Caminando-hacia-una-cultura-de-seguridad
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“La cultura es el resultado indirecto de una forma consecuente de comportarse”

Jason Fried & David H. Hansson

El concepto de cultura de seguridad entra en escena a raíz de varios sucesos trágicos que ocurren en la década de los 80, como el accidente de Bhopal (1984) o el accidente nuclear de Chernobyl (1986).

Las comisiones investigadoras centraron sus esfuerzos en la búsqueda de respuestas para determinar dónde se encontraban las brechas o fallos del sistema que habían permitido que los fatídicos eventos ocurrieran. No lo sabíamos entonces, pero fue en estos momentos de gran dificultad en los que empezamos a caminar hacia una cultura de seguridad.

La cultura (comportamientos, liderazgo, actitudes) se considera como la tercera oleada en la evolución histórica del esfuerzo preventivo, antes lo habían sido la implantación de las mejoras técnicas (primera oleada) y la irrupción de los procedimientos de trabajo y sistemas de gestión en SST (segunda oleada).

Cultura colectiva Vs Cultura individual

Nunca antes se había hablado tanto como en la actualidad de la cultura de seguridad, y particularmente del nivel de cultura en las organizaciones.

Los líderes en seguridad empiezan a preocuparse por un concepto que no resulta sencillo trabajar, ya que refleja la influencia que la cultura organizativa ejerce sobre la manera de pensar (creencias) y de hacer (comportamientos) que inciden en la seguridad.

En este sentido, la cultura colectiva va a ser siempre más relevante que la cultura de cada individuo. Cada persona tiene inicialmente una forma de comportarse y afrontar determinadas situaciones. Si somos capaces de actuar sobre la cultura colectiva, en este caso de seguridad, el comportamiento individual se verá influenciado hasta el punto de cambiar la creencia en la que se sustentaba.

Las empresas necesitan un cambio y ese cambio pasa por abrazar la seguridad como un “valor” aceptado y compartido por todos (dirección, mandos intermedios y trabajadores).

La cultura de seguridad influirá positivamente en la aparición de comportamientos seguros  

La diferencia entre una cultura artificial y la cultura auténtica radica en que la primera es similar a una capa de pintura superficial y la segunda es el resultado directo de una forma constante de comportarse. Por ejemplo, si animas a la gente a reconocer el trabajo de los demás, el reconocimiento formará parte de la cultura de tu compañía.

La cultura auténtica está más cerca de la acción (comportamientos) que de la simple palabrería.

Demostrar el compromiso y asumir el liderazgo

Entender sistemas complejos (organización) y saber cómo modificarlos no es una tarea sencilla. De ahí, que la responsabilidad de transitar hacia una cultura de seguridad auténtica no puede ser solo responsabilidad del área de Seguridad y Salud en el Trabajo. Ese momento de compromiso de la alta dirección con la Seguridad es la CLAVE de un proceso de transición cultural.

Muchas de las empresas que quieren trabajar en esta línea creen realmente que su dirección ya tiene la cultura de seguridad integrada, y lo que buscan es transmitirla en cascada a todos los rincones de su organización. Ahí está el primer error en el que solemos caer. Nuestras creencias nos traicionan de nuevo.

El compromiso de dirección tiene que ser visible. Esto significa que se lo tienen que creer y demostrar. El liderazgo en seguridad, al igual que en cualquier otra disciplina, tiene que notarse, sentirse.

“Los mejores líderes no crean seguidores, crean otros líderes”

¿Realmente cuentas con el compromiso de la dirección?

En una sociedad de rendimiento como la que estamos viviendo, en la que lo importante es ser productivo, da la impresión de que la seguridad queda relegada a un segundo plano y que no ocupa el lugar que debería en la empresa.

Gestionar el cambio en una organización es un proceso realmente complejo, como para dejar cosas al azar y por ello antes de iniciar este camino debemos asegurarnos de contar con el compromiso de la dirección.

Antes de comenzar, es necesario que nos aseguremos de que:

  • El comité de dirección entiende el concepto de cultura de seguridad y comparte el deseo de iniciar este proceso de transición cultural.
  • La Seguridad debe ser un Norte Verdadero de la compañía. Esta misión no será fácil si el comité de dirección no es consciente de la importancia del liderazgo directivo y el liderazgo individual.
  • Todas las personas que participan en esta fase inicial de proyecto conocen las oportunidades que supone arrancar un proyecto de mejora de la cultura de seguridad.
  • Contamos con el compromiso global de la dirección y el compromiso individual de cada una de las personas que forma parte del equipo que lidera el proyecto (dirección).

Si la dirección no asume un compromiso auténtico con la seguridad y la salud en el trabajo y lo aceptan como un valor primordial de su compañía, ninguna empresa podrá afrontar un proceso de transición cultural con éxito.

Es necesario que la dirección sea un espejo en el cual todos los trabajadores se vean reflejados.

Prevencontrol

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