabajos donde se pueda llevar a cabo. Yo creo que, para hacer un cambio de “estilo de vida laboral”, antes habría que empezar la casa por los cimientos. Por ejemplo, si pusieran unos horarios televisivos racionales, de esos en que una película o serie comienza a las 21 y termina a las 23 y el telediario entre las 20 y las 21, media España modificaría sus horarios para acoplarse a los de la televisión. La otra media, también cambiaría si, por ejemplo se incentivaran los horarios de trabajo en jornada continua, la comida en media hora, la salida flexible entre las 16 y las 18 horas o el tan manido “teletrabajo”. Así, no tendríamos estrés por no llegar a buscar a los niños al colegio, por no poder comprar ni el pan, por ir siempre corriendo a todos los sitios, por no ver a la familia nada más que un par de horas cada día y así un largo sin fin de situaciones personales de los trabajadores en España. Mi propósito para el 2017 es intentar respetar mi horario laboral y planificar mi trabajo y mis viajes para acudir dos veces por semana al gimnasio y el fin de semana, una. Si estoy de viaje y no puedo acudir, debo sacar tiempo para caminar a paso ligero una hora.

La otra noticia es que, a partir del 1 de enero de 2017 la desconexión digital en Francia, será un derecho laboral. De momento, no habrá sanciones a las empresas, sino que sólo obligarán a establecer códigos de buenas prácticas si tienen más de 50 trabajadores. Yo también he comenzado con un hábito saludable que es, durante el fin de semana, no mirar el móvil para temas laborales y para personales, tampoco. La verdad es que, me cuesta mucho desconectar de mi trabajo y con tanta red social, wasap, etc. siempre estoy conectada. Esto provoca que en ocasiones esté pensando en temas laborales y no centre la atención en mi ocio personal y mi familia. La desconexión es necesaria. Por supuesto, las urgencias siempre están ahí, no me estoy refiriendo a estas circunstancias puntuales. Más de una pareja he visto peligrar porque uno de los dos, estaba de vacaciones con el portátil a cuestas y el móvil pegado a la oreja. Yo para 2017 quiero un mindfulness de ocio personal.

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Mi siguiente propósito será cuidar mi dieta, sobre todo en los viajes. Por mi trabajo, como muchas veces fuera de casa, lo que supone toda una tentación y un reto para cumplir con una dieta saludable. A veces, termino de trabajar a las tres de la tarde, cuando quiero ir a comer son casi las cuatro y con el hambre acumulada como muy deprisa y cantidades de calorías que luego no quemaré adecuadamente. Eso hace que muchas veces no quiera cenar o me siente mal la comida. Los aceites y condimentos de las comidas fuera de casa, ¡me matan! En mi anterior empresa, se hacían apuestas sobre cuanto iba a engordar el nuevo auditor/as tras un año en el puesto. Lamentablemente, el 80% terminaban ese año con sobrepeso. Por eso, las empresas tienen que contemplar estos riesgos para los trabajadores con este perfil y darles pautas adecuadas de dieta y ejercicio.  Los directores y CEOs también están en riesgo de malos hábitos para su salud al tener reuniones que suelen terminar en comidas y cenas, viajar y estar sometidos a estrés de manera sostenida.

Y mi último propósito, porque hay que ser realista y no querer cambiar muchas cosas de golpe, es mejorar mi higiene del sueño. No creo que sea mala del todo, pero algo tengo que hacer para no despertarme a las 4 de la madrugada y no volver a lograr conciliar el sueño.

El insomnio tiende a incrementarse con la edad y afecta a cerca del 40 por ciento de las mujeres y 30 por ciento de los hombres según varios estudios. El insomnio incluye no sólo la dificultad para dormirse (esto se llama insomnio de conciliación o inicial) sino también despertarse muy temprano y no poder volver a conciliar el sueño (insomnio de mantenimiento del sueño), despertares frecuentes, y levantarse sintiéndose cansado.

Los síntomas del insomnio incluyen somnolencia, fatiga, disminución del estado de alerta, baja concentración, rendimiento disminuido, depresión durante el día y la noche, dolores musculares y un estado emocional alterado. El insomnio temporal puede ser provocado por estrés, enfermedad, dolor, dieta, medicamentos y trastornos de los ritmos circadianos entre otros. Cuando los síntomas ocurren varias veces a la semana y afectan el funcionamiento diario, hay que tomar medidas. Los expertos afirman que tiene un riesgo de mortalidad mayor que fumar, la presión arterial alta o algunas enfermedades cardíacas.

El tratamiento para el insomnio puede incluir medicamentos y estrategias conductuales o de higiene del sueño. Las estrategias conductuales pueden ser:

  • Realizar una restricción del sueño, es decir, sólo dormir en la cama y sólo quedarse en la cama cuando se está durmiendo. Si permanecemos despiertos durante más de 25 minutos tras acostarnos, es mejor levantarse y realizar una actividad relajante. Por ejemplo, los baños osmóticos. Este tipo de baño debe realizarse cuando nos vamos a costar y consiste en sumergirnos en agua con 2 kilos de sal durante 15 min. Luego salimos de la bañera sin aclararnos con agua ni habernos enjabonado. Nos secamos directamente y para la cama. La sal tiene un efecto relajante a través de la piel sobre los músculos que ayuda mucho en estos casos. Si ya ponemos luz tenue y música relajante, el éxito está asegurado.

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  • Controlar los estímulos que podemos tener en la cama, por ejemplo, una tablet para leer o consultar internet, el teléfono móvil que dejamos en la mesilla de noche porque funciona como despertador, etc. Todos estos aparatos pueden afectar a nuestras ondas cerebrales, y provocarnos trastornos del sueño. Yo ha me he comprado un despertador mecánico y dejo el móvil en el salón. También hay gente que afirma que para dormirse necesita escuchar la radio o leer un libro. Cuando se tienen trastornos del sueño, no son aconsejables estas prácticas. Pero cada uno sabe mejor que nadie lo que sienta bien y lo que le sienta mal.
  • Técnicas de relajación. Estas pueden ir desde las más clásicas como la relajación progresiva de Jacobson por grupos musculares, respiraciones, pasando por piedras energéticas, vibraciones con cuencos, hasta las más modernas como el mindfulness. Elige la que mejor te siente.
  • Evitar la cafeína y el alcohol. Aunque parezca un consejo muy evidente, aún hay gente que se toma un café antes de acostarse porque le sienta bien. Estas personas son una excepción. El resto, debemos evitar consumir estas sustancias al menos, cuatro horas antes de ir a dormir. Lo mismo pasa con las comidas copiosas. Esto lo podría enlazar con los horarios irracionales de nuestro país, en los que se cena entre las 21 y las 23 horas y nos vamos a dormir entre las 22 y las 00 horas.

¿Cuáles son tus propósitos saludables para el 2017?

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