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You may say I’m a dreamer

But I’m not the only one

“Imagine”, John Lennon

En un post anterior (¿Qué nos enseña la curva de Bradley?) mencionamos el enfoque que la empresa DuPont dió a la curva de Bradley, que trata de relacionar el desempeño en seguridad con la cultura de seguridad de las organizaciones.

Curva de Bradley_2

Seguramente, quienes leáis este post estaréis familiarizados con la curva de Bradley y con la formación en prevención. Y a estas alturas de vuestro ejercicio profesional habréis observado que la curva de Bradley no encaja exactamente con la realidad cotidiana de vuestras organizaciones. Veremos algunas cuestiones que pueden surgir cuando se compara la realidad (lo que ocurre a diario en las empresas) con las afirmaciones que establece la curva de Bradley.

La tasa de accidentes como indicador

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Hemos entendido que el liderazgo es clave, según las tesis de DuPont, para alcanzar el máximo nivel de desarrollo en cultura de seguridad: la fase interdependiente. Sin embargo, no se corresponde con una visión innovadora de la seguridad utilizar indicadores finalistas,  como la tasa de accidentes. En muchas empresas de nuestro entorno ya no se producen accidentes. En cuyo caso, podemos extenderlo a los incidentes de seguridad. Imaginemos que no registramos accidentes/ incidentes. ¿Porque no se producen? ¿O porque no se reportan? Con el indicador elegido no podremos distinguir entre ambos escenarios, siendo muy diferentes. A lo mejor elegiendo varios indicadores no finalistas podemos mejorar la trazabilidad de lo que está sucediendo en materia de seguridad y salud en la empresa para adoptar medidas más proactivas.

Siempre negativo, nunca positivo

FCC

Cuando nos referimos a la cultura de seguridad, estamos aludiendo al sistema de creencias y de valores de las organizaciones. Si nuestro propósito, como plantea la curva de Bradley, es progresar hacia un sistema en el que todos los integrantes estemos comprometidos con la seguridad, lo mejor es hacerlo utilizando una estrategia que motive. Si ya de por sí es difícil modificar una conducta, si los elementos que empleamos hablan de accidentes, pérdidas, daños, … ¿verdad que no son muy reconfortantes? La introducción de un enfoque basado en la promoción de la salud, del concepto de empresa saludable, o de Total Worker Health TM, parece más optimista.

La seguridad como proceso simple y lineal

La curva de Bradley es bella por su simplicidad. Resulta atractivo su empleo en formaciones, como elemento de motivación. Lo simple, lo estructurado, aporta tranquilidad a quienes amamos el orden. Sin embargo, la realidad se empeña en ser compleja y en seguir su propio orden que a veces no encaja en nuestros esquemas. ¿Realmente el camino hacia una mejor cultura de seguridad es lineal y unívoco? Por lo que yo he visto en las organizaciones, lo habitual es moverse entre las fases de dependencia e independencia, en función del observador, y se producen movimientos a favor y en contra de un mayor desarrollo de la cultura de seguridad. Por supuesto, los sistemas en los que intervienen seres humanos tienen tendencia a ser complejos, no simples, con múltiples interacciones relevantes que dificultan su estandarización y simplificación.

Meta: cero accidentes

Resiliencia

Otro elemento que está presente en la curva de Bradley es la meta por alcanzar cero accidentes. Esa meta se ha hecho muy popular en los últimos años. Podría objetarse que poner un foco excesivo en ese indicador puede desviar la atención a cómo se construyen los accidentes y a la ausencia de una cultura de seguridad fuerte (con o sin accidentes). ¿Y por qué no introducir algunas ideas más novedosas y potentes, como la resiliencia en seguridad? Sólo hay que leer a autores como Erik Hollnagel, Sidney Dekker u otros para compartir dudas sobre los mitos de la seguridad tal y como se nos han enseñado desde hace décadas.

La utilidad de los procedimientos

En la fase denominada de dependencia de la curva de Bradley nos encontramos con que el uso de normas y procedimientos aporta grandes beneficios a la seguridad. Sobre todo cuando se hace partícipes de su elaboración a sus destinatarios: los usuarios / trabajadores qe deben seguirlos y aplicarlos. Y especialmente cuando se actualizan periódica y convenientemente. Si bien es cierto que generan algunos problemas, especialmente en industrias con muchas regulaciones e instrucciones. Por ejemplo en la industria aeronaútica, o en la industria nuclear. Tan ingente cantidad de información no es fácil de asimilar, interiorizar y aplicar. A los seres humanos nos gusta utilizar atajos, sobre todo cuando el tiempo apremia y, por ejemplo, persuadir a un operario para que interiorice las operaciones para el manejo de la máquina con la que pasa buena parte de su jornada laboral, cuando las repite a diario como si de un mantra se tratase, puede ser arduo.

El factor humano

La empresa DuPont, a lo largo de los años, ha ido diversificando su discurso sobre la curva de Bradley. Por ejemplo, explicando la relación de la curva de Bradley con el modelo de desarrollo humano de Stephen Covey (1989), demostrando las premisas de Vernon Bradley mediante el estudio de Mike Hewitt (2009) sobre la correlación entre tasa de accidentes y fortaleza de la cultura de seguridad, e incorporando recientemente los hallazgos en el área de la neurociencia que tienen que ver con la toma de decisiones de los seres humanos: no tan racionales como nos creemos, e influidas por las emociones y las creencias.

El pensamiento estructurado frente al creativo

Dentro de la curva de Bradley, la denominada fase reactiva, suele aludir a la seguridad natural,  basada en lo instintivo. Al atribuirse a la fase reactiva, la de menor desarrollo de la cultura preventiva, queda denostado el papel del instinto, en beneficio de la acción programada en materia de seguridad. La curva de Bradley tiene un enfoque de ingeniero, estableciendo etapas lógicas propias de un proceso ordenado conducente a un resultado previsible una vez aplicados los medios establecidos. Los ingenieros ya saben que en ocasiones interviene la perversa entropía y fastidia todo. En realidad, en el ámbito de la seguridad y en otros muchos, cada vez el papel de la creatividad, de la innovación, de lo opuesto a lo convencional, de lo imprevisto, adquiere mayor importancia. A la velocidad a la que nos movemos, los trabajos y los retos de mañana son impensables hoy. Es impensable asumir que las herramientas de hoy serán válidas en un futuro bien cercano.

Es por eso que, para crecer y mejorar la cultura en seguridad, habrá que crear nuevas curvas de Bradley, en las que la inspiración, la motivación, la imaginación, el liderazgo, serán esenciales.

Al menos algunos lo vemos de ese modo…

Prevencontrol

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