Campos electromagnéticos: el riesgo que se puede medir

El tiempo estimado de lectura es de 6 minutos

Hemos hablado ya en varias ocaciones que vivimos rodeados de Campos Electromagnéticos (CEM), y los CEM provocan en nuestro organismo pequeñas corrientes eléctricas en el interior de nuestras células y tejidos, lo que llamamos una corriente eléctrica inducida. Podemos pensar que nuestro cuerpo está adaptado a algunos tipos de CEM, por ejemplo al campo magnético terrestre, que ha existido desde siempre, o la radiación electromagnética que recibimos de la luz solar. Pero no es así, la luz solar es una de las radiaciones que entraña un mayor riesgo, especialmente para el cáncer de piel. ¿De qué depende el riesgo de un CEM? Pues básicamente de dos factores: la intensidad del CEM y la exposición, el tiempo que nos sometemos al alcance del campo o radiación; tomar el sol media horita a las 10-11 de la mañana es aconsejable y beneficioso (sintetizamos vitamina D, muy necesaria), sin embargo tumbarse 2 horas a las 2 del mediodía, en verano, puede llevarte a la sala de urgencias del hospital más cercano.

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Exposición a campos electromagnéticos en el puesto de trabajo.

Nos damos cuenta, pues, que de existir exposición a determinados CEM en los centros de trabajo, una exposición de 1700 horas y pico anuales puede resultar suficiente como para crear algunos problemas a la salud. Pero ¿cuáles?

Pues no está muy claro. Existen miles de investigaciones pero la misma OMS no es concluyente: “…los resultados existentes no confirman que la exposición a campos electromagnéticos de baja intensidad produzca ninguna consecuencia para la salud.” Aunque, reconoce que si el CEM es muy intenso, no hay ninguna duda de su efecto pernicioso. El efecto más común es el calentamiento de los tejidos sometidos a un CEM, y esto lo notamos todos cuando estamos hablando un rato prolongado con el teléfono móvil pegado a la oreja: se calienta nuestro cerebro. Y se nota.

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Sin embargo se ha hablado mucho de la relación de los CEM con depresión, ansiedad, dolores de cabeza, suicidios, náuseas, fatiga y pérdida de la líbido. Ah! Y no falta quien lo relacione con algunos tipos de cáncer. Se admite un cierto aumento del riesgo de la leucemia infantil relacionada con los CEM existentes en el hogar.

La ventaja de los campos electromagnéticos en la prevención de posibles riesgos: se pueden medir.

¿Te ha asaltado alguna duda? ¿Estás pensando que pueda existir algún CEM pernicioso en tu entorno de trabajo? ¿Prefieres estar tranquilo y saber que no hay por qué preocuparse?
Pues bien, los CEM se pueden medir. No es sencillo porque dependen de los aparatos eléctricos y éstos a veces pueden estar funcionando o no. Hay que realizar un estudio minucioso en todo el espacio y durante todas las horas del día (o varios días). Eso tiene un coste, que varía según los volúmenes a estudiar y el detalle que se desee obtener. Estas cosas son muy nuevas, pero existen ya expertos que se dedican a ello y ofrecen sus servicios en el mercado.
Una vez visto e identificado las posibles intensidades fuera de los límites aconsejados, el técnico propondrá una serie de medidas correctoras que normalmente consisten en forrar paredes o techos con materiales aislantes protectores, eliminar determinados aparatos eléctricos o alejarlos.

¿Es peligroso el emisor del WIFI de la banda ancha?

Deberíamos guardar una distancia superior a 3 metros según la guía de intensidades aconsejadas.

Se han hecho ya campañas para proteger de la radiación electromagnética a alumnos y profesores de las escuelas (los niños absorben mayor cantidad de radiación)

Se han hecho ya campañas para proteger de la radiación electromagnética a alumnos y profesores de las escuelas (los niños absorben mayor cantidad de radiación)

Seguridad en el puesto de trabajo

En la labor de prevención, es importante crear la sensación de que aumentamos la seguridad en el puesto de trabajo. Voy a poner un ejemplo: en los años 50, la normalización del uso de los antibióticos se convirtió en una sensación de seguridad y de confianza para la población en el sistema sanitario de la época, se había dado un gran avance. Hoy en día -deberíamos estar más avanzados que en los años 50- se habla de 25.000 muertes en toda Europa por el problema de la resistencia a los antibióticos. Más de 60 años de administración indiscriminada y masiva de antibióticos a animales de granja y humanos ha creado bacterias resistentes a los mismos, todo un problema. La evolución de nuestra sociedad ha convertido lo que en su día fue una gran solución en el problema. Recuerdemos que las muertes por accidente de trabajo en Europa son 3.500 (2014) y por accidente de tráfico 25.700, ahí están los datos.

La evolución de los tiempos genera nuevos inputs de inseguridad. Y hablar de riesgos emergentes, como es el caso de los CEM o de los disruptores endocrinos que hablábamos el otro día, genera también esta sensación. Agobiamos al trabajador, o al empresario con nuevas amenazas. ¿Más?

