El tiempo estimado de lectura es de 4 minutos

Al igual que las personas, los productos poseen características que no son apreciadas a simple vista, pero que una vez conocidas pueden modificar la percepción que teníamos sobre ellas. Cuando vamos de compras nos fijamos en diferentes variables: precio, calidad, funcionalidad, diseño, etc., pero pocas veces nos preocupamos de esas otras cosas, que por no estar “a simple vista” pasan inadvertidas, pero que si conociéramos, seguramente nos harían modificar nuestro criterio de compra.

Si supiéramos que ese producto tan chulo, que ahora tenemos en nuestras manos y que estamos a punto de comprar, genera un gran impacto ambiental o ha sido fabricado por menores de edad o por adultos en condiciones laborales pésimas, igual ya no nos parecería tan bonito.

Un producto puede ser bello, no sólo porque tenga un gran diseño, aspecto importante sin duda, sino porque incorpora en su ADN toda una serie de características que son beneficiosas para la sociedad y el medio ambiente, tal y como pudimos ver en un post anterior sobre diseño responsable.

Si modificáramos nuestros criterios de compra incluyendo esas “propiedades ocultas, estaríamos contribuyendo a crear un mundo más justo y saludable. Al fin y al cabo, los consumidores tenemos la última palabra, si compramos un producto o servicio con unas propiedades específicas y de una marca o empresa concreta, y por tanto lo favorecemos en contra del de la competencia, que no cumple con unos requisitos mínimos, estamos mostrando qué modelo de empresa y de producción estamos dispuestos a aceptar y cuál no.

Pero no es tan fácil, en la gran mayoría de ocasiones no conocemos toda la información requerida para poder realizar una elección a partir de criterios sociales y ambientales, y es en este punto donde deberían intervenir el resto de agentes: la propia empresa dándonos información sobre su proceso de fabricación, materiales utilizados, cumplimiento de estándares ambientales y sociales, etc.; las ONGs, sindicatos, organizaciones de consumidores, etc. sacando a la luz escándalos laborales, medioambientales, etc. pero también dando reconocimiento a aquellas empresas con conductas responsables; la administración legislando al respecto, informando y dando ejemplo a través de la incorporando de estos criterios en los procesos de compra y contratación, etc.

Pasados 10 años desde que escribí este artículo bajo el título “No es oro todo lo que reluce“, y del que me he permitido eliminar y modificar algunos párrafos, y de la participación en un proyecto pionero elaborado por ECODES que trataba de informar a los consumidores sobre las características éticas de un producto y del fabricante del mismo a través del intercambio de mensajes de texto (sms) por teléfono móvil, y reconociendo que todavía falta mucho para llegar a considerarnos una “sociedad de consumo responsable“, la aparición de los teléfonos móviles inteligentes -que permiten el acceso, el intercambio y las difusión de la información de una manera rápida y sencilla- puede ser el catalizador que acelere este proceso de cambio, existiendo ya diversas aplicaciones orientadas en esta dirección, como por ejemplo:

  • OpenLabel: La aplicación informa sobre lo que la gente comenta de un producto determinado y ofrece reseñas sólo de aquellos en los que confía el usuario.

  • BuyCott: Esta aplicación además de ser una guía de compras responsables también es una red social, permitiendo a los usuarios crear o adscribirse a campañas o causas a las que apoyar.

  • GoodGuide: Todos los productos recogidos en esta aplicación son calificados de 0 a 10 por un grupo de expertos en función de tres parámetros: salud, medio ambiente y social.

  • Abouit: Comparador ético de productos de consumo, actualmente en fase de desarrollo, que analiza el impacto medioambiental, el impacto en la salud de los consumidores y la política de RSC de la empresa que los fabrica y de la empresa que los distribuye, ofreciendo la posibilidad de comprarlos y que dicha compra tenga un impacto social con aportaciones a distintas ONG sin repercutir en el coste.

Aunque todavía es pronto para determinar el impacto que puedan tener en el mercado este tipo de aplicaciones, lo que es cierto es que en caso de éxito modificarán el modelo actual de negocio, por lo que, la gestión activa de los grupos de interés debiera ser una asunto clave en cualquier organización que pretenda anticiparse a dichos cambios y obtener una ventaja competitiva mediante el desarrollo de comportamientos, productos y servicios que satisfagan las necesidades de los “nuevos” consumidores.

Prevencontrol

PrevenControl es la firma especializada en seguridad y salud laboral que propone soluciones eficaces e innovadoras para la mejora del negocio y la reputación de sus clientes a través de la consultoría, el uso de la tecnología y la formación.
¡Contáctanos!

Dejar un comentario

*



He leído y acepto la Cláusula de Consentimiento.

Simple Share Buttons