Cambiar eficiencia por presentismo: el camino hacia la productividad

El tiempo estimado de lectura es de 5 minutos

En las últimas semanas, el presentismo está siendo uno de los temas de actualidad en las redes sociales. Diferentes medios han hecho eco de las palabras de Carolina Ampuero, Human Resources senior consultant de la consultora Michael Page, indicando que “El presentismo laboral responde a una situación o momento de crisis general que impacta en el comportamiento de los colaboradores”.

En referencia al tema, también el informe de la Comisión Nacional para la Racionalización de Horarios lo aborda, destacando a España como uno de los países donde los trabajadores pasan más horas “calentando” la silla de la oficina.

Los motivos de su existencia son variados:

  • el modelo empresarial existente que prioriza el control, la autoridad y la jerarquía, basado en la organización industrial del siglo XX: está mal visto el trabajador que sale a su hora de trabajo. La consecuencia es que al llegar la hora de salir del trabajo se produce un fenómeno de espera, a ver quién es el valiente que se levanta el primero de su silla, para, de modo inmediato, como en una procesión, ser seguido por el resto de compañeros.
  • factores inadecuados de ámbito organizativo inherentes a la empresa: en algunos casos, miedo a perder el trabajo; en otros, no poder cumplir con las funciones asignadas en el trabajo por la escasez de personal, o la desmotivación empujan a alargar la jornada laboral.
  • factores familiares y/o personales: el trabajador prefiere estar en el trabajo que en casa para evitar responsabilidades familiares cotidianas o tener que afrontar situaciones personales que le son desagradables (problemas convivencia, por ejemplo).

Sea por el motivo que sea, las consecuencias del presentismo en el trabajo son evidentes: una menor productividad y un incremento de la siniestralidad laboral que tiene su origen en distracciones, en unos casos, y en prisas o apremio de tiempo en otros.

Presentismo 2

Desterrar el presentismo, en favor de un modelo más flexible y eficiente, no es una tarea fácil. Para conseguirlo, la cultura de la empresa debe superar algunas dificultades, como:

  • desconfianza: los responsables de los equipos de trabajo se fían más del trabajo de sus empleados si les ven en la empresa.
  • posibles abusos por parte de los trabajadores: puede percibirse flexibilidad como un modo de incumplimiento de los objetivos.
  • falta de herramientas adecuadas para el control y el seguimiento del cumplimiento de objetivos.
  • sensación de aislamiento del trabajador: pasar a trabajar solo, estando acostumbrado a trabajar en la oficina puede generar en el trabajador sensación de soledad o de perderse cosas del día a día.

Implantar un modelo de organización basado en la flexibilidad y la eficiencia permite desterrar el presentismo y conseguir una mayor fidelidad y compromiso de los trabajadores con la empresa, que tienen como resultado:

  • mayor productividad y mejor resultado en el cumplimiento de objetivos,
  • oportunidad de conciliar la vida laboral y familiar,
  • disminución del absentismo laboral,
  • disminución del estrés y la sensación de apremio de tiempo,
  • mayor felicidad y motivación de los trabajadores al percibir una mayor confianza en el trabajo que realizan por parte de la empresa.

Sin embargo, pretender implantar un modelo no presentista en todos los departamentos de la empresa no es posible. Generalmente, su implantación va a ser factible en aquellas áreas o departamentos donde la realización del trabajo no está sujeta al horario o el lugar donde se desarrolla, y donde el conocimiento es el factor clave (en actividades como asesores o consultores, técnicos de prevención de riesgos, arquitectos, diseñadores, traductores, etc.).

De acuerdo a lo que hemos expuesto, la conclusión es clara. Dirigir a una empresa, donde el presentismo esté plenamente implantado, hacia un modelo organizativo que prime la flexibilidad y eficiencia de la organización conlleva implantar cambios organizativos importantes en la manera de organizar el trabajo. Y por eso, para ayudaros, os proponemos aplicar las siguientes buenas prácticas en las áreas de la empresa donde sea posible:

  • Comunicación desde la dirección: comunicar los objetivos y prioridades de la empresa, permiten conocer hacia dónde nos dirigimos y qué quiere de nosotros la empresa.
  • Teletrabajo y flexibilidad horaria personalizada: dar al trabajador la libertad para escoger el horario en función de sus necesidades, ligando el trabajo a objetivos y no a presencia, favorece la conciliación de la vida laboral y familiar.
  • Aprovechar la tecnología: saber dónde está el compañero nos a permitir permite valorar si es mejor hacer reuniones presenciales o mediante sistemas telemáticos (videoconferencia, por ejemplo), y eso va a permitir eliminar pérdidas de tiempo superfluas en desplazamientos y viajes.
  • Aire nuevo para cambiar la cultura de la empresa: el cambio de organización de la empresa, las nuevas ideas y modos de actuar deben venir liderados por el personal más joven, menos reticente y más abierto a los cambios. En general, el personal que lleva más tiempo en la empresa suele ser más conservador y, en consecuencia, más reticente a los cambios.
  • Dificultar el presentismo, aprovechando el disconford: pequeñas acciones, como parar la calefacción (en invierno) o el aire acondicionado (en verano), subir el volumen del hilo músical o hacer mantenimiento de los servidores a partir de la hora oficial de salida pueden ser acciones útiles para echar a los trabajadores que se resisten a dejar el puesto de trabajo.
  • Comunicaciones fuera del horario laboral, las justas: evitar las llamadas o correos electrónicos fuera del horario laboral (salvo urgencias) facilitan la desconexión al salir del trabajo.

¿Y qué podemos conseguir con todo esto que proponemos?

Básicamente, un cambio en la cultura de la empresa, donde lo importante sea la eficiencia, la confianza en el trabajo realizado y el compromiso de las personas, en lugar de la presencia en el lugar de trabajo.

Sin duda, las propuestas que hemos comentado no son las únicas que nos ayudarán a eliminar el prevencionismo en el lugar de trabajo. Por eso, desde Prevencontrol estaremos encantados que nos ayudes con tus comentarios.

¿Se te ocurre alguna medida más para favorecer la eficiencia en lugar de la presencia?

Prevencontrol

PrevenControl es la firma especializada en seguridad y salud laboral que propone soluciones eficaces e innovadoras para la mejora del negocio y la reputación de sus clientes a través de la consultoría, el uso de la tecnología y la formación.
¡Contáctanos!

¿Quieres recibir puntualmente las novedades de PrevenBlog? Suscríbete a nuestro blog!

Dejar un comentario

*



He leído y acepto la Política de privacidad.

Simple Share Buttons