Debemos avanzar, sí, y hacer frente a estos riesgos, pero huyendo de exposiciones tremendistas o sensacionalistas y acompañando siempre la solución al problema. Buscando dar la sensación de que tenemos el control de nuestra mano. Preparando información detallada sobre todas aquellos instrumentos sensibles a los CEM: teléfonos móviles, emisores WIFI, motores, antenas de telefonía próximas, líneas de alta tensión, pantallas de ordenador, hornos microondas… Y ver cada uno de ellos la medida de su radiación, su posible riesgo y cómo protegerse. Si así lo hacemos conseguiremos nuestro objetivo de aumentar la sensación de seguridad en el ámbito de trabajo. De eso se trata, es importante.

Ante estas nuevas alteraciones y su relación con los campos electromagnéticos, la Unión Europea promulgó en 2013 la Directiva 2013/35/UE sobre las disposiciones mínimas de salud y seguridad relativas a la exposición de los trabajadores a los riesgos derivados de agentes físicos (campos electromagnéticos), que modificaba las anteriores regulaciones para poder dar respuesta a todos los cambios que se estaban produciendo.

Asimismo, la Unión Europea promulgó en 2013 la Directiva 2013/35/UE sobre las disposiciones mínimas de salud y seguridad relativas a la exposición de los trabajadores a los riesgos derivados de agentes físicos (campos electromagnéticos), que obliga a todas las empresas a medir los CEM a partir del 1 de julio de 2016.

Todos vivimos preocupados por los accidentes de tráfico y a nadie le preocupa la resistencia a los antibióticos, ahí hay una labor que desarrollar. Hay que informar. Se ha informado sobre accidentes de tráfico durante mucho tiempo y se sigue incidiendo, pero no ha sido así con la resistencia a los antibióticos. Pues lo mismo podemos aplicar, en la empresa, referente a los riesgos por los CEM, hay que hacer una labor, informar, y corregir donde se deba.

La investigación no está cerrada

La OMS mantiene líneas de investigación sobre los CEM en varias líneas de trabajo, una de ellas los relacionados con el cáncer. Se está trabajando y es posible que se produzcan resultados -los estudios necesariamente duran años, es algo no inmediato-. Aunque existen también aquellos que proponen los CEM precisamente como terapia para el cáncer. Otro elemento de investigación importante es el uso del teléfono móvil, debido a la preocupación existente por la utilización generalizada por toda la población mundial. Un consejo; duerme con el móvil apagado y/o déjalo en otra habitación mientras duermas. Por otro lado, se piensa que la extensión del uso de vehículos eléctricos pueda generar nuevas fuentes de riesgo por los CEM, habrá que diseñarlos para que esto no ocurra!

La investigación se revela todo un porvenir. Veremos qué nos traerá.

En PrevenControl nos hemos adelantado a la Directiva y ya disponemos de los equipos de medición, homologados y certificados para realizarlas, así como de técnicos experimentados para hacer este tipo de valoraciones. No dude en consultarnos.

Prevencontrol

PrevenControl es la firma especializada en seguridad y salud laboral que propone soluciones eficaces e innovadoras para la mejora del negocio y la reputación de sus clientes a través de la consultoría, el uso de la tecnología y la formación.
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5 comentarios

  1. Muy buen post. Coincido plenamente en lo que se comenta, especialmente en lo de hacer frente a los riesgos, pero huyendo de exposiciones tremendistas o sensacionalistas. Sin embargo ante unos riesgos que todavía se desconocen por ser relativamente “novedosos” no estaría de mal aplicar el principio de prudencia y aplicar unas medidas preventivas mínimas. No sé si hace falta recordar que al principio de descubrir la radioactividad se hablaba de sus efectos beneficiosos e incluso se ponía al alcance del público. No estamos en este nivel pero tampoco en el de tener una conciencia que poco a poco se irá generando si se confirman sus -probables- efectos perniciosos.posiciones tremendistas o sensacionalistas. Sin embargo ante unos riesgos que todavía se desconocen por ser relativamente “novedosos” no estaría de mal aplicar el principio de prudencia y aplicar unas medidas preventivas mínimas. No sé si hace falta recordar que al principio de descubrir la radioactividad se hablaba de sus efectos beneficiosos e incluso se ponía al alcance del público. No estamos en este nivel pero tampoco en el de tener una conciencia que poco a poco se irá generando si se confirman sus -probables- efectos perniciosos.

    • Xavi Iribarren

      Xavi Iribarren

      Gracias Julián. La idea de publicar información sobre este tipo de riesgos emergentes es precisamente esta; en primer lugar, tomar conciencia, informar, pero en segundo lugar, de manera correlativa,

      • Xavi Iribarren

        Xavi Iribarren

        Decía, de manera correlativa, diseñar estrategias de prevención, medidas a corto y a largo plazo, adaptarlas a cada uno de los entornos para, en breve, implementarlas.
        De hecho, en algunas escuelas ya se ejerce una prevención efectiva sobre el WIFI.

  2. leonardo

    La foto de una torre de alta tensión no tiene relación con los CEM de baja intensidad, lleva a la confunsion.

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