Competencias digitales para afrontar los riesgos del presente y del futuro

El tiempo estimado de lectura es de 4 minutos

 Escucha la lectura de este artículo

 

“Sólo es útil el conocimiento que nos hace mejores”.

Hace unos pocos años la denominada Tecnología de la Información (IT) era vista como un conjunto de herramientas al servicio de los usuarios para conseguir sus objetivos laborales. Eso ha sido superado por la necesidad de hacer frente a un mundo en el que lo digital forma parte de nuestro quehacer cotidiano. Si atendemos a la evolución del concepto “inteligencia” en las sociedades occidentales, hemos pasado del concepto de inteligencia general, que se estimaba mediante el indicador “coeficiente de inteligencia” (IQ) a la inteligencia con adjetivos: inteligencia emocional (EQ) e inteligencia digital (DQ). En ese camino, ¿hemos tenido en cuenta las adaptaciones necesarias en el aprendizaje? En términos generales, no hemos hecho lo suficiente. No basta con introducir un aparato, un gadget, una plataforma, o incluso realidad virtual en los programas formativos para hacerlos útiles, inmersivos o eficaces.

Es fácil entender como un error exigirle a trabajadores sin una inteligencia emocional sólida que realicen funciones para las que requieren empatía, resiliencia y habilidades sociales. El primer paso sería realizar un análisis competencial, y establecer un programa de desarrollo y formativo para cada trabajador de modo que se obtenga el máximo beneficio mutuo: la empresa y el trabajador.

Sin embargo la tecnología nos seduce, lo innovador nos atrae y el mercado nos impulsa a emplear elementos digitales. Aunque no sepamos para qué ni cómo. Por eso es posible asistir al desarrollo de soluciones digitales sin sentido:

  • Incorporación a formaciones eLearning de empleados sin acceso a soporte digital o sin hábito digital.
  • Incorporación de gadgets y dispositivos digitales en formaciones que no lo requerían y que no aportan valor al cliente.
  • Inversión desmedida en soluciones digitales costosas ni adaptadas ni dirigidas a “early adopters”.

¿Cómo construir un desarrollo digital sostenible en la compañía?

De entrada, la competencia digital es mensurable. Y es fácil aprender y desarrollar las competencias digitales que, por ejemplo, las emocionales, para nuestro puesto de trabajo.

Las empresas que se implican en el desarrollo de sus equipos con una visión estratégica y de negocio, invierten sistemas robustos de formación, de acreditación y de certificación. Realmente parten de una realidad diferente al promedio de las organizaciones: sus empleados son capaces de moverse en el mundo digital de forma eficiente, segura y responsable.

Las etapas en la adquisición de competencias digitales

El proceso idóneo consta de varias etapas:

  • Etapa 1 – Inmersión en el entorno digital (alfabetización, aplicación de la tecnología como elemento clave en la ejecución del trabajo).
  • Etapa 2 – Creatividad digital (capacidad para participar en la creación de soluciones digitales con utilidad práctica real).
  • Etapa 3 – Emprendimiento digital: capacidad para usar lo digital en la resolución de problemas globales y en la creación de nuevas oportunidades.

¿Realmente su compañía es competente en lo digital?

Esto que parece tan sencillo en realidad no lo es tanto. No consiste en aprender a usar un programa informático. Realmente se trata de un cambio complejo en las actitudes y comportamientos. Por ejemplo, podríamos hablar de:

  • Que su portátil puede ser vulnerable en términos de ciberseguridad.
  • Las causas por las que un porcentaje muy elevado de trabajadores se inscriben en cursos elearning que ni siquiera comienzan.
  • La imposibilidad de formar de manera presencial a cientos de trabajadores deslocalizados.
  • El excesivo contenido teórico de algunos cursos eLearning para nada específicos ni aplicables.
  • La ineficiencia y el coste de tareas que podrían optimizarse mediante formularios online.
  • La imposibilidad de realizar un entrenamiento eficaz fuera de un entorno digital (simuladores), por razones éticas, técnicas o económicas.
  • La toma de decisiones sin información real, acertada y actualizada que alimente los cuadros de mando corporativos.

El camino hacia la competencia digital

Los cambios no se producen sin esfuerzo ni sin paciencia. Ahora, bien, si no están planificados, programados y presupuestados, tampoco lograrán sus objetivos.

Por tanto:

  • Analice dónde es más necesaria y dónde tiene mayor impacto la transformación digital
  • Planifique y programe las acciones
  • Asigne un presupuesto a las acciones que haya previsto.
  • Busque asesoramiento.

¿En qué puede ayudarme ser competente digitalmente?

  • Permite integrar procesos complejos en los que obtener la información relevante con un  clic. Formación, seguridad y salud, cuadros de mando, etc.
  • Evita aburrir  y desmotivar a sus empleados. Si introduce elementos de gamificación adecuados a los destinatarios de las acciones, transformará lo arduo en divertido, lo gris en colorido.

  • Establece objetivos, mide, evalúa y corrige. La formación para adultos es continua, y si no contiene indicadores no es posible identificar debilidades y fortalezas, algo imprescindible para hacer frente a las oportunidades y las amenazas.
  • Facilita entrenamiento en tareas costosas, arriesgadas o con implicaciones éticas. Simulando los procesos se lleva a la práctica los contenidos teóricos.

  • Evita procesos repetitivos y costosos, como copias formularios, emitir certificados.
  • Pon a disposición de los trabajadores contenidos 24:365.
  • Aporta trazabilidad a las acciones y procesos.

Prevencontrol

PrevenControl es la firma especializada en seguridad y salud laboral que propone soluciones eficaces e innovadoras para la mejora del negocio y la reputación de sus clientes a través de la consultoría, el uso de la tecnología y la formación.
¡Contáctanos!

Dejar un comentario

*



He leído y acepto la Cláusula de Consentimiento.

Simple Share Buttons