El estrés laboral, ¿cuándo nos perjudica? (II)

Kelly McGonigal llegó para romper moldes. Psicóloga de la universidad de Stanford, especialista en ciencias de la salud, ataca el tema directamente: ¿es necesariamente perjudicial el estrés para ti?

El tiempo estimado de lectura es de 7 minutos

Existen inevitables situaciones de estrés, como por ejemplo, cuando un niño pequeño es diagnosticado con cáncer. Pero las respuestas difieren de unos casos a otros. Algunos sobrellevan la situación y son capaces de canalizar el estrés en provecho propio, como impulso propulsor, y el mismo estrés representa una ayuda para superar la situación o conseguir determinado reto. Otros, en cambio, sucumben en la ansiedad y en la depresión y caen más bien en una situación con pocas perspectivas positivas. Ya en estudios clásicos se observó que en determinados casos se medían niveles bajos de cortisol (hormona del estrés), especialmente en padres que habían sabido crear defensas contra la fuente de estrés y la ansiedad; incluidas convicciones religiosas, ciertas habilidades en negar la gravedad de la enfermedad, o también el involucrarse de lleno al cuidado exhaustivo del niño enfermo.

En realidad lo estoy haciendo mal

Escribir sobre el estrés puede resultar pernicioso, en realidad no debería hacerlo. Especialmente si mis conclusiones van en la línea de convencer al lector de que el estrés es algo perjudicial para él, o, mejor, ahondar en la idea –ya de por sí extendida- de que el estrés es algo pernicioso por naturaleza.

En un estudio realizado en EUA entre 1998 y 2006, pero publicado recientemente (2012), se concluye que, en una muestra de 28.753 encuestados, un 33,7% manifestaban estar afectados por un estrés importante y que, además, este estrés afectaba negativamente su salud. En el estudio transaccional, con las muestras de control de personas que carecían de este convencimiento o creencia, se comprobó que la tasa de mortalidad prematura asociada a esta creencia era del 43% de mayor probabilidad. Por el contrario, en aquellos individuos que creen que el estrés no les está perjudicando, el riesgo de muerte prematura es despreciable, aun estando realmente sometidos a estrés, aun menor que los que no tienen estrés. Es decir, si sigo intentando convencer de lo pernicioso del estrés, estoy trabajando en el sentido no correcto, estoy generando el efecto no deseado.

Kelly McGonigal se apunta como defensora de los beneficios del estrés (controlado): nos prepara para poder cumplir nuestros retos, desata resortes en nuestro organismo que optimizan nuestro rendimiento; aumenta el latido cardíaco, nuestra respiración es más frecuente, llega pues más sangre a nuestro cerebro, a nuestro corazón y, de alguna manera, somos mejores, concentramos todo nuestro esfuerzo para dar nuestro máximo en determinado momento. Somos mejores a nosotros mismos sin estrés.


La oxitocina es también hormona del estrés

Abonábamos en un artículo anterior (el de las cebras que no tienen úlcera), cómo el estrés continuado puede llevar al deterioro de la salud. Pero, con los años, los estudios han avanzado y se han planteado si eventualmente el estrés continuado es ocasional o relativamente frecuente en la naturaleza, por lo cual, si así fuere, podríamos tener adaptaciones especialmente desarrolladas para sobrellevarlo.

La realidad es que la cascada hormonal del estrés, en humanos lleva incorporada otra hormona que se activa por efecto mismo del estrés pero que tiene por misión crear la necesaria resiliencia para superarlo: la oxitocina. En los últimos diez años se ha ponderado los efectos beneficiosos de la oxitocina en diversos ámbitos:

  • Reduce el estrés
  • Aumenta nuestra empatía
  • Facilita el contacto social
  • Refuerza las relaciones con aquellas personas más cercanas
  • Nos predispone a ser compasivos
  • Nos predispone a ofrecer apoyo a aquellas personas que estemos cuidando
  • Tiene efectos antiinflamatorios
  • Protege y sana heridas y tejidos en el corazón, regenerándolo

En realidad, para utilizar este resorte, debemos buscar apoyos dentro del grupo próximo, refuerzos que nos hagan sentir acompañados, pero, a su vez, debemos ser solidarios con nuestros compañeros cercanos, algo que debemos revalorar, y acrecentar en el ámbito laboral. Si ayudamos y nos volcamos en nuestra empatía con nuestros compañeros, no estamos perdiendo tiempo, no nos estamos desviando de nuestros objetivos, sino que nos estamos socializando mejor, y recibimos nuestra recompensa en forma de resultado inopinado: superamos nuestra eventual situación de estrés. No debemos resolver las cosas solos. Debemos pedir los apoyos necesarios y prestar nosotros, a su vez, nuestra colaboración.

oxytocin

En ese sentido, en 2013 se publicó un estudio resumen, un review,  en el cuál se ahondaba en la certitud del beneficio del voluntariado social. El resumen, que recoge datos de países de todo el mundo, insta a profundizar en la idea del beneficio de la dedicación altruista en tareas de voluntariado social: ayudar a los demás nos hace vivir mejor, mejora nuestra salud y nos ofrece una más larga supervivencia. Ayudar y sentirse ayudado.

