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Social ClockTodo parece indicar que la comunidad científica internacional está optando por dar una importancia creciente, a la luz de las últimas investigaciones desarrolladas, de la existencia real de un verdadero reloj biológico que todos llevamos encima desde que nacimos, aunque quizá algunos de nosotros no nos hayamos fijado nunca en ello, a lo mejor porque hasta ahora no se le haya prestado la suficiente atención. Dicho reloj es algo muy personal y variable de un individuo a otro, al igual que pueda serlo el color del pelo o de los ojos, la estatura o la complexión física. Es decir, existen diversos cronotipos, o perfiles distintos de personas con una tendencia natural a funcionar con unos tipos de horarios preferentes. En la literatura científica, ya desde 1999 se empezaron a utilizar los términos lechuza nocturna y alondra madrugadora para distinguir a aquellas personas que trabajan con mejor rendimiento durante la noche, más concentrados y sin fatiga, de aquellos que se sienten mucho mejor levantándose de mañana temprano, incluso antes de la salida del sol.

Ir en contra del reloj biológico de uno mismo puede llevar a la aparición de lo que Till Roennenberg, especialista y figura mundial en la till-roennebergmateria, ha dado en denominar el jetlag social, o el desfase horario que nos imponen los usos sociales, entre ellos, claro está, los horarios de trabajo. Todo ello con no pocas consecuencias para la salud: a corto plazo obesidad, ansiedad, fatiga, tendencia al tabaquismo y alcoholismo, algunas formas de insomnio y déficit de sueño y en los niños déficit de atención. A largo plazo cabe pensar en la incidencia creciente de enfermedades neurodegenerativas y también en las de tipo autoinmune o de las de déficit inmunitario, entre otras.

Y eso es sólo el principio. La comunidad científica deberá incluir también como estándar fundamental de vida saludable, al igual que la dieta equilibrada, el ejercicio físico diario, el abandono de posibles hábitos tóxicos (alcohol, tabaco…), también y en plano de igualdad, la buena higiene del sueño: dormir y descansar de forma suficiente y adecuada, lo cual se está revelando de importancia capital.

A criterio de los expertos, en el ámbito laboral, las empresas deberían tratar de adaptarse en lo posible a los diferentes cronotipos de cada trabajador, todo un reto. Eso implicaría adaptar horarios de trabajo según el cronotipo de cada persona.

nap-googleA efectos prácticos, por citar un ejemplo, en Google Inc., desde hace unos pocos años, se ha puesto a disposición de sus empleados HiTech, técnicos y expertos de alto nivel, unos aparatos especialmente diseñados para poder echar una siesta en el lugar de trabajo, con el objetivo de mejorar rendimientos.

No podemos jugar con nuestro descanso: en general, de promedio, las generaciones actuales duermen cerca de dos horas menos de lo que lo hacían nuestros abuelos, y la población adulta arrastra, por lo general, un importante déficit de sueño que tiene importantes repercusiones en la salud y también en el rendimiento en el puesto de trabajo. Si desajustamos nuestro reloj biológico, todo empieza a funcionar mal.
Por si fuera poco, nuestro entorno genera un jetlag social añadido: cambios estacionales de horarios y sistemas de husos horarios oficiales inadecuados, con cambios de horario en verano que debemos deshacer cuando se acerca el invierno por motivos de ahorro de energía. Posiblemente, a nivel colectivo asistiremos muy pronto al replanteo global sobre la oportunidad de mantener o no dichos cambios horarios estacionales para el ahorro energético, puesto que se está empezando ya a considerar que implica un coste demasiado elevado en salud pública. Por otro lado, algunos países, como España, ya han sido reconvenidos por los expertos sobre la necesidad de adaptar su hora oficial a un más natural y lógico ajuste. En el extremo oeste de España se llega a producir un desfase entre la hora oficial y la hora solar de casi 2,5 horas en horario de verano, lo cual se valora como un verdadero desbarajuste para el reloj biológico de sus habitantes.

En general, todos aquellos que cuando les llega el lunes les pesa en exceso, les falta energía suficiente, sienten que la semana que tienen delante es excesivamente larga y que tienen necesidad de tomar muchos cafés para ponerse las pilas pueden empezar a sospechar que
sufren de jetlag social.dormir-oficina

Dormir mal o de forma insuficiente es obvio que genera riesgos en el puesto de trabajo, pero colectivamente la mala gestión que hacemos entre todos de nuestro descanso, viendo programas televisivos de madrugada, o rompiendo el ritmo de descanso el fin de semana para salir de fiesta –por poner sólo dos ejemplos- representan una presión colectiva que genera jetlag social, y son una amenaza para la salud. Los horarios de las salas de fiestas nocturnas deberán ser, pues, tema de reflexión, no por su incidencia directa en posibles riesgos, sino por la presión social en las costumbres y en los hábitos colectivos que generan. ¿Pero qué estoy diciendo, que habrá que ir a dormir más temprano? Pues no solamente esto, deberemos ajustar horarios de comida y cena en casa y en restaurantes, horarios escolares, comerciales… Previsiblemente muy pronto vendrán los cambios, y los nuevos horarios “más europeos”. Veremos hasta dónde tendremos que adecuar nuestros hábitos para ajustar nuestros relojes biológicos. En el plano laboral, de la misma forma que no se acepta de un trabajador que se incorpore a su puesto de trabajo en estado ebrio, deberemos tomar medidas para impedir déficits de sueño perniciosos en mayor o menor grado y generar prevención a base educar los buenos hábitos de descanso.

A título de ejemplo, y por ver sólo un recurso, la iluminación adecuada del lugar de trabajo tomará un relieve accesorio. Siempre mucho mejor la iluminación natural, pero cuando no sea posible, los tonos azulados y verdes –evidentemente tenuesde la luz del lugar de trabajo deberían reinar en las horas centrales del día. Al atardecer, en las últimas horas del día –y también en las primeras- la luz proyectada debería ser de tono más rojizo. Lo mismo habría que aplicar a la iluminación de las pantallas de los ordenadores. Desde 2009 está disponible ya un freeware, F.lux (http://justgetflux.com/) que cumple con dicha utilidad y que deberá ir implantándose y normalizando en los centros de trabajo.

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1 comment

  1. Moisès chimeno

    Buena reflexión, simplemente creo que habría que añadir que seria necesario completar este nuevo estatus de trabajo con ritmo de estrés cero, no en cuanto al necesario para concentración y buen ritmo de trabajo que llevará a una buena producción, si no al estrés externo que acude a nuestra mente motivado por elementos completamente ajenos al trabajo que realizamos y que seguro forman parte de la mala producción y conllevan alto riesgo en accidentes laborales.
    Sentirse en paz con el trabajo i en el trabajo y a disfrutar si a mas a mas este trabajo nos gusta.

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