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imageEl teléfono móvil y herramientas tecnológicas tales como ordenadores portátiles o tablets se han vuelto indispensables en nuestra vida laboral. Fuera de los usos de ocio que se les  puedan dar, estas herramientas se han convertido en una prolongación de nuestro cuerpo que nos resuelve y facilita muchas de las gestiones que debemos hacer, haciendo que la multitarea sea una característica más extendida cada vez en los trabajadores.

Ahora bien, muchos de esos aparatos, sobre todo los smartphones, no se quedan en la oficina una vez terminamos nuestro horario. La mayoría de ellos nos acompañan y siguen manteniéndonos conectados al trabajo mientras conducimos, algo que resulta excesivamente peligroso, mientras realizamos nuestro trayecto diario en transporte público o una vez ya hemos llegado a casa.

Más allá de los niveles de estrés que nos pueden generar, ya que no nos permiten desconectar de nuestras obligaciones profesionales hasta el día siguiente, el mantenernos conectados a estos dispositivos puede afectar en gran medida a la calidad de nuestro sueño. Y ya se sabe: si no se descansa bien por la noche, no se rinde en condiciones al día siguiente.

Una de las últimas investigaciones realizadas al respecto, publicada en la revista Behavioral Sleep Journal, y llevada a cabo por un grupo de investigadores de la Facultad de Psicología de la Universidad de Bergen (Noruega), dejó al descubierto que utilizar el móvil, el ordenador o la tableta antes de irse a la cama puede interrumpir el descanso placentero. No obstante, este no es el primero ni el único estudio que llega a esta conclusión, aunque sí uno de los más recientes en el tiempo.

La afectación al sueño por parte de estos aparatos viene dada por la luz artificial que emiten. El ser humano posee una especie de reloj interno regulado por el ciclo circadiano, que permite que el organismo se adapte al horario y a los cambios que se producen en el ambiente, regulando a su vez nuestro ciclo de dormir-despertarse. El ciclo circadiano está estrechamente relacionado con la secreción de melatonina por parte de una glándula ubicada en nuestro cerebro, haciendo que dichas hormonas nos generen la necesidad de descansar. Esto ocurre de forma natural, por lo general, hacia las nueve de la noche, momento a partir del cual nos entran ganas de dormir. La sensación de cansancio se prolongará hasta unas doce horas después,  cuando los niveles de melatonina se reduzcan y nos notemos más enérgicos  y con ánimos de emprender la actividad.

Los niveles de melatonina de nuestro cuerpo están afectados por la incidencia de la luz artificial que emiten los aparatos que nos rodean. Lo habitual es que por la noche estemos viendo la televisión, alguna serie online con el portátil o charlando por whatsapp. Además, los dispositivos de los que hablamos emiten unas ondas conocidas como luz azul ante la cual nuestro cuerpo reacciona como sui fuese mediodía, y por tanto suprime los niveles de melatonina. Esto es lo que provoca los problemas de insomnio, la dificultad para conciliar el sueño y la falta de descanso nocturno.

Por otra parte, tal y como señala el director médico del Instituto de Investigaciones del Sueño, Diego García-Borreguero, el ser humano es un animal visual: “Esta ventaja evolutiva hace que nuestra vigilia coincida con la luz y las horas de sueño con la noche. Es la luminosidad externa la encargada de hacer coincidir estos dos ritmos, el lumínico y el circadiano”. Según el presidente de la Sociedad Española del Sueño, la aparición de la luz eléctrica trajo consigo días más largos – al inhibirse la secreción de melatonina y retrasar el descanso nocturno -, y conllevó algunos trastornos del sueño.

Los doctores recomiendan evitar ordenadores, tabletas y móviles a partir de las diez de la noche, y que la exposición a la luz artificial a partir de esa hora sea la mínima posible. No debemos olvidar que el descanso nocturno y un sueño de calidad (que nada tiene que ver con la cantidad de horas que nos pasemos en la cama) tienen gran influencia en nuestro rendimiento y vitalidad. Además, nuestra capacidad de alerta estará en mejores condiciones y muchos accidentes de trabajo podrán prevenirse gracias al hecho de haber dormido bien.  Así que por la noche, nada de móviles.

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1 comment

  1. Avatar

    Muy buen artículo. Aclarar que no sólo afecta por la exposición a una luz artificial, aunque ciertamente también influye. Si dormimos cerca de aparatos conectados a la fuente eléctrica, tales como radiodespertadores o incluso lámparas de noche estaremos sometidos a campos electromagnéticos que también pueden afectar nuestro descanso.
    Asimismo, móviles y tablets con conexión wi-fi, hará que nos influya la radiación de baja frecuencia. Aunque es cierto que estamos rodeados por cientos de fuentes de radiación wifi, el efecto es proporcional a la distancia de emisión, por lo que si dormimos con el móvil cerca de la cabeza el efecto negativo se acentúa (el cerebro es una membrana permeable más susceptible de ser dañada).