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Quizá una de las actuaciones que más se echan en falta en nuestra sociedad es la educación de los niños en aspectos preventivos, y más en falta todavía si hablamos de prevención de riesgos laborales.

Aunque es relativamente habitual ver, en campañas de concienciación dirigidas a adultos la actuación de niños pidiéndole a sus padres que hagan uso de los equipos de protección y que sigan las normas de seguridad para que no les ocurra nada, encontrar campañas o actuaciones dirigidas directamente a los niños con el fin de conseguir hábitos preventivos y de salud laboral en ellos mismos, es poco frecuente.

Pero no son todo malas noticias, porque aunque no sea muy habitual, hay empresas que sí ponen en práctica este tipo de acciones.

Educando en prevención 2

Casualmente, estos días que se está celebrando la XXIII edición de IBEROCIO en el IFEBA de Badajoz, he descubierto entre las actividades y talleres que se realizan en esta feria dirigida a la infancia y la juventud, que  existía una de “construcción infantil”, en la que los niños usaban enormes ladrillos de plástico para crear sus edificaciones.

La actividad a la que me estoy refiriendo tiene principalmente un objetivo lúdico, y no tanto preventivo, por lo que en mayor medida hay que reconocer y agradecer a los patrocinadores (Construcciones Pozo Prieto y Proigua) la “obligatoriedad” hacia los niños que participaban en la actividad en el uso de Equipos de Protección Individual.

Observando a estos niños colocándose sus pequeños cascos y chalecos antes de entrar en la zona de construcción, empecé a plantearme una cuestión: ¿Quizá sea más efectivo que los niños entiendan simplemente que a la hora de realizar determinadas actividades es necesario el uso de equipos de protección específicos para esa actividad?

Se trataría por tanto de una asociación directa. Sin obligaciones. Sin exigencias.

Simplemente hacer ver que es parte del “juego de construcción” el ponerse el casco y el chaleco. Los pequeños e increíblemente absorbentes cerebros de los niños asimilarían este comportamiento como normal, y más adelante, cuando comenzasen su vida laboral, les resultará de los más lógico chequear los elementos de protección que van a necesitar antes de empezar su jornada de trabajo, puesto que lo han estado haciendo así de forma habitual.

Creo que es importante aplaudir este tipo de actuaciones por parte de las empresas, porque con un mínimo de inversión (10 ó 20 chalecos y cascos) la labor social y de concienciación que se consigue es inmensamente positiva.

En estas fechas en las que estamos, en las que los buenos propósitos personales y profesionales para año nuevo se amontonan en nuestros pensamientos, sería interesante reservar un pequeño espacio en nuestras agendas en el que anotar un propósito sencillo: este año voy a realizar una actividad dirigida a los más pequeños en la que la seguridad sea parte del juego y no un añadido ajeno a él.

Ojalá cunda el ejemplo.

Prevencontrol

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1 comment

  1. Avatar

    Fátima

    Me parece una actividad muy buena, ya que en este caso podemos ver como los niños son los que pueden dar ejemplo a los mayores, ya que ellos lo ven como algo natural y, como bien se dice en el artículo, preservar la propia seguridad es parte del trabajo a realizar.
    Que cunda el ejemplo.