Buenas prácticas preventivas: MTORRES “Pequeñas charlas, grandes lecciones” (II)

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M Torres es un grupo industrial dedicado a la automatización de procesos industriales para la industria Aeronáutica, Paper converting y Energía eólica. En un anterior post vimos cómo la compañía implantó las lecciones aprendidas en su sistema preventivo. Hoy veremos cómo se implantaron las charlas de 5 minutos.

Cómo surgió la iniciativa

Se identificaron carencias en la comunicación de la información en materia preventiva al personal de producción (montaje), dado que aunque se disponen de medios y cauces de comunicación: comité de Seguridad y Salud, delegados de prevención, tablón de prevención, intranet, comunicados vía correo electrónico, etc., la información muchas veces no llega al personal del taller.

La razón es sencilla, estos trabajadores no disponen de correo electrónico ni tiempo para consultar información de la intranet, la atención prestada a la documentación de los tablones es limitada y, por ello, el impacto de las comunicaciones es reducido.

De esta necesidad surge la idea de las charlas de 5 minutos de prevención. Inicialmente llamadas charlas de 5 minutos de prevención para producción, no tardó en ser eliminado el término “para producción” al participar en las mismas personal de otros departamentos como de almacén, mantenimiento o técnicos de aplicaciones encargados de la puesta en marcha de las máquinas.

Cómo se llevaron a cabo

Las primeras charlas se realizaron a viva voz con el fin de crear una atmósfera de cercanía con los trabajadores, pero la afluencia de personal y la alta participación hizo en poco tiempo necesario buscar medios adicionales para favorecer la comunicación y poder ser oídos por todo el personal. Para ello se dispuso de un sistema de megafonía con micrófono que posteriormente fue sustituido por un sistema de manos libres que permite al formador poder dar explicaciones a la vez que se manipulan equipos o materiales para ilustrar las explicaciones. Por ejemplo, herramientas deterioradas para demostrar cómo pueden causar accidentes, elementos de protección personal para demostrar su uso apropiado, etc.

Asimismo, se estableció un horario para las charlas que permitiera por una parte hacer sentir a los trabajadores que no se les estaba haciendo perder el tiempo ni iba a afectar a su trabajo, a la vez que se buscaba un intervalo en el que los operarios no estuvieran ni recién iniciada la jornada (pensando en lo que tienen que hacer ese día) ni al final de la misma (donde el cansancio y las ganas de terminar hacen mella en la atención prestada). Es por ello que fueron fijados los jueves a las 13:45 (15 min. antes de la comida), limitando así la duración de las charlas pero propiciando que los trabajadores tuvieran un tiempo de relax tras las mismas para comentar y asimilar los contenidos.

Siempre se intenta que las charlas transcurran en tono amistoso, sin leer papeles, expresándose los formadores con sus propias palabras y ejemplos, haciendo que los trabajadores participen y en algunos casos, propiciando el inicio de discusiones amistosas. Son revisados habitualmente los incidentes ocurridos, lecciones aprendidas, actos inseguros detectados en las inspecciones de seguridad semanales, etc. para insistir y hacer hincapié en los riesgos y el peligro que representan, sin criticar ni mencionar a nadie.

El contenido de dichas charlas es seleccionado cuidadosamente, junto con los responsables de producción, para contener un mensaje práctico y sencillo relacionado con la seguridad, con el propósito de captar la atención de los trabajadores y fomentar el interés en las prácticas de trabajo correctas, esperando que sean una herramienta eficaz para corregir errores y concienciar en la prevención de accidentes, además de ser una oportunidad de comunicación, enseñanza y participación de todos los trabajadores, al ser el momento adecuado para dar sus opiniones, experiencias o aportar ideas de mejora.

La participación es alta y la valoración muy positiva, aunque inicialmente estaban dirigidas al personal de producción, pronto fueron reclutándose en las mismas personal de otros departamentos como almacén, mantenimiento, técnicos de aplicaciones, etc.

Las charlas impartidas trataron entre otros los siguientes temas relacionados con la prevención de riesgos laborales:

  • Manipulación del puente grúa: sobre cómo manipular los mármoles, así como otras cargas con riesgo de deslizamiento de eslingas, con las eslingas ahorcadas mediante lazada (lección aprendida).
  • Uso de escaleras: sobre la elección y uso correcto de las escaleras de mano (lección aprendida).
  • Plataforma Teletower: sobre el montaje y uso seguro de la plataforma de trabajo TELETOWER®
  • Acceso materiales y conexiones a partes altas: sobre el acceso con materiales y conexiones a partes altas de las máquinas (lección aprendida).
  • Orden y limpieza: sobre material de limpieza, transpaletas, eslingas y productos químicos.
  • Actualización de la ficha del puesto de montaje mecánico en relación a la prevención de riesgos en el uso de pinzas y pistolas de calor (lección aprendida).
  • Importancia de comunicar todos los incidentes y situaciones de riesgo.

Evaluación de la eficacia

La seguridad es de los trabajadores y es por ello que se intenta que las charlas de 5 minutos sean un foro en el cual estos participen activamente, discutiendo problemas de importancia para todos. No se trata simplemente de reunir a la gente y decirles: “Se está produciendo este o aquel accidente, tened más precaución y recordad que hay que prevenir y tened en mente la seguridad en todo momento. Gracias y hasta luego”. Tampoco se trata de dar grandes conferencias ni divagar sobre un tema. No se trata de cansar al personal con largos discursos, porque sería un fracaso y nadie participaría, obteniendo como resultado que nadie contribuyera entonces a los problemas que se plantean con sugerencias que ayudaran a resolver los problemas existentes. Por ello desde el principio se ha tenido especial cuidado en preparar con tiempo las charlas, no dejarlas a la improvisación, usar ejemplos, demostraciones y ayudas visuales, estimulando la participación del personal mediante preguntas o sugerencias.
El objetivo es aprender juntos. El personal de producción es el que está expuesto a mayores riesgos y a su vez el que mayor conocimiento puede aportar sobre la realidad del trabajo, la eficacia de una u otra medida o valorar si una medida propuesta es factible o va a terminar en papel mojado. No sirve de nada establecer medidas, mejoras o invertir en grandes equipos destinados a mejorar la seguridad si estas luego no van a ser aplicadas por los trabajadores porque dificultan su trabajo o generan otro tipo de dificultades no identificadas por aquellos que analizan estas medidas desde una mesa de despacho.

El objetivo es hablar de seguridad, pero en su mismo idioma, con ejemplos sobre condiciones y actos inseguros de su trabajo, tratar con ellos los aspectos que realmente les importan y tienen impacto sobre su seguridad, creando la conciencia de seguridad necesaria para integrar la prevención en el día a día.

En definitiva, se considera que las charlas de 5 minutos suponen, por su brevedad, su estilo sencillo y directo y por su eficacia en captar la atención y fomentar la participación del personal, uno de los medios más eficaces para corregir las prácticas de trabajo incorrectas y formar una conciencia en prevención de accidentes.

Fuente: Monografía Premios Asepeyo a las mejores prácticas preventivas 2016

Prevencontrol

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