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Hace unos días tuve la oportunidad de asistir, gracias a la Confederación Empresarial de Madrid (CEIM) a una excelente exposición de Elena Álvarez, del Observatorio Español sobre Drogas, sobre la “Encuesta 2013-2014 sobre consumo de sustancias psicoactivas en el ámbito laboral en España”.

¿Por qué es interesante este trabajo? Porque es riguroso, científico y describe una realidad basada en la percepción de personas encuestadas que estaban o habían estado trabajando. Y trata un tema tabú en las relaciones laborales.

No creo ser el único que se fija en el consumo de alcohol de los trabajadores en su presumible horario laboral. No creo ser el único al que se le han quejado varios amigos por tener colegas de profesión que abusan del alcohol y ejercen actividades como la medicina, tratando a pacientes sin ningún obstáculo. Incluso yo mismo he sido diagnosticado por algún médico cuyo aliento (y actitud) hacían suponer que había consumido alcohol. Todavía se recuerda el caso del anestesista que contagió la hepatitis C a 275 personas.

Aún recuerdo un accidente en Vizcaya en el que estuvo implicado el conductor de una hormigonera que dio positivo a cinco drogas. Un conductor de un turismo falleció a consecuencia de este accidente.

También recuerdo haber almorzado en la cantina de una empresa, en la pausa de un curso dirigido a conductores de mercancías peligrosas, donde se dispensaba con toda naturalidad alcohol a quienes iban a conducir o bien para trabajar o bien para volver a casa.

Afortunadamente también he trabajado con empresas que se toman tan en serio la seguridad como para que un positivo por alcoholemia conduciendo el vehículo corporativo pueda ser causa de despido. Hay que decir que esa misma empresa ofrece a sus comerciales la posibilidad de pernoctar o de usar taxis si éstos eligen alternar con sus clientes en las comidas o cenas. No toleran que sus trabajadores se expongan al riesgo de sufrir un accidente por haber bebido. Ni que pongan en peligro a terceros.

fumando-marihuana

¿Y qué pasa con otras sustancias? España se mantiene –junto a países como Reino Unido o Francia– como líder de la UE en consumo de cocaína y cannabis entre los jóvenes. Este consumo se asocia al ocio de los “jóvenes” (15-34 años). Pero surge la duda: los efectos de ese consumo, digamos recreativo, ¿no afectan al trabajo? Del mismo modo que sabemos que el alcohol se metaboliza a una determinada velocidad por el organismo en función de factores como el peso, porcentaje de grasa, tipo de ingesta, género, hábito, tipo de alcohol, etc, puede ocurrir que los efectos del consumo de alcohol o de otras sustancias permanezcan en el organismo afectando a nuestras capacidades incluso durante el trabajo.

Foment

Fuente: Foment del Treball

La encuesta a la que hago referencia no permite establecer relaciones de causalidad. Describe cómo fueron las percepciones de los entrevistados y las analiza estadísticamente. Verán cómo se asocian ciertos comportamientos con determinados sectores, con el tipo de turno, el tipo de ocupación, etc. Datos que invitan a reflexionar, a abrir los ojos ante esa realidad y a tomar decisiones y emprender acciones.

  1. Informarse e informar. Conocer para prevenir. Identificar el peligro. Evaluar el riesgo. Formar en la empresa sobre este tema. Alejarse de tabúes.
  2. Comunicar en la empresa. Entender que es un problema que rebasa lo personal. Me explico: por mucho que el trabajador pueda libremente consumir o no sustancias, si en el ejercicio de mi profesión detecto que mi compañero puede ver alterada su capacidad para realizar su tarea de forma segura y que puede afectar mi seguridad o/y la de otros, ¿debo cerrar los ojos y la boca y continuar expuesto a ese riesgo? ¿Hasta dónde llega el compañerismo? Informar de esa circunstancia a la empresa, a otros compañeros, a un superior, ¿sería una delación?
  3. Si sabemos que los estudios indican que en cierto sector, actividad, rango de edad, etc la incidencia de determinado consumo es mayor, podemos asignar actividades prioritarias para ciertos colectivos, de forma preventiva. Puede que ciertos trabajos coloquen a las personas en situaciones de vulnerabilidad: trabajos penosos, estrés, alta exigencia, etc.
  4. ¿Qué medidas puede y debe adoptar la empresa cuando detecta trabajadores que  presuntamente han ingerido sustancias? ¿Y si incorporamos estos asuntos en los convenios de empresa? ¿Y si nos valemos de elementos como el alcolock. Ya se ha probado en España en empresas de transporte público, dentro de un proyecto europeo.
  5. Ofrecer información y ayuda al consumidor. La estrategia del avestruz no es eficaz. Mejor encarar el problema con el enfoque de una empresa saludable que hacer oídos sordos.
  6. Vigilancia de la salud. ¿A quién no le han preguntado en el reconocimiento médico si tomaba alguna droga o qué hábitos de consumo de alcohol o tabaco tiene? ¿Y qué ha respondido? Si consumes drogas, tabaco o alcohol, ¿has sido sincero?
  7. La normativa no es suficiente: hace años desde que se implantó la “Ley antitabaco” (Ley 42/2010) y aún se registran un número importante de casos de tabaquismo pasivo en el lugar de trabajo. No obstante, en los próximos días les facilitaremos un nuevo post con las herramientas que hoy en día nos ofrece nuestro ordenamiento jurídico al respecto.

alcolock

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