La VO2max (I), nueva medida estrella en las revisiones médicas

Se avista un cambio importante en el paradigma básico de las revisiones médicas

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En nuestro lenguaje coloquial, cuando una persona realiza poco o nulo ejercicio físico decimos que está oxidado. Aunque semblante expresión no es más que una figura literaria que no se responde con ninguna realidad científica, la medida de la capacidad de nuestro organismo para transportar eficientemente oxígeno a nuestros tejidos, la VO2max, se está tornando primerísimo criterio diagnóstico de buena salud y pronóstico de longevidad en las revisiones médicas. Por delante incluso de las tradicionales estrellas conocidas por todos de memoria en las revisiones: tensión arterial, azúcar, colesterol, tabaquismo, consumo de alcohol. Podemos medir, pues, mejor y más directamente nuestro estado de salud mensurando la VO2max, la cantidad de oxígeno que somos capaces de transportar eficientemente a nuestros tejidos esqueléticos musculares en un momento de máximo esfuerzo físico. Una prueba que parecía reservada a los deportistas de élite, ¿se convertirá en habitual?

Somos lo que oxidamos

Desde hace décadas que los médicos han desarrollado muchos estudios en las poblaciones relacionando el ejercicio y el esfuerzo físico con diferentes incidencias en la salud: cáncer, diabetes, cardiovasculares, neurodegenerativas y la correlación siempre ha sido positiva: a mayor realización de ejercicio físico mejor prevención en salud. Sin embargo, ¿puede el profesional de la salud medir de alguna manera ese parámetro de salud? ¿Hasta qué punto es eficiente determinado programa de ejercicio físico? ¿Cómo sabemos en cada caso, en cada paciente, la medida exacta de su fitness, de su eficiencia física?

Nuestras células consumen oxígeno en sus mitocondrias para poder realizar un esfuerzo motor, el oxígeno es su “combustible”. Cómo mayor sea nuestro esfuerzo físico, mayor demanda de oxígeno. Los que entrenamos habitualmente algún tipo de ejercicio llevamos nuestro metabolismo hacia unas eficiencias mayores precisamente en este transporte de oxígeno a nuestras células. Esa es la idea. Y medirlo es posible de manera exacta mediante la realización de una prueba ergonométrica en la que se miden los gases de la respiración. La medida se realiza o bien en litros de O2 consumidos cada minuto o bien se referencia (mejor) al peso corporal, en mililitros de O2 consumidos cada minuto por cada kg de peso corporal.

Ejemplos y referencia de la VO2max

En la élite de los deportistas, Miguel Induráin alcanzaba una VO2max de 88 mL/ min kg, Greg Lemond 92,5, Matt Carpenter 92 y Kilian Jornet 90. Sin embargo, muy lejos de esas cifras, en el límite inferior, se considera que 35,1 mL/kg min para las mujeres y 44,2 mL/kg min para los hombres es un umbral por debajo del cual aumenta respectivamente 5 y 8 veces la probabilidad de sufrir algún tipo de enfermedad cardiovascular (hay que corregir la edad). Y cada 5 mL/kg min por debajo de esta cifra aumenta un 56% la perspectiva de morbilidad de los riesgos de tipo cardiovascular. Estos consumos de oxígeno se refieren medidos en el momento del pico de realización de un máximo esfuerzo.

Deportista realizando una prueba de esfuerzo con medida de gases

La medida del volumen de oxígeno consumido es nuestra capacidad de oxidación y vale su peso en oro: es un indicador de prognosis vital de salud y de supervivencia, válido incluso en casos de cirugía. Quiero decir, en ausencia de enfermedad alguna pero ante un evento incidental grave (accidente de tráfico, laboral,…) la prognosis de supervivencia es más favorable para aquellos que tengan una mejor eficiencia metabólica del oxígeno. Entonces, ¿esto se parece a un seguro de vida biológico? Pues casi.

Individuos aparentemente sanos

Según datos que extraídos de hasta 33 estudios diferentes realizados en Europa y EUA, y que incluyen el seguimiento de 103.000 participantes, todos ellos personas aparentemente sanas, las personas con medidas de eficiencia cardiorrespiratoria (VO2max o similares) bajas, comparadas con aquellas mejor entrenadas, con mayor capacidad de transporte de O2 a los tejidos esqueléticos, se vio que la mortalidad era un 70% mayor y un 56% respectivamente al global de todas las causas y en concreto en referencia a las enfermedades cardiovasculares. La diferencia es sustancial.

Entre ellos, había un grupo significativo que no presentaba aparentemente riesgos de morbilidad ni de mortalidad por los parámetros clásicos. Me refiero a personas que tenían una tensión arterial normal, sin alteración dislipidémica (colesterol alto) ni tampoco una resistencia a la insulina alteradas (pre-diabetes). Individuos que por su aspecto sano, sin obesidad ni perfiles de consumo de tóxicos (tabaco, alcohol…) engañaban al propio médico que los clasificaba en grupos de bajo riesgo. Sin embargo los estudios revelaron que cuando la eficiencia cardiorrespiratoria era baja (VO2max) su riesgo real era elevado. El parámetro, pues, es un parámetro independiente y que podemos situar en fiabilidad por encima de los parámetros clásicos.

Por el contrario, en individuos aparentemente proclives al riesgo cardiovascular, por ejemplo en individuos obesos con cierta tendencia hipertensiva y en zona de pre-diabetes, cuando su eficiencia cardiorrespiratoria era elevada, porque realizaban un entrenamiento físico suficiente y eficaz, su grupo de riesgo se transformaba en bajo. La VO2max, me permito insistir, pues, es un parámetro independiente.

Recomendación Médica para el test de VO2max

La recomendación médica efectuada por la American Heart Association y publicada en noviembre de 2016 es taxativa: la medida de la VO2max (o cualquier otra equivalente) debería de realizarse, como mínimo, una vez al año de manera preventiva en personas sanas y la consideran el gold standard. En abril de 2017 se ha publicado una nueva ecuación para la predicción de los valores de la VO2max ajustados a la edad y el peso con la idea de disponer de un estándar de referencia.

Cuadro orientativo de VO2max realizado a partir de la predicción FRIEND

De momento la prueba no se ha incorporado a la rutina clínica ambulatoria ni tampoco hospitalaria, que sepamos. La incorporación a la revisión anual de empresa es cuestión de tiempo, no podemos valorarlo. No todo el mundo está en condiciones de salud para poder realizar una prueba de esfuerzo máximo. Para aquellos casos que eso no es posible existen pruebas alternativas para esfuerzos submáximos o incluso medidas en reposo.

La evolución del mercado laboral en los últimos 50 años nos ha llevado a dejar atrás aquello de “ganarse el pan con el sudor de la frente” y el porcentaje más elevado del PIB de un país lo produce -cada vez más- gente que trabaja sentada frente a un ordenador. Sin embargo somos una especie biológica con unas adaptaciones a consumir oxígeno eficientemente, lo cual deberemos tener en cuenta en el diseño de las actividades y de los puestos de trabajo del futuro.

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