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En varios de nuestros posts  os hacemos partícipes de algunas de las consultas técnicas que recibimos y que nos parece interesante compartir con vosotros.

En este caso la consulta que os compartimos va ligada a la situación de que un accidente en el trabajo se produzca por una imprudencia del trabajador.  Y la principal duda que se le suele plantear al empresario es:

¿Ese accidente en el trabajo es considerado legalmente como accidente de trabajo?.

Y la primera respuesta podría ser con aquel tópico: “depende”

Veamos entonces de qué depende:

En ese sentido, el art 165 de la LGSS que define el accidente de trabajo establece en su punto 4.b que no tendrán consideración de accidente de trabajo aquellos que

“…sean debidos a dolo o a imprudencia temeraria del trabajador accidentado”

Pero por otra parte, el apartado 5.a del mismo artículo establece que no impedirá la clasificación de un accidente como de trabajo,

“…la imprudencia profesional que es consecuencia del ejercicio habitual de un trabajo y se deriva de la confianza que éste inspira”

Por tanto según la normativa nos encontramos con dos tipos de imprudencia, la temeraria y la profesional. Y en función de si el accidente se considera que se da con presencia de una o de la otra, su consideración como accidente de trabajo variará.

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Por tanto ya vemos de qué depende, pero llegado a este punto el mayor problema radica en la dificultad de determinar qué tipo de imprudencia se ha dado, ya que hay diferente jurisprudencia al respecto.

Según el artículo La Imprudencia del trabajador en el accidente de trabajo: claves jurisprudenciales publicado en la Revista del Ministerio de Trabajo y Inmigración num 84 se expone que jurisprudencialmente y en materia laboral, en resumen,  se considera cada tipo de imprudencia de la siguiente manera:

Imprudencia temeraria: Es la que se presupone un patente y claro desprecio del riesgo y de la prudencia más elemental exigible al menos previsor. La conducta temerariamente imprudente excede de la normal de una persona, corriendo de modo voluntario un riesgo innecesario que pone en peligro la vida o los bienes; sometiéndose el trabajador de forma inmotivada, caprichosa y consciente a un peligro cierto.

Imprudencia profesional: Es aquélla que es consecuencia del ejercicio habitual de un trabajo y se deriva de la confianza que éste inspira por la repetición de unos mismos actos o monotonía del trabajo que llevan a pérdidas momentáneas de atención susceptibles de causar el accidente.

El dolo también comporta que un accidente en el trabajo deje de ser considerado accidente laboral, pero a diferencia de la imprudencia, en el dolo se aprecia la intencionalidad de la persona.

Por tanto la diferencia que motiva que un accidente sufrido en el trabajo deje de ser considerado como accidente de trabajo reside en la temeridad del trabajador que los sufre.

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Para plasmar mejor estas diferencias, a continuación exponemos algunos ejemplos que la jurisprudencia nos ofrece extraídos del mismo artículo de la revista del Ministerio de Trabajo e inmigración:

Ejemplo  1 de imprudencia temeraria:

Un trabajador que se encontraba efectuando las tareas de instalación y fijación de las barandillas protectoras perimetrales de uno de los laterales de la primera planta de una nave. En un momento salió de la cesta porta-personas que le había elevado hasta la posición que ocupaba, para acceder a la primera planta y se precipitó al vacío de forma súbita e inesperada desde una altura de 6 metros.

El Tribunal considera que se trataría de una imprudencia temeraria al haber abandonado la cesta porta-personas por un exceso de confianza, realizando una maniobra improcedente

Ejemplo  2 de imprudencia temeraria:

Un trabajador que entra en la nave de la empresa tras haber estado en la calle cargando un camión. Ve a compañeros alrededor de un cubo metálico en cuyo interior había encendida una fogata de poca intensidad y, como venía con frío, vierte disolvente sobre el fuego, lo que le ocasiona graves quemaduras.

El Tribunal mantiene que el trabajador utilizó de forma imprudente un producto altamente inflamable, lo que ha de calificarse como un acto temerario

Ejemplo 1 de imprudencia profesional:

El trabajador que intenta limpiar con la mano unas virutas próximas a la fresa con la máquina en funcionamiento sufriendo importantes lesiones. Su conducta ha de calificarse como imprudencia profesional «al no valorar debidamente el riesgo de la acción, por mera confianza y también con la falta de formación e información en su acceso al puesto de trabajo concreto

Ejemplo 2 de imprudencia profesional:

El caso del trabajador que operaba una grúa y que no trató de salir de la misma por el acceso correcto, sino por otro, que en la práctica utilizaban siempre todos los operarios por suponer una menor dificultad y peligro. Al salir por el lugar incorrecto sufrió un accidente. El Tribunal Supremo mantiene que la conducta del trabajador constituye mera imprudencia profesional

Por tanto vemos que la línea que divide la imprudencia temeraria de la imprudencia profesional no es muy fina y no nos podemos fijar en solo el hecho sino que en su determinación también influyen el entorno y el contexto.

Y tú, ¿conoces casos o ejemplos declarados como imprudencia temeraria del trabajador? Te animamos a compartirlos con nosotros.

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