La meditación como reductor de estrés y mejora de la productividad en las organizaciones

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La crisis económica y la crisis de valores en que nos vemos sumidos han puesto de moda algunas técnicas de autoconocimiento que hoy día se practican incluso a nivel organizacional. La meditación es una de ellas, consiguiendo millones de adictos en todo el mundo.

Hace casi dos años que practico la meditación y debo reconocer que cuando lo explico no todo el mundo lo entiende. No es que espere que todos compartan mis opiniones, pero resultan chocantes las reacciones de algunas personas. Así que he aprendido a salvar esos primeros recelos con una frase: “En Google también meditan”. Muchas de las barreras y miradas escépticas caen automáticamente y el desdén se convierte en curiosidad. Si esta frase falla, tengo otra mejor, la puntilla: “Steve Jobs meditaba, y mucho”. Ante semejante artillería algunos se convierten al budismo directamente.  Claro, si Steve Jobs meditaba, la cosa cambia…

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Dejando las bromas de lado, está claro que hay un resurgimiento generalizado por determinadas filosofías  y maneras de entender la vida que están intentando llenar el vacío de valores que deja la recesión económica. Todo el mundo conoce la meditación, a Osho, la filosofía Zen y otras técnicas que intentan acercarnos al autoconocimiento y la autoaceptación. Lo que es especialmente novedoso es que estas técnicas han cambiado de escenario y han dejado de ser una práctica individual para entrar a formar parte del ámbito laboral de muchas compañías multinacionales.

Pero ¿Qué es exactamente meditar?

Tendemos a pensar que se trata de dejar la mente en blanco, y no es eso ni mucho menos. Aunque es difícil describirlo con palabras se trata de detener toda actividad para vivir intensamente el aquí y ahora. Cuando la actividad se para, tomamos plena conciencia de nuestro cuerpo, nuestros pensamientos y todo lo que nos rodea. Parece fácil ¿Verdad? ¡IIusos! Nuestra mente es una máquina de fabricar ideas que intentan interferir en el proceso, pero con la práctica se consigue apaciguarla.

Me parece estar escuchando a los escépticos preguntando sobre las pruebas científicas que demuestren su eficacia… La revista Time publicó hace tiempo que el Hospital General de Massachussets había demostrado que  “practicar diariamente la meditación hace que se hagan más densas las partes del córtex cerebral responsables de la toma de decisiones, la atención y la memoria”. El Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin lleva años estudiando el cerebro de los monjes budistas y han verificado cambios sustanciales en las ondas gamma cerebrales que generan, lo que parece correlacionar con la capacidad de atención y aprendizaje.

Volviendo al ámbito empresarial, como decía antes, hace años que Google que se apuntó al carro de la trascendencia: la empresa más innovadora en materia de RRHH inició en 2007 un programa liderado por Chade-Meng Tan llamado “Busca en tu interior”, basado en la premisa de que la inteligencia emocional incrementa la productividad, la creatividad y la felicidad. Los dos pilares de este programa son el pensamiento positivo y la meditación.  Según Tan, “una persona mentalmente y emocionalmente sana, puede llegar a ser mucho más creativa y productiva”. Por eso Google quiere trabajadores felices, porque han descubierto que producen más.

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Hay más ejemplos: Tower Co ha disminuido el absentismo y aumentado la productividad desde que ofrece clases gratuitas de meditación a sus empleados. Coca- Cola, Deutsche Bank , Reebok o universidades tan prestigiosas como Harward o Ucla fomentan esta práctica facilitando la asistencia a cursos y realizando seminarios sobre el tema, y no parece irles mal: ha disminuido la conflictividad entre los trabajadores y demuestran mejor disposición al trabajo.

Pero no solo los empleados se están beneficiando de la meditación: los directivos de grandes multinacionales afirman que con esta práctica mejoran la claridad mental (fundamental para la toma de decisiones), mejoran su nivel de estrés  y liderazgo y han visto aumentada su capacidad creativa e innovadora. También es cierto que algunos de ellos prefieren que se preserve su intimidad y no se haga pública esta práctica, quizá por lo que hablábamos antes de que todavía hay muchos prejuicios sobre el tema.

En definitiva, la meditación ha llegado a la empresa y parece que piensa quedarse durante mucho tiempo, sobre todo por los probados beneficios que provoca tanto a nivel individual como colectivo.  Preparemos nuestras esterillas, zafus y barritas de incienso y dejemos que nos invada la sabiduría interior. ¡Namasté!

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1 comment

  1. Antonio Serrano

    Antonio Serrano

    Hola:

    Post muy interesante. Añado algo de mi experiencia personal: cuando practicas yoga como medio para meditar, las asanas (posturas o “ejercicios”) y el control de la respiración tienen un efecto directo e inmediato sobre la salud física y mental. Además, la orientación hacia la dieta adecuada, el ejercicio adecuado, la meditación, etc que ofrece la práctica de yoga se dirige al logro de una mejor salud integral. ¿Acaso no perseguimos ese objetivo los prevencionistas? Este post apunta a cómo es posible lograr una mejor salud con un enfoque diferente al habitual en PRL: accidentes, incidentes, condiciones de trabajo, etc, que suelen convertirlo en algo gris y aburrido para los profanos. ¡Enhorabuena!