Impresión 3D: ¿Estamos preparados para la próxima revolución industrial?

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impresión 3D

En la última edición de “El Rincón de Joaquín” ya adelantábamos lo que creemos que será la próxima revolución industrial: el 3D printing o la impresión 3D. No es que hayamos descubierto nada, sino que esta es una creencia en la que coinciden muchos expertos. La impresión 3D puede producir prácticamente cualquier objeto de forma doméstica, de la misma forma en la que las actuales impresoras 2D imprimen cualquier texto en papel.  

Se trata simplemente (el trabajo que ha costado llegar hasta este “simplemente”, por cierto) de diseñar un producto en el ordenador, determinar medidas y colores, y esperar que la impresora fabrique ese producto. La aguja móvil de la máquina empieza a inyectar plástico, o cualquier otro material, en una pequeña superficie, e inicia la construcción del producto por capas.

Esta tecnología pronto nos permitirá fabricar nuestras propias piezas a medida, protecciones de máquinas, robots, protesis, implantes…Y a nivel casero o a un precio muy económico. Ya existen webs que se dedican a fabricar y comercializar piezas para todo tipo de usos a precios muy asequibles, como shapeways.com.

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Actualmente las impresoras caseras (que tienen un precio de unos 400 euros), utilizan filamento de plástico para modelar, pero a nivel profesional se está empezando a usar cera para microfusión de metales, y se sigue investigando con todo tipo de materiales -derivados de madera, hormigón, nailon, etc. Incluso la NASA ha iniciado un estudio para ver si puede imprimir alimentos en el futuro.

Este año se han celebrado las primeras conferencias sobre el tema en New York, Chicago o en Mackay, Australia.

Abraham Reichental, el presidente de 3D Systems, una de las mayores compañías de impresoras 3D, afirma que “la misma tecnología que hoy es solamente accesible para las corporaciones más acaudaladas será accesible en breve para todo el mundo a través de la nube, con lo que se democratizará la producción y permitirá la re-localización de las manufacturas”. Es decir, que consumidores de todo el mundo podremos usar impresoras 3D para producir artículos en nuestro hogar, o en una tienda de impresión cercana, y habrá menos necesidad de importar productos de China, por ejemplo. Vamos a dejar de ser consumidores para convertirnos en productores.

En un futuro no muy lejano, los países no exportarán productos sino diseños de productos, que otros países importarán a través de internet y producirán localmente con impresoras 3D. Ello nos lleva a esta revolución o cambio de paradigma: ya no importará quién fabrique el producto a un menor coste, sino quién lo haya diseñado, por lo que los países con mejor educación y con las mejores universidades podrán exportar sus diseños a través de la red y cobrar por ello. No se yo si estamos en la buena línea…

Y otros dilemas que se nos plantean: ¿Están nuestras normativas preparadas? ¿Quién controlará los diseños a nivel de marcado CE y RD 1215? ¿Podremos controlar el pirateo de diseños? ¿Tendremos problemas con una mala utilización de materiales no diseñados para determinados usos? ¿Alguien se está planteando esta problemática? 

El otro día se lo pregunté a un experto a nivel europeo y me dijo que no se le había ocurrido, por lo que es un tema en el que profundizar. 

¿Estamos preparados? ¿Tú qué crees?

Fuente: PrevenControl, El Economista, El nuevo Herald
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