Hasta dónde debemos llegar

Las pautas de conducta en las empresas marcan unos límites. Muchas veces en la empresa se busca un ambiente aséptico emocionalmente para predisponer al trabajo, para focalizar la mente en los objetivos profesionales. Existen unas barreras que algún día deberemos romper, si no queremos seguir engrosando las filas de aquellos trabajadores que prematuramente deben abandonar su puesto de trabajo quemados por el desgaste, sumidos en trastornos psicosociales más o menos leves, más o menos graves, consecuencia, muchos de ellos, de un prolongado estrés laboral al cual se le pueden añadir variopintas circunstancias personales, pero que, de raíz, el soporte básico de la degradación de la personalidad ha consistido en una vida, larga vida de estrés.

No es idea mía, los seguidores de la hipótesis de la oxitocina, que es algo científico en pleno desarrollo, si bien controvertido, contrastan el papel de la hormona como coagulante de las relaciones sociales, la empatía de los individuos unos con otros, la cohesión social de los grupos de trabajo, la confianza y mejora de la autoestima, y la aceptación de determinadas pautas sociales. Pues bien, si queremos que nuestra empresa siga adelante, deberemos fortalecer y prosperar los vínculos sociales de los diferentes grupos, lo cual hará que el individuo se sienta integrado y protegido, a la vez que solidario con los demás compañeros. Y, como eficaz propina, obtendremos una considerable disminución del estrés causado por el entorno laboral: solidaridad como elixir contra el estrés.

abraçada55

 

abraçadasport66A nivel popular, lo que más se ha extendido es la relación de la secreción de la oxitocina con el abrazo, cuando abrazamos a alguien. El efecto beneficioso del abrazo para la salud, es un fenómeno que ha trascendido lo científico y se ha hecho viral en las redes sociales, donde muchos se prestan para repartir y otros recibir abrazos. Los abrazos forman parte de la terapia habitual (siempre y cuando sean consentidos por las dos personas que se abrazan) en los grupos de soporte psicológico. Socialmente son perfectamente aceptados en el deporte,  donde forma parte de lo más normal, especialmente en los deportes de equipo. Pero en realidad, el sentido del abrazo no tiene por qué ser diferente en el lugar de trabajo. Consideremos por un momento el estrés laboral que sufre un jugador profesional de fútbol en el momento de lanzar un penalti decisivo en una competición en un estadio con 50 o 90.000 espectadores. La necesidad de expresar la cohesión y el soporte social necesario dentro del grupo por medio de un abrazo le da sentido a algo inherente de la naturaleza humana: no podemos separar objetivos de emociones. Conseguir objetivos reporta emociones. Cuanto más difíciles los objetivos, cuanto más ambiciosos los logros, generan más estrés, y la demanda de soporte y cohesión dentro del grupo crece. Ésta es la lección que deberíamos aprender del deporte de competición: podemos exigir, someter a máximo estrés por el rendimiento, pero debemos reforzar estrechamente los soportes dentro del grupo y, en ningún momento podemos dejar al individuo que se sienta solo frente a la contingencia. Expresarlo en forma de un abrazo tiene sentido, aunque, de momento, no tiene aceptación dentro de una oficina o un laboratorio farmacéutico, si bien se prevé que, en el futuro la aceptación va a ir aumento, y, de hecho, así se ha constatado ya en algunos lugares.

Si mejorar el estrés en el entorno laboral puede ser factor clave en la prevención de una abrumadora proporción de enfermedades (soy incapaz de dar una cifra indicativa, recordemos, trastornos del sistema inmunitario, asma, úlcera, obesidad, diabetes tipo II, sobrecrecimiento de cándidas, colon irritable, colitis ulcerosa, isquemias coronarias, cardiovasculares en general, artritis, migrañas, psicosis, esquizofrenia, cáncer de mama, y me he dejado muchos), y (el estrés) cuenta (datos de RUGB) como el responsable directo del 35% de las bajas por enfermedades laborales y del 43% de los días perdidos por baja laboral, bien merece ensayar todo tipo de nuevas estrategias e implantar nuevas pautas en las empresas.

 

 

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1 comment

  1. No os perdais el video de Kelly McGonigal, ya lo conocía y es realmente muy interesante y útil.
    gracias Xavi



He llegit i accepto la Clàusula de Consentiment.